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POLÍTICA CULTURAL

Lo que se ha perdido en Cultura después de 20 años de gobierno del PP

C. AIMEUR. 19/05/2015

VALENCIA. "La Cultura es el talón de Aquiles del PP. No han sabido gestionarla de ninguna manera". Quien habla así es un profesional vinculado al mundo de la moda que durante estas dos últimas décadas ha tratado habitualmente con los cargos directivos de la Conselleria de Cultura. Desde que Eduardo Zaplana accedió al Palau de la Generalitat hasta este domingo que se celebran las elecciones han pasado cinco legislaturas, cuatro presidentes (Zaplana, José Luis Olivas, Francisco Camps y Alberto Fabra) y nueve consellers (Fernando Villalonga, Marcela Miró, Francisco Camps, Manolo Tarancón, Esteban González Pons, Alejandro Font de Mora, Trini Miró, Lola Johnson y María José Català).

Decía en los encuentros de ValenciaPlaza el candidado de Podemos, Antonio Montiel, que durante este tiempo "se ha generado un clientelismo miserable en muchos ámbitos dentro de la Cultura: se ha regalado espacios y dinero a proyectos artísticos o a personajes que en cualquier otro sitio no hubieran sido merecedores de tanto boato". Pese a la prolijidad de los programas culturales del PP, pese a lo aparente de algunas de sus propuestas, la Cultura ha sido empleada más como herramienta de propaganda que como valor en sí.

"Además de conseguir nombres, tienes que demostrar una continuidad", explica de nuevo el primer interlocutor; "y eso no se ha logrado", añade, Un somero repaso a las principales manifestaciones culturales fomentadas desde la Generalitat y los ayuntamientos de las capitales de provincia, evidencia como, tras una aparente subida en la actividad cultural, en la actualidad la Comunidad Valenciana se encuentra peor que hace 20 años, con algunos de sus buques insignias varados. Ha involucionado.

Como contraprestación quedan proyectos como la Ciudad de las Artes y las Ciencias o la Biblioteca Valenciana, pero, como recuerda una jefa de servicio de la Conselleria de Cultura, más de 30 años como funcionaria, "ambas iniciativas fueron impulsadas por el PSOE y el PP lo único que hizo fue terminarlas". "Viven de las rentas; no han creado nada", añadía. "El PP ha gestionado mal la herencia recibida", sentencia.

LO QUE HA DESAPARECIDO

1. RTVV. La decisión de Fabra de cerrar RTVV es considerada por muchos como la peor herencia que puede dejar el PP. Además de que el cierre se encuentra inmerso en un laberinto legal de difícil resolución, al menos aparentemente, ha constituido un misil a la línea de flotación de la industria audiovisual que se encuentra en una situación límite con un paro superior al 90%, y un ataque a los hablantes en valenciano que han visto como perdían su principal vía de visibilidad. Pero no es sólo eso.

En el libro de reciente aparición 12:19. Manipulació, saqueig i mort de RTVV, el expresidente Joan Lerma lo explica perfectamente: "La televisión no era un medio de expresión exclusivamente, de expresión en valenciano, de recuperación de la lengua y de la cultura propia, sino que además era un proyecto de modernización del país. Y a partir de la entrada del PP al gobierno [de la Generalitat] el proyecto de modernización falló". Inaugurada el 9 de octubre de 1989, dejó de emitir el 29 de noviembre de 2013.

2. La Mostra de Cine. El 6 de noviembre de 1980 se celebró la inauguración de la I Mostra de Cine del Mediterrani de Valencia. El festival formaba parte de un proyecto más amplio que abarcaba además de cine otras disciplinas como la Literatura, con el Encuentro de Intelectuales que el PP olvidó, y una Trobada de Música del Mediterrani que el PP se cargó tras vaciarla de contenido. Pero el festival de cine era diferente. Su éxito considerable. Su repercusión, también. Entre los cineastas premiados en las primeras ediciones, un joven Pedro Almodóvar en 1984. Aún así, la llegada el PP al Ayuntamiento de Valencia en 1991, con los votos de Unión Valenciana, puso en duda su continuidad.

