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María Fernández de la Serna
"Los institutos universitarios de I+D no tienen vocación de transferencia del conocimiento"

MARÍA COSTA. 29/09/2012

VALENCIA. Es directora de I+D en Labhuman, laboratorio perteneciente al Instituto de Investigación en Bioingeniería y Tecnología orientada al ser humano de la Universidad Politécnica de Valencia, que en estos momentos desarrolla más de 50 proyectos psicológicos y tecnológicos de todo tipo: juegos virtuales para ejercitar la memoria, muebles que captan las emociones de las personas, aparatos para tratar fobias, sensores para el estrés, aparatos para estimular emociones positivas... Es una joven apasionada, tanto con su trabajo como con sus objetivos. Es fan del tiro con arco, con el que se entrena para acudir este año al Campeonato de España.

Para María Fernández de la Serna (Valencia, 1982), la universidad tiene el mismo problema que las empresas, "no ha sabido reinventarse" de modo que gran parte de las investigaciones realizadas se han quedado en prototipos porque no se han transferido a la vida real. "Esto ha impedido que seamos más competitivos". 

-¿Por qué una licenciada en comunicación audiovisual se especializa en I+D?

-Nada más acabar la carrera empecé a trabajar en este sector. Me considero una persona afortunada porque no he parado de trabajar desde entonces. De todos modos en estos ocho años me he dado cuenta que no hay mucha diferencia entre la comunicación audiovisual y el I+D, ambos son trabajos creativos en los que hay que reinventarse constantemente.

-¿Sigue siendo difícil que los empresarios de la Comunidad Valenciana asimilen el I+D?
-El I+D es un concepto cultural, pero nadie nos ha enseñado en qué consiste. Por eso cuando me preguntan en qué trabajo prefiero decir que me dedico a desarrollar tecnología para mejorar las cosas. Sin embargo está claro que para poder competir hay que ser innovador y diferente. Si no lo sabes te quedas fuera del mercado. En los años de bonanza nadie buscaba su diferencia porque había negocio, ahora que no lo hay el I+D cobra más importancia, pero como desconocemos esa cultura nos quedamos paralizados.

-¿Entonces cree que el I+D ha sido como los experimentos con gaseosa, que cada uno lo ha aplicado como buenamente ha sabido.
-Sí porque no hay un manual. Salimos de la universidad siendo médicos, ingenieros, psicólogos... pero el I+D como profesión no existe. Es un proceso creativo de innovación continua y de mejora de los procesos, los recursos, etc.

-¿Quizá también un poco caro?
-Desde luego, el I+D ha movido mucho dinero en España, pero el problema es que nunca se ha sabido cuál ha sido el retorno real.

-¿El papel de la universidad en esta materia de l I+D ha cambiado en estos años de crisis?
-Debería. La base del I+D está en la universidad, pero ésta tiene un hándicap para transferir el conocimiento.

-¿Cuál?
-Ha caído en el mismo problema que las empresas, no ha sabido reinventarse. Creo que los institutos de investigación de la universidad no han crecido con la vocación de transferencia del conocimiento. Se ha hecho mucha investigación y buena, sobre todo en salud y educación, pero casi todo se ha quedado en un mero prototipo. Cuando no se transfiere a la vida real, hay que preguntarse para qué ha servido imaginar un mundo mejor. ¿Dónde están esas propuestas de intenciones?

-¿Cómo se le puede dar la vuelta a esta situación?
-Cambiando. No nos podemos quedar en la fase de experimentación y menos con investigaciones que son un éxito en el laboratorio. Después hay que mejorar nuestro modo de comunicarnos con el usuario final. Y finalmente cambiar nuestro concepto respecto al I+D. La época de vacas gordas hizo que el I+D no fuera visto como una herramienta sino como un fin en sí mismo. Todos se apuntaban a ello como una moda desarrollando y presentando cientos de proyectos que se publicaban en revistas prestigiosas. Proyectos que al final quedaban arrinconados en un cajón. Parecía que ese fuera el objetivo, publicar. Pero esto no es así. ¿De qué sirven los proyectos si no los pueden utilizar las personas reales a las que van destinados?

