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CINE FANTÁSTICO

Marchando otra basada
en hechos reales

JAVIER CAVANILLES. 08/11/2014 La exitosa 'Annabelle' es la enésima película de terror presuntamente basada en hechos reales. Aquí van algunas claves para entender lo que se esconde tras tan manido latiguillo

El enfant terrible del terror, el director y productor malayo afincado en EEUU James Wan (Saw, Insidious, Furious 7) la ha vuelto a liar. Annabelle (John R. Leontti), la precuela de Expediente Warren (2013), está arrasando en taquilla. En Francia le han hecho la campaña para entrar en la lista de ‘películas malditas': los adolescentes se citan en los cines para liarla y han tenido que retirarla de varias salas.

Una de las claves de su éxito es que, por lo visto, está basada en hechos reales, algo que siempre asegura un plus de interés entre los aficionados al género. No es la primera vez que se utiliza el anzuelo, tampoco la última. La tradición viene de lejos. Esta claro que el cine es ficción, y que no sólo ocurre en el terror, pero ahí es donde más canta.

Spoilers aparte, Annabelle cuenta la historia de la muñeca endemoniada que aparecía en Expediente Warren. Las licencias que se han tomado son muchas (los protagonistas de la cinta no tienen que ver nada con los verdaderos) y tampoco pretende ser una adaptación literal de la milonga que la pareja de integristas cristianos Ed y Lorraine Warren contó a Gerald Brittle para su libro The Demonoligist (2002).

De hecho, ni la muñeca de parece a la auténtica y se ha utilizado una de esas de porcelana que da mucho miedito en lugar de una Raggedy Ann de trapo (que no asusta mucho, la verdad).

LES PRESENTO A LOS WARREN

El matrimonio Warren sí que es auténtico (ella aún vive) y se hicieron famosos en los años 70 y 80 en EEUU por sus investigaciones paranormales, que tenían un 50% de mentira y otro 50% también. Allí por donde pasaban, descubrían una posesión demoníaca. Tan metidos en su papel estaban que convencieron al abogado Martin J. Minella para que alegara "inocente por posesión diabólica" para intentar salvar a un tal Arne Cheyenne de la acusación de un asesinato cometido en 1981. No salió bien. El tipo acabó en la cárcel y los Warren se comieron un rosario de denuncias por la descripción de los hechos que incluyeron en su libro El Diablo en Connecticut (2003).

El caso que inspiró El Expediente Warren, las vicisitudes de una familia atrapada en una casa llena de demonios, también huele a chamusquina. La única prueba que pasó algo es una foto de 1885 de una tal Bathseba Sherman. Se supone que fue una bruja condenada a muerte en un juicio, aunque no hay un solo documento que avale ninguno de estos dos puntos.

TODO ES MENTIRA

Lo que sí existe es la casa donde se supone que ocurrieron los hechos. Los actuales propietarios están hartos de decir que allí nunca se cometió ningún crimen, y hasta las narices de los investigadores que se cuelan en su propiedad y causan daños. Según ellos, los anteriores dueños (Roger y Carolyn Perron) mienten más que hablan y lo de que vivieron nueve años rodeados de fantasmas y demonios es pura invención.

Son solo ejemplos. Como los fenómenos paranormales no existen, cualquier película que se anuncie como "basada en hechos reales" sólo puede ser un engaño. Sin embargo, hay matices y no en todas las ocasiones se ha utilizado con mala fe. Como demuestran los siguientes ejemplos, hay formas y formas de hacerlo.

–El Exorcista (William Friedkin, 1973): Una joya, no cabe duda, pero ¿basada en hechos reales? Discutible. El guionista y escritor William Peter Blatty se inspiró en un artículo del Washington Post de 1949, sobre un chaval de 14 años al que el jesuita William Bowdern sometió a un exorcismo. Al final, al chico se le apareció el arcángel San Gabriel y espantó al demonio.

Blatty insistió en que incluso había tenido acceso al diario del exorcista real. Lo cierto es que en la casa en que, según dijo, ocurrieron los hechos vivía una familia sin hijos. No existe una sola prueba de que la historia sea cierta.