La diva María Félix, durante el homenaje que recibió en la Mostra. FOTO: EFE,

Sin embargo a apenas unos meses de la edición de 1991, la recién nombrada alcaldesa Rita Barberá fichó al escritor y periodista valenciano Lluís Fernández para dirigirlo. Fue el más longevo de sus directores, diez años, con decisiones tan poco mediterráneas como homenajear a actrices americanas como María Félix, Tippi Hedren, Lauren Bacall... Tras un enfrentamiento con la concejal de Cultura María José Alcón a cuenta de su contrato, Fernández fue reemplazado por Jorge Berlanga en 2001, quien sólo duró dos ediciones. Semanas antes de confirmar que no seguiría, Berlanga advertía a sus íntimos de que la Mostra corría peligro.

Le sucedió el cineasta José Antonio Escrivá, quien tuvo que dimitir cuando quedó demostrado que se había facturado a sí mismo en secreto encargos del festival. Le sustituyó Juan Piquer, quien fue director del certamen desde 2005 hasta 2009. Al cineasta le reemplazó el polémico gestor cultural Salomón Castiel, quien estuvo en el cargo hasta 2011, y que si bien fue un fichaje de la propia Barberá, su relación acabó como el rosario del aurora, con Castiel enfrentado a parte de su personal y sin trato con la alcaldesa.

Fue el quinto y último director que tuvo el festival con el PP. La alcaldesa anunció en septiembre de 2011 que no se volvería a realizar por una cuestión presupuestaria, para así ahorrar; el festival suponía entonces en torno al 0,25% del presupuesto del consistorio. Un colectivo de intelectuales ha querido reivindicar su legado, y por eso motivo han puesto en marcha una inciativa titulada Mostra Viva que lleva ya dos ediciones.

3. El Centre Dramàtic Nacional/Teatres. En 1988 la Generalitat gobernada por el PSOE inauguró el Centre Dramàtic de la Generalitat Valenciana y el teatro Rialto. Fue un impulso considerable a la artes escénicas. El primer año de vida el Centre Dramàtic estuvo dirigido por Antonio Díaz Zamora hasta que en marzo de 1989 se hizo cargo de él Antonio Tordera hasta 1993, que apostó por un equipo de producción valenciana. Su puesta en marcha coincidió con la efervescencia que se vivió durante los años 80-90, con la aparición de compañías teatrales en algunos casos aún en activo como La Pavana, L'Om Teatre, Bambalina, Arden Producciones o Albena Teatre.

En 1994, con la Generalitat aún en manos socialistas, el Centre se rebautizó como Teatres. Fue con la llegada del PP al poder y el nombramiento de Manuel Ángel Conejero que el objeto de ser de Teatres cambió. "Con el PP dejó de ser Centro Dramático, dejó de hacerse formación de técnicos y actores", explica un jefe de servicio de la Conselleria de Cultura. La Generalitat empezó a alquilar salas de teatro y montajes y se abandonó la formación de actores. En 2007 Cultura creó el Centro Teatral, una unidad de producción escénica pública creada a partir de la Ley de Ordenación de Teatro y Danza, vigente desde febrero de 2007, cuya actividad ha sido magra.

El ballet de Teatres en los pasillos del Palau de les Arts.

La gran aportación del PP ha sido la puesta en marcha desde 1998, auspiciado por la actual directora de Teatres Inmaculada Gil-Lázaro, del Centre Coreogràfic de la Generalitat, que se instaló en una edificio de Burjassot, en el parque de La Granja. En 2012 la Generalitat decidió abandonar este inmueble para así ahorrarse 80.000 euros al año, y hoy el inmueble se encuentra cerrado sin uso. Al Ballet de Teatres se le trasladó al Palau de les Arts, donde actualmente tiene su sede.

4. Circuit Rock. En 1995, con el PP recién llegado al poder, el concurso Circuit Rock que impulsaba el IVAJ fue ganado por La Habitación Roja, Alternative Scream y el grupo de adolescentes Ciudadano López, raíces de Tórtel. Al año siguiente uno de los ganadores fue Polar. Tanto Polar como La Habitación Roja llegaron a actuar en el FIB. No fue gracias al Circuit Rock, obviamente, sino a su talento, pero el concurso es evidente que sumó.

En 2012 el Circuit Rock era historia. Desde su fundación el concurso había permitido a los jóvenes grupos de rock de la Comunidad Valenciana actuar en locales de las tres provincias. Constituía lo más cercano a una plataforma. En la actualidad su lugar lo ocupa el Sona la Dipu, con el que llegó a coincidir durante algunos años. Este concurso lo impulsa el presidente de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus. Como es lógico, no tiene carácter autonómico, con lo que ello supone de merma para los grupos de Alicante y Castellón.