-Usted forma parte del equipo Labhuman que desarrolla una plataforma de realidad virtual para seleccionar personal laboral y evaluar directivos ¿esto va a ser real?
-Sí. Una de las claves para que un proyecto salga adelante es contar con el usuario final. En este caso la herramienta, que permite utilizar tecnología de realidad virtual para evaluar competencias en profesionales, la estamos trabajando directamente con las empresas que hacen selección de personal, por lo que su éxito está garantizado. A diferencia de otros proyectos de I+D sí hacemos transferencia del conocimiento. La necesidad de I+D tiene que partir de la empresa, no de la universidad.

-Volviendo al 3D, veo que desarrollan juegos virtuales para ejercitar la memoria, muebles que captan las emociones de las personas, aparatos para tratar fobias, etc... ¿conseguirán desarrollar tecnología para tener una mente más lúcida, entender a los demás y dejar de pensar mal?
-Eso estaría bien. Desde luego me gusta este trabajo porque combina dos mundos distintos, la psicología y la tecnología. Actualmente tenemos un proyecto europeo, Optimi, con el que intentamos desarrollar sensores que detectan el nivel de estrés de las personas y poder predecir si existe un inicio de depresión. Ya se sabe que hoy en día hay muchas bajas por depresión en las empresas y muchas empresas a las que les interesa como negocio medir estas cuestiones.

-¿El mal genio también se puede invertir?
-Sí, existen reguladores emocionales que a través de videojuegos estimulan emociones positivas. Igual que hay aparatos que estimulan la resiliencia de las personas en casos de crisis. Es decir ayudan a trabajar con lo peor de uno, en un mal momento.

-¿O sea, que uno llegará a pedir trabajo y le pondrán en la mano un videojuego?
-Sí, pero la persona no sabe que se le está evaluando. La sumergimos en una historia donde tiene que estar constantemente tomando decisiones. Finalmente se objetivan las capacidades mejor que con una entrevista personal, pero ¡ojo! no la sustituye. La tecnología de realidad virtual no sustituirá a la persona, será un complemento.

-¿Es decir, la primera impresión es lo que cuenta?
-Sí, pero la contratación se hará con un porcentaje mayor de información respecto las capacidades del profesional que se evalúa. Hasta ahora se ha contratado a mucho profesional directivo sin formación y competencias para serlo. Cuando todo iba bien no pasaba nada, había dinero. Incluso muchos técnicos sin formación directiva montaban su propia empresa para ganar dinero, pero la situación ha cambiado.

-¿Habrá sitios donde la tecnología no pueda llegar?
-Sí, por ejemplo a lo más íntimo de la persona o a salvar traumas. Podemos ayudar a rescatar, pero no hacemos milagros. La tecnología es una herramienta que puede ayudar a las personas a encontrar el camino para curarse. Lo que más me gustaría es encontrar los algoritmos que ayudasen a superar la soledad o el abandono.

-Por cierto ¿ahora que se acaban las subvenciones qué va a pasar con todos estos proyectos?
-Ya veremos. Sin duda se ha vivido durante muchos años de la "subvencionitis" por lo que, por un lado se ha perdido mucho dinero, pero también se han pagado muchas nóminas. Lo que está claro es que cuando una investigación no acaba en el mundo real deja de ser competitiva. Es una lástima porque tenemos muy buenos investigadores, pero la realidad es que España no es competitiva. Es cierto que las grandes empresas cuentan con estos departamentos, pero las Pymes no tienen ni cultura, ni estructura para desarrollarlo. Y no creo que las subvenciones sean necesarias para el desarrollo de un proyecto. Estoy a favor de un apoyo y financiación, pero a cambio de un retorno. Las ayudas no son gratis.

