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A los cuotapartícipes de CAM solo les queda la vía judicial

JOAQUIM CLEMENTE. 02/02/2012 El presidente de la CNMV, Julio Segura, da la puntilla a las 'acciones' de la caja: "No van a volver a cotizar porque el emisor dice que su valor es cero. Los cuotapartícipes perderán toda su inversión"

VALENCIA. El presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Julio Segura, asestó este miércoles un golpe casi definitivo a las aspiraciones de los cuotapartícipes de la Caja del Mediterráneo (CAM) al asegurar que las 'acciones' no volverán al parqué porque no valen nada.

Julio Segura, presidente de la CNMV"No tiene sentido levantar la cotización (suspendida desde mediadosnde diciembre) cuando el emisor considera que valen cero", dijo Segura durante la presentación del Plan de Actividades de la CNMV para 2012.

El regulador del mercado hace suya de esta forma la tesis del Banco de España, y más en concreto del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) que al adjudicar el negocio financiero de la caja al Sabadell confirmó que las cuotas participativas están fuera de Banco CAM y que la caja, reducida a unos inmuebles, el patrimonio cultural y el desconocido negocio de la oficina de Miami, ni valdrá nada despues de asumir el quebranto.

LAS OPCIONES PARA LOS 'PILLADOS' SE REDUCEN

Las palabras de Segura se unen, por tanto, a la línea que ya marcó el FROB, que anuló el plan de recompra aprobado por el consejo de la caja justo antes de la intervención, dejando ver que los cuotapartícipes, tenían que asumir las pérdidas ya que la figura de los cuotapartícipes, con sus peculiaridades, es como la de un accionista.

Josep Oliu, presidente del Banco SabadellLas posibles salidas al conflicto se van reduciendo a medida que pasa el tiempo. Oficialmente el Sabadell mantiene su postura, avalada por el acuerdo de compra de Banco CAM, de que las cuotas no son su responsabilidad, y así lo reiteró la semana pasada el presidente del banco catalán, Josep Oliu.

Para Sabadell sería difícil explicar a sus accionistas una operación que supusiese un desembolso ya fuera dinerario o en títulos (opción que reclaman algunas asociaciones de afectados) por un problema que no generaron. Eso sin contar que aún en el caso de que las cuotas pasado a Banco CAM igualmente valdrían cero, ya que hubieran tenido que asumir el quebranto.

Sin embargo, en la entidad vallesana son conscientes de que entre los 50.000 cuotapartícipes hay muchos clientes suyos, por lo que no descartan encontrar alguna solución que pudiera paliar las pérdidas de los inversores.

LA OPCIÓN JUDICIAL

Pero lo cierto es que la vía que cobra más fuerza para los inversores en la caja con sede en Alicante es la judicial. La quiebra de la caja ha sacado a la luz lo que era un secreto a voces: las cuotas se colocaron fundamentalmente entre clientes de la CAM sin ningún perfil inversor a los que, en muchos casos según los testimonios que se van conociendo, se les aseguró desde su sucursal asegurándoles que era un producto seguro o incluso un deposito a plazo.

Protesta ante la sede de la CAMAunque el folleto de emisión incluía todos los riesgos posibles y los inversores han de responsabilizarse de en qué invierten, la situación de los cuotapartícipes podría cambiar si pudieran demostrar que no se les informó correctamente o que incluso se les ocultó lo que realmente estaban comprando. Esta posibilidad, visto que ni la CNMV y ni el Banco de España se han quitado de encima cualquier responsabilidad, parece que solo podría defenderse en un juzgado con una demanda colectiva, según las fuentes consultadas por este periódico. Aún en ese caso, los cuotapartícipes tendrían que demostrar que los directivos de CAM, entonces con Roberto López Abad, María Dolores Amorós y Modesto Crespo al frente, actuaron de mala fe o que los supervisores del mercado no cumplieron con su papel. De conseguirlo, proceso complejo, largo y caro, podrían reclamar el dinero perdido.

SIN SINDICATO DE CUOTAPARTÍCIPES NI RECLAMACIONES EN LA BOLSA

En todo caso, el primer paso que deberán dar los afectados es el de agruparse, una evidencia que no lo es tanto tras comprobar que, durante los cuatro años que CAM cotizó en bolsa no se planteó en ningún momento ni la creación del sindicato de cuotapartícipes, opción recogida en el folleto de la emisión y que, al menos, les hubiera dado voz en las asambleas. También es llamativo que en el servicio de defensa del inversor de la Bolsa de Valencia no se haya registrado ninguna reclamación sobre el caso concreto de las cuotas de la CAM. Aunque inicialmente pueda achacarse al desconocimiento de los inversores de que en realidad habían comprado acciones que cotizaban en bolsa, resulta más extraño que con un año y medio de crisis de la caja tampoco hayan reclamado.

Mientras el Sabadell continúa con su desembarco, que culminará a finales de marzo con la absorción de Banco CAM, el futur de la Caja de Ahorros del Mediterráneo sigue sin estar definido. El FROB anunció que la disolverá y la convertirá en una fundación, pero no se han dado más detalles.

MARÍA DOLORES AMORÓS RECLAMA SU INDEMNIZACIÓN POR VÍA JUDICIAL

Amorós y CrespoLa quiebra de CAM y los detalles que se han desvelado sobre la gestión de sus directivos no han evitado que la exdirectora general, María Dolores Amorós, haya reclamado judicialmente la nulidad de su despido, exigiendo que se declare improcedente y reclamando una indemnización y la pensión vitalicia.

El jucio se celebrará a finales de este mes. Según el diario Información, Amorós y la CAM no alcanzaron un acuerdo en el acto previo de conciliación. Amorós ha contratado al bufete Gómez-Acebo & Pombo para que le represente. La exdirectora general reclama que se le pague el despido en base al salario que tenía, 593.000 euros al año, y la renta vitalicia de 370.000 euros anuales que pactó con el expresidente de la caja, Modesto Crespo, justo antes de la intervención de la caja.

El FROB despidió a Amorós por motivos disciplinarios, acusada de actuar en benficio propio y en contra de la caja, llegando a falsear las cuentas para ocultar la situación real de la entidad. La exdirectora niega estas acusaciones que ahora deberá dirimir un juez.

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