LO QUE SE CREÓ Y DESAPARECIÓ (O VA CAMINO)

1. La Bienal de las Artes. La Bienal de Valencia se inició en el cambio de milenio con un gran espectáculo en L'Hemisféric ideado por La Fura del Baus, que acabó siendo el hazmerreír de la ciudad. Modelo de interactividad, el espectáculo incluía una opción de mandar mensajes que eran proyectados contra las paredes del edificio. No hubo filtro y se divulgaron chistes contra el entonces presidente Zaplana y, sobre todo, la entonces secretaria autonómica de Cultura, Consuelo Císcar, impulsora de la Bienal.

Creada por Luigi Settembrini, un publicista italiano sin vínculos conocidos con el mundo del arte, el proyecto tuvo tres ediciones bajo su mandato y aspiraba, ni más ni menos, que superar a la centenaria Bienal de Venecia. Se pretendía que fuera un evento artístico interdisciplinar, con varias exposiciones al mismo tiempo, todas de ellas de creadores internacionales a los que se contrataba a golpe de talonario. Por allí pasaron Mike Figgis, David Byrne... Todo revuelto; nada junto.

La indefinición que rodeaba a la Bienal era tal que el mismo proyecto fue cambiando de sede. Algunas muestras apenas tuvieron visitantes y nunca tuvo un presupuesto fijo, pero siempre millonario. La primera edición superó los seis millones de euros. La segunda, incluyendo los espectáculos paralelos, alcanzó con creces la docena de millones. Cuando se canceló se tuvo que pagar un millón de euros de indemnización a la empresa para la que trabajaba Settembrini. Nadie la echa de menos.

2. La Ciudad de la Luz. La Ciudad de la luz representa para muchos la mejor metáfora de todas y cada una de las erráticas acciones acometidas en el campo de la cultura, y en concreto del cine y el audiovisual, por los diferentes gobiernos del PP en las últimas dos décadas.

Ha sido una inversión ruinosa atendiendo a los números que da la Generalitat. En principio el complejo alicantino tuvo un coste de 265 millones de euros. Ahora, el valor neto contable del mismo es de 94,4 millones, según la información facilitada por el Consell a los aspirantes a la compra del complejo. Ése es también el precio de salida de la primera puja que se resolverá dentro de dos meses y que dejará en manos del nuevo Gobierno autonómico la decisión final de la venta.

La subasta, impelida por la UE y cuya gestión ascenderá a 135.000 euros más IVA según la propia Generalitat, obliga a los aspirantes a emitir una garantía del 1% del precio. Es decir, si alguien quiere pujar por los estudios al completo deberá presentar un aval de 944.000 euros.

Allí se han rodado 60 películas, la mayoría de ellas españolas coproducidas por empresas valencianas. La lista de superproducciones que pudieron pasar y al final no estuvieron es casi tan larga como las que sí lo hicieron. Entre las primeras, las tres últimas películas de Ridley Scott, quien es un declarado admirador de los estudios. Jamás ha rodado allí.

3. La Luz de las Imágenes. Fue el primer gran proyecto cultural propio del PP. Lo impulsaba el que luego sería presidente Francisco Camps. Era una traslación a Valencia de las famosas exposiciones Las edades del hombre. Se trataba de organizar una gran muestra de arte religioso restaurado vinculada a una diócesis. Para cada edición se contrataban a decenas de restauradores que se trasladaban a la diócesis en cuestión. La primera exposición estuvo dedicada la Catedral de Valencia.

En junio del año pasado se anunció su final. 15 años de existencia, diez exposiciones, una inversión de más de 102 millones de euros y más de cuatro millones de visitantes. Ese era el balance. Pese a su impacto positivo, el patronato de la Fundación acordaba el cierre. Como responsables de su final se señaló a la falta de financiación y la ausencia de patrocinadores privados. Así lo admitían desde la Conselleria de Cultura. "Sólo lo pagaba la Generalitat; nadie más ponía dinero y así era insostenible", indicaban. Junto a ello se unía su duplicidad con el Instituto Valenciano de Restauración.

4. La Ciudad del Teatro de Sagunto. La Ciudad de las Artes Escénicas es posiblemente uno de los mayores despilfarros realizado por el PP durante estos años. Desde su puesta en marcha en el año 2000 hasta el cierre definitivo del complejo en 2013, supuso un dispendio de decenas de millones de euros que no se concretó en nada.