-¿Qué estimularía la transferencia al mundo real?
-Primero ser autocrítico, reconocer que no se han hecho bien las cosas y que se pueden hacer de otra manera. Una vez uno se da cuenta de que es buen científico, pero que no transfiere a la sociedad, tiene que buscar aliados que tengan esa capacidad. Eso sí, sin forzar situaciones. La subvención para el I+D es una herramienta, no un fin. Entonces seremos más competitivos y Europa nos verá de otra manera. Aunque también es verdad que los proyectos subvencionados por Europa nunca han pasado de la fase de investigación. Es una pena porque quintuplican las cantidades económicas que proporciona España.

-¿A su generación le gusta más innovar o conservar?
-No sabría que responder. He leído que las próximas generaciones lo tendrán peor que nosotros para encontrar trabajo. Lamento que no supiéramos aprovechar la época de bonanza para ser mejores y más creativos.

-Por cierto, ya que se licenció en audiovisuales ¿nunca quiso rodar una película?
-En su día hice cortometrajes, pero no descarto hacerlo en un futuro. Nunca digo de esta agua no beberé, por eso no sé dónde acabaré. Lo que sí sé es que me seguiré reinventando.

-¿Y entre sus aficiones qué destaca?
-El tiro con arco. Me preparo para acudir al Campeonato de España. Me ayuda a observar mejor lo que me rodea. Por ejemplo cuando compites lo normal es sacar 9 o 10, sin embargo cuando sacas un 7, te enfadas muchísimo. Corroboras que el cerebro está entrenado para recordar lo malo, porque está orientado para protegerse y evitar que vuelva a suceder. Es lo mismo que pasa en la vida, aunque todo vaya bien, basta que una cosa vaya mal para que se te estropee el día.

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6 comentarios

lalosalmeron escribió
02/10/2012 00:45

El artículo plantea algunas ideas interesantes, pero estoy de acuerdo con Carles en que es muy parcial, y da una visión distorsionada del tema. El LabHuman realiza un trabajo interesante en el ámbito del desarrollo de tecnología (la D del I+D). De ahí a considerar ese modelo como paradigma de la I+D hay un abismo. Por ejemplo, como ya comentó Carles, en muchas de las aplicaciones tecnológicas se parte necesariamente de la investigación básica. Y cuándo no se hace se corre el riesgo de desarrollar una tecnología inútil. Entiendo que el siguiente paso para este periódico será entrevistar a Carles para tener una visión complementaria, no? :)

Carles Sirera escribió
01/10/2012 14:27

AMfernández, antes de que se publique el post anterior, le escribo de nuevo suponiendo que es usted la entrevistada (lamento haberle cambiado el apellido con las prisas en el tecleteo), pero aprovecho para preguntarle qué diablos significan estas palabras suyas: “-Ha caído en el mismo problema que las empresas, no ha sabido reinventarse. Creo que los institutos de investigación de la universidad no han crecido con la vocación de transferencia del conocimiento. Se ha hecho mucha investigación y buena, sobre todo en salud y educación, pero casi todo se ha quedado en un mero prototipo” ¿Todo se ha quedado en mero prototipo? ¿Qué diablos quiere decir? ¿Qué no se han comercializado patentes? ¿Sabe que las patentes no cuestan lo mismo en un área de conocimiento que en otra? ¿Sabe que en investigación básica no se puede/suele patentar y que muchos institutos de investigación vinculados a las universidades hacen investigación básica? ¿Cree que después de su entrevista un lector profano tiene una imagen más acertada o más distorsionada del mundo de la I+D+i?