–La Matanza de Texas (Tobe Hopper, 1974): La obra maestra de Hooper, y la única que vale la pena -Poltergeist, aunque lleva su nombre, hubo que rehacerla entera-. Leatherface es uno de los varios personajes de ficción basados en Ed Gein, un tipo apocado que ha pasado a la historia como asesino en serie aunque ‘sólo' mató a dos personas (era más de profanar tumbas). Dominado por su madre desde que nació, destacó por su afición al bricolaje: en su casa aparecieron desde máscaras hechas con piel de mujer hasta collares con labios, pasando por tazas realizadas con cráneos humanos.

Pese a su mala fama, el personal del psiquiátrico donde vivió hasta su muerte decía que era un paciente ejemplar. Hay mucho de Gein en el Norma Bates de Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960) o el Bufalo Bill de El Silencio de los Corderos (Jonathan Demme, 1991). Todas estas películas pueden decir sin complejos que están "inspiradas" (más que basadas) en hechos reales.

–Terror en Amytiville (Stuart Rosenberg, 1979):  Un clásico que dio lugar a varias secuelas, todas ellas basadas en hechos reales. Incluso la que dice que, tras quemarse la casa, se construyó una de muñecas con la madera que sobrevivió al fuego y el diablo seguía allí agazapado. Se basa en el libo de Jay Anson sobre la experiencia de la familia Lutz, tras mudarse a una casa en Long Island. Meses antes, Ronald DeFeo había asesinado allí a seis miembros de su familia y comenzaron los hechos que narra la película.

Al final, los De Feo y los Lutz acabaron en los tribunales (básicamente, por el reparto del botín), y tuvieron que reconocer que todo fue un fraude. Como metáfora, hay que decir que la casa ha salido a la venta por casi dos millones de dólares. Lo curioso es que no es la auténtica, sino la que se utilizó para la película.

–Mothman, la última profecía (Mark Pellington, 2002): Un caso curioso. La historia es una trola como una casa, pero hay quien se cree la historia del Hombre Polilla que adivina el futuro y vive en Point Pleasant (Virgina), medio marciano medio ser de otra dimensión. Está basada en el libro de John Klee (interpretado por Richard Gere), que mientras investigó el caso recibió una llamada de la Princesa Búho Nocturno (¿?) contándole la historia.

En realidad, todo fue un montaje de dos maestros del timo ufológico: James Mosley y Gary Baker. En otra de las llamadas, Baker se hizo pasar por sí mismo pero poniendo voz metálica y consiguió convencer a Klee de que había sido un robot haciéndose pasar por él. ¡Chapeau¡ Si el investigador supo antes de morir que todo era un fraude, se hizo el longaniza para no quedar como el primo que era. Eso sí, sacó varios libros sobre el tema. El plato hay que pasarlo sí o sí.

–Platillos volantes (Óscar Aibar, 2003): Una obra maestra sin paliativos (aunque injustamente menospreciada) y que parte de hechos reales ocurridos en Tarrasa en 1972. Dos aficionados a la ufología aparecieron muertos en una vía de tren y la anécdota se convirtió en un caso al que los misteriodistas españoles sacaron todo el jugo que pudieron (incluso metieron a los servicios secretos de Franco). Aibar  y el guionista Jorge Guerricaechevarría utilizaron la historia para hacer una disección de la pasión por los ovnis. Una forma muy inteligente de usar el "basado en hechos reales" para adentrarse en el terreno de la ficción sin engañar a nadie.

–La Cuarta Fase (Olatunde Osusanmi, 2009): Afortunadamente olvidada, ni la presencia de Mila Jovovich salva la película. Si se recuerda por algo es por haber marcado un récord en lo que a caradura se refiere. Para hacerla pasar por hechos reales, los productores de esta cinta inspirada en una (inexistente) avalancha de abducciones ocurridas en un pueblo de Alaska en los 60 llegaron incluso a crear webs falsas y las escenas ‘reales' de la película estaban realizadas con actores.

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2 comentarios

Isaac escribió
15/07/2015 20:40

Saludos! Me gusta tu post. Yo soy de los que cree poco en estas cosas y siempre busco pruebas. Pero en mi familia ocurrieron varios hechos paranormales que no son un fraude, para nada.

11/11/2014 10:50

"El matrimonio Warren sí que es auténtico (ella aún vive) y se hicieron famosos en los años 70 y 80 en EEUU por sus investigaciones paranormales, que tenían un 50% de mentira y otro 50% también." BRAVO

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