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Acoso y derribo: así ha tratado la política local a la música en Valencia

JORGE SALAS. 04/06/2015 Responsables de salas como el Loco Club o dELUXE hacen balance ante el presumible cambio de rumbo político de la ciudad

VALENCIA. Se le atribuye a Lord Byron aquella sentencia premonitoria en la que decía que la consecuencia de no pertenecer a ningún partido (político) sería que los molestaría a todos. Doscientos años después, los propietarios de las salas de conciertos de Valencia se ponen el disfraz de poeta romántico con la resignación del carnaval cotidiano. Al margen de cualquier color político, la música en directo de la ciudad, la atomizada y la que está lejos del macroevento, ha sido encarada en los últimos años de gobierno municipal como una molestia y no como un foco de valor para Valencia. Así lo cuentan responsables de dos focos de música en directo ubicados en diferentes zonas de la urbe.

"Desde 2010, fecha en la que nos hicimos cargo del Loco Club, la política municipal es inexistente respecto a la música en directo como un sector más de la cultura en Valencia". Lorenzo Melero es la cabeza visible de uno de los locales fundamentales pFoto en Wah Wah de Juan Limousineara el pop y el rock en Valencia. Sólo en el período al que hace referencia, por Erudito Orellana han pasado referentes internacionales como Daniel Johnston (junto a los valencianos Betunizer), Edwyn Collins o Robyn Hitchcock, además de ser punto paso de giras como la de Eli Paperboy Reed, The Long Ryders, Megafaun, Dawes, Willie Nile o The Jayhawks, entre otros; bandas  nacionales como Pony Bravo, Maika Makovski o Tulsa, y locales como Señor Mostaza o La Muñeca de Sal, han pasado también por la sala.

Su condición de clásico para los fieles de la música en directo en Valencia no ha librado al Loco de la actuación municipal. En la navidad de 2011 fue clausurado forzosamente y sin previo aviso por la denuncia de una vecina, con la consecuente cancelación de parte del programa, que pudo acarrear unos 30.000 euros de pérdidas. Melero recuerda que, desde entonces, cuando mejoraron la insonorización, no han vuelto a tener "problemas acústicos derivados de denuncias vecinales". "Tocamos madera", añade, porque tiene claro que estos años "la prioridad ha sido evitar molestias de vecinos, cerrando zonas de ocio (bares, restaurantes, discotecas, pubs, salas de conciertos), y cortando por lo sano". "Al final, como siempre, pagan justos por pecadores", concluye.

LEGISLACIÓN Y GUETIZACIÓN

"Nos hemos quedado a miles de kilómetros de Madrid y Barcelona, y nos han adelantado otras ciudades más pequeñas como Bilbao", precisa Melero, que explica algo que el común de los mortales quizá no sepa, pero que está en la Biblia del programador: "la legislación actual impide montar salas de conciertos en los bajos de edificios de viviendas, así que en Valencia las posibilidades se reducen un 90% porque esto no es Los Ángeles, donde hay decenas de casas de una o dos plantas".

La voz del Loco precisa que "tampoco es una persecución de la música en directo en particular, sino del ocio nocturno en general" lo que ha caracterizado la política municipal de los últimos años, mientras explica que el carácter "adulto" de su público y su ubicación fuera de zonas de ocio hace que no les afecte demasiado la indulgencia hacia los botellones. "Sin embargo, sí nos preocupa la guetización del ocio", añade: "si los tenemos controlados en un parque haciendo botellón, no están por la calle molestando; si los tenemos en un recinto festivalero vallado, de ahí no salen". 

MÚSICA SÍ, PERO BIEN CONTROLADA

De medidas contra el botellón o, mejor dicho, de medidas para controlar polisémicamente el botellón, sabe bastante Luis Nácher, alma máter del dELUXE Pop Club. Sito en la calle Poeta Mas i Ros, Nácher está tan cerca de la plaza del Cedro, epicentro de la polidipsia coctelera amateur de la zona, que no ha dejado de ver lateros ni de recoger "latas y litronas" de la puerta del local. "La plaza del Cedro la han vallado, pero lo que han conseguido es que la gente ahora haga botellón debajo de los balcones de los vecinos".