Carles Sirera escribió
01/10/2012 14:17

A Mfernandez. Falta de autocrítica no, en todo caso, conocimiento de causa. No se puede ser el portavoz de una empresa dedicada a “la aplicación de tecnología” y pontificar sobre un campo tan vasto como es la investigación, el desarrollo y la innovación con tanta desfachatez. Es lógico que una empresa dedicada a la “aplicación” considere como válidos los criterios que se emplean para evaluar su trabajo, pero esos criterios no son extensibles a otras áreas. Si ellos logran aplicar tecnología es gracias a decenas de otros grupos que sí hacen investigación y, en muchos casos, esa investigación no logra retorno económico de ningún tipo, pero eso no le quita validez. De hecho, como no siempre es fácil lograr patentes, se publican los resultados para fomentar el intercambio de conocimiento y avisar sobre los callejones sin salida que la investigación genera. Por esa razón, las publicaciones son fundamentales para medir la calidad y productividad de los PI y sería imposible lograr financiación europea siguiendo los consejos de Gómez de la Serna, que demuestra ser licenciada en comunicación audiovisual y tener, como muchos de los licenciados en la titulación, un gran desconocimiento del tema del que hablan, supongo, porque les han insistido mucho que el cómo es más importante. Todo esto sin entrar a valorar las descalificaciones de los institutos tecnológicos valencianos, que han sido desmantelados por la incompetencia pepera y que, en su mayoría, jamás respondieron a la idea de “aplicación de tecnología”, sino de prestación de servicios auxiliares a empresas que, por falta de tamaño, no podían asumir los costes de mantener áreas técnicas o científicas en sus negocios. En fin, me parece que su post, al igual que las palabras de la entrevistada, demuestran bastante ignorancia y que, antes de descalificar a los demás sin argumentos de peso, sería inteligente optar por la prudencia y la humildad y pedir disculpas por descalificar el trabajo de terceros con tanta alegría, especialmente en unos momentos tan duros. Por cierto, también sería cortés y elegante que se disculpase conmigo por su post y que no usara pseudónimos para descalificar a personas que no gustamos de arrojar la piedra y esconder la mano.

Mfernandez escribió
01/10/2012 13:19

Es triste ver cómo existe tan poco espíritu crítico, probablemente porque cuando "los cortos de miras" hablan con la verdad por delante se prefiere la descalificación absurda a la reflexión sobre las cosas, gente tan buena y a la vez tan poco autocrítica es la que no sabrá que toca remar a contracorriente. Con respecto al artículo de "la" I+D como en efecto se llama rogaría por favor una rectificación de la periodísta que transcribió la entrevista, tengo mis dudas al respecto de que en algún momento utilizara en género masculino para referirme a este término que empleamos desde hace muchos años...

Carles Sirera escribió
29/09/2012 19:23

Sorprende un poco el descaro y desconocimiento al pontificar con tanta tranquilidad con el uso de tres o cuatro tópicos que bastan para todo. Para los que conocemos qué es la investigación en toda su amplitud (el corto de miras piensa que todo el mundo es igual a lo que tiene delante de las narices), nos hace algo de gracia, aunque nos duele el perjuicio que estas irresponsables palabras generan en el sector, en un tiempo especialmente duro. Solo recomendar a la entrevistada que lea el blog Nada es Gratis, ya que allí escriben con bastante más puntería sobre investigación y eficiencia económica.

Aplicado escribió
29/09/2012 14:43

Claro que no sabemos lo que es "el I+D". ¡Si hasta le cambiamos el género del articulo, lo que quiere decir que no sabemos que la "I" viene de "investigación" . Así tenemos que acabar diciendo que me "dedico a desarrollar tecnología para mejorar las cosas" lo cual se entiende lo mismo o todavía menos que si decimos "me dedico a la investigación y el desarrollo de tecnología". Por lo demás si a cualquier centro de investigación público se le exigiera financiar progresivamente con ingresos propios (producción propia o royalties, nada de financiación con cargo a convocatorias públicas) los gastos corrientes y costes de personal desde un 50% a los cinco años de funcionamiento hasta alcanzar el 100% a los 10 años seguro que aumentaba la aplicabilidad de la investigación (La inversión pública inicial en ladrillos y laboratorios y los sueldos de los cinco primeros años regalados).

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