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CONCHA DE ORO EN DONOSTIA

Quién es Carlos Vermut,
el cineasta de culto que ha alcanzado la gloria

C. AIMEUR. 29/09/2014 Dibujante y cortometrajista, su primera película 'Diamond Flash' causó conmoción en Abycine en 2011 

VALENCIA. Cuando este sábado noche Carlos Vermut subió al escenario del Kursaal en San Sebastián a recoger su flamente Concha de Oro por Magical girl, en Albacete, José Manuel Zamora y su equipo en el festival Abycine dieron un brinco de alegría. Hace ahora tres años, cuando Vermut era poco menos que un verso suelto del cine español, o un genio o un iluminado, no había término medio, ellos creyeron en él y estrenaron su primera película, Diamond Flash, con toda la parafernalia posible.

En la presentación del filme, en la que participó Juan Cavestany (Gente en sitios, Dispongo de barcos), todo fueron parabienes y miembros del equipo de Zamora murmuraban: "Hemos descubierto a un talento único". Cavestany, gran amigo ahora de Vermut, le mostró públicamente su admiración. "Me has dejado alucinando", le confesó.

La fe que todos mostraron en Vermut quedó refrendada por partida doble este fin de semana en San Sebastián. La Concha de Oro a mejor película y la de mejor director por su segundo largometraje, Magical girl, venían a revalidar los ecos que habían llegado desde el festival de Toronto, donde el muy serio e inteligente Cameron Bailey, a la sazón director del certamen, situó a la película entre sus favoritas. Y este fin de semana el jurado presidido por el castellonense Fernando Bovaira removió los cimientos del cine español dando el gran premio del certamen más importante de España a un director que es poco menos que el último francotirador.

Nacido en 1980, Vermut ha sido una sorpresa relativa ya que los aficionados más exigentes sabían de su talento precisamente por Diamond Flash, un largometraje que se distribuyó principalmente por Intenet a través de plataformas como Filmin, donde aún se puede contemplar. La cinta, extraordinaria, una sutil e inteligente combinación de humor negro, cinefilia y postmodernismo, asombró y maravilló a los críticos de la muy rigurosa revista Caimán, heredera de Cahiers du Cinéma España, quienes la consideraron como una de las mejores películas españolas del año junto a Blancanieves de Pablo Berger.

Vermut tenía ya un nombre en el mundo del cómic cuando comenzó a realizar sus primeros pinitos en el mundo del cine. En 2006 había ganado el premio Injuve por su cómic El banyán rojo y había colaborado con revistas y medios convencionales como Man o El Mundo. Su primer gran trabajo fue la novela gráfica Plutón B.R.B. Nero: La venganza de Mari Pili, en la que adaptaba el peculiar universo creado por Álex de la Iglesia para televisión. Pero quería hacer cine. Y probó suerte.

Su incipiente carrera, que incluye cortometrajes tan famosos como Maquetas (2009), Gran Premio del Jurado en la VII edición del Notodofilmfest y premiado como mejor cortometraje en la XXI semana de cine fantástico y de terror de San Sebastián, mostraba a un cineasta al que le gustan los personajes corrientes en situaciones extrañas, insólitas, alguien que le da vueltas de tuercas a las convenciones desde el más puro mainstream y logra sorprender.

Firmemente convencido en sus posibilidades pero exento de egocentrismo o vanidad, con la fe del que cree en lo que hace, Vermut aprovechó los royalties que obtuvo de la serie de TVE Jelly Jamm en la que participó como creador y, en lugar de comprarse un bonito utilitario, decidió invertirlo en Diamond Flash. El reparto mismo que eligió para la película, con actrices noveles como Victoria Radonic en papeles claves como el de Enriqueta, y el presupuesto, 20.000 euros, pagados de su bolsillo, evidenciaban que Vermut no quería hacer cine: Lo necesitaba.

Llegó la fecha del estreno, de presentarla al público, y los más listos de la clase fueron los responsables de Abycine que le sedujeron con un cariño y una admiración sinceros. Vermut se dejó llevar. Ellos sí le entendían. Modesto, humilde, llegó hasta Albacete con su propio vehículo y, como aquel que dice, la película en el maletero del coche.

Acompañado de su novia, la misma a la que le dedicó el doble premio de San Sebastián, en la que