El dELUXE es, junto a Wah-Wah y Matisse, uno de los locales de referencia de la música en directo en la Valencia que huye hacia el mar; Enric Montefusco, Fernando Alfaro, Mcenroe o Fran Nixon son sólo algunos de los nombres nacionales que han pasado por el local. Recogido y con una buena acústica, forma parte de esos clubes pequeños que, según Nácher, y junto a bares y cafeterías "están perseguidos". "¿Cuántas veces nos hemos enterado de conciertos cancelados por la policía en locales así? Demasiadas. Para el gobierno saliente, la música en directo tiene que estar en salas de concierto grandes o festivales como los de Fallas o la Feria de Julio".

"La música no altera el descanso, la que lo altera es el comportamiento de algunos asistentes a los conciertos que no son conscientes de dónde están", precisa Nácher, que apunta también también que "es cuestión de cultura, tradiciones y respeto". La mayor preocupación del gerente del dELUXE es la no distinción entre el sonido de la música y el del público a la hora de medir los límites de decibelios permitidos. "Obviamente si, por ejemplo, pinchas una canción de Los Planetas, la gente la va a cantar, y eso hace que los decibelios aumenten y que el volumen de la música baje mucho a causa del limitador", explica Nácher. Un limitador que paga cada local y ronda los 2.000 euros. "No he conocido medidas positivas", remata.

EDUCAR EN LA MÚSICA COMO OBJETIVO

Para Lorenzo Melero, los errores del gobierno municipal saliente son cristalinos: "dirigir todos los esfuerzos y apoyos a macroconciertos, festivales, MTV o Madonna, por ejemplo, para poner a Valencia en el mapa, e ignorar a los artistas, bandas y salas de conciertos, que son los que día a día trabajan por una programación estable durante todo el año". El programador del Loco afea también "la ineficaz gestión de espacios públicos que han quedado vacíos de contenido durante la mayor parte del año". El clásico de Bertrand Russell: mientras los científicos (y el resto de seres humanos) se esfuerzan por hacer posible lo imposible, los políticos se preocupan por hacer lo posible imposible.

De este modo, con el abanico de desaciertos desplegado parece difícil que las políticas del futuro se pierdan por un camino de baldosas amarillas y bien iluminadas. "Les pediría más educación musical en las escuelas, inculcarles a los jóvenes ese interés, y dejar que la música fluya en todo tipo de locales", desea Luis Nácher, que coincide con Melero: "la casa se empieza por los cimientos, y lo primero es cuidar a los músicos y educar desde pequeños a los niños para escuchar música e ir a conciertos del mismo modo que se los lleva al teatro o a museos".

Para Melero también es fundamental que se revise la legislación autonómica que equipara salas de conciertos con pubs y discotecas, y que supone un obstáculo para que un menor de 16 años pueda acudir a un concierto. Y un consejo final para el presumible nuevo gobierno: "que dejen trabajar a las empresas.  No creo en subvenciones para conciertos ni salas, hay asuntos más importantes que solucionar. Que no me den, pero que no me quiten", termina.

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3 comentarios

marimoto escribió
07/06/2015 00:13

me parece muy bien que se fomente la música y la cultura. Pero yo, que vivo en una de las zonas de estos dos garitos, se lo que es sufrir la música, los gritos, las motos y demás hasta las 3 de la mañana. Hay que compaginar ocio y descnso de los vecinos. No es lógico que nos tengamos que cambiar todos de casa porque abra un nuevo negocio de ocio nocturno en mi callle no?

Opinador escribió
04/06/2015 19:46

Puesto que Antonio Montiel es uno de los propietarios de Matisse, digo yo que si hay cambio en la Generalitat debería haber algo más de sensibilidad hacia el tema de las salas de conciertos.

Alvalar escribió
04/06/2015 16:14

"que dejen trabajar a las empresas. No creo en subvenciones para conciertos ni salas, hay asuntos más importantes que solucionar. Que no me den, pero que no me quiten" Molts "promotors" de cultura deurien fer cas a esta frase. Tant politics com "empresaris". El millor que pots fer per algo es deixarlo funcionar, sense controlarlo.

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