Desde escuela de teatro a espacio multimedia, desde escenario de Sagunt a Escena a sede de la IV Bienal, su sede principal, las antiguas Naves de los Altos Hornos, tuvo decenas de usos y ninguno fijo. Sólo el coste de restaurarlas superó los 26 millones de euros. Se llegó a plantear un teatro al aire libre en las inmediaciones de La Nave. Dicho teatro diseñado por el griego Manos Perrakis, por cuya maqueta se pagó 600.000 euros, jamás se hizo.

5. El festival VEO. Impulsado y creado por el actor Toni Cantó, el festival València Escena Oberta constituyó una sorpresa y una novedad en la vida cultural valenciana durante su breve existencia. Su primera edición se celebró en 2002 y llenó las calles de la ciudad con montajes de teatro alternativo. Un autobús, la Plaza del Ayuntamiento, la Plaza del Patriarca... cualquier lugar se podía transformar en un escenario. Su última edición se celebró del 16 al 27 de febrero de 2011, con un índice de ocupación de salas del 95%.

Durante su breve vida tuvo dos directores: Cantó y la periodista Mariví Martín. Martín anunció tras la edición de 2011 que dejaba el cargo después de cubrir un ciclo de cinco años. En principio le iba a sustituir Sonia Martínez pero no pudo ni siquiera estrenarse. Al poco de anunciarse el fin de la Mostra, el Ayuntamiento de Valencia anunció también el fin del VEO.

Si en el caso de la Mostra el Ayuntamiento se ahorraba 1,7 millones de euros, en el del VEO esa cantidad no llegaba al medio millón. En 2011 el presupuesto municipal consolidado del Ayuntamiento de Valencia, sus organismos autónomos y empresas municipales ascendía a 788,2 millones de euros. El ahorro que supuso suprimir el VEO no fue ni del 0,1%.

Un desfile de la Valencia Fashion Week de 2013. FOTO: EVA MÁÑEZ.

6. La Valencia Fashion Week. La Valencia Fashion Week nació como Pasarela del Carme en 1999 impulsada por el Consell de Zaplana. Su objetivo era lograr que los diseñadores valencianos de moda entrasen en dinámica de empresa, sin perder de vista la calidad en sus trabajos. Los primeros desfiles se realizaron en el Centre del Carme, de ahí su nombre.

Posteriormente se reconvirtió en semana de la moda, para homologarse con otras semanas ya en marcha y así pasar a formar parte del calendario. A mediados de enero este año la organización anunciaba que tiraban la toalla. Entre los motivos que explican su desaparición se encuentra "el atraso en los pagos que la han ahogado", dice un excomponente del equipo de dirección. "Podría haber seguido, aún teniendo una subvención sólo de 50.000 euros, con los sponsors podría haber continuado. Pero los atrasos impedían ponerla en marcha".

Junto a estas cuestiones financieras, otras estructurales. Los técnicos del Impiva, el instituto público de apoyo a la empresa, recomendaron hasta en dos ocasiones no financiar la Valencia Fashion Week con dinero público al considerar que el evento de moda supondría un gasto que no tendría repercusión en la actividad económica valenciana. Ahora ya ni existe y hay quien ve en ello una orpotunidad empezar de cero.

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6 comentarios

John Cage escribió
24/05/2015 10:46

Por dios... Qué desastre.

Gizmo escribió
24/05/2015 10:33

Absolutamente devastador. Leer todas las tropelías en un solo artículo me enerva. Demasiado para digerir.

Pedro escribió
24/05/2015 10:32

Y hemos ganado mucho desde que la izquierda pancatalista valenciana esta donde tiene que estar.Eso si, todo el dia criticando, manifestandose y obstruyendo cualquier inversion productiva,porque ellos lo que quieren es repartir dinero entre ellos , en chorradas del tebeo, en cultura barata a precio de oro eso si etc etc.Bueno me voy a votar al PP

Fernando escribió
20/05/2015 20:27

Y se han ido cerrando poco a poco las principales zonas de ocio de valencia, por no hablar de sus discotecas. Que sí, que su clientela no comía caviar ni llevaba jerseys a los hombros, pero nadie supo encaminar ese negocio para que valencia fuese otra ibiza. En fin, cambiando de tema, os gusta el aeropuerto del abuelo?

Marcos Luis Hernando escribió
20/05/2015 17:00

Conocía la mayor parte de barbaridades cometidas por el pp y las he sufrido, pero leerlas todas juntas, te indigna.

José escribió
19/05/2015 18:14

Brutal article. Gràcies, Aimeur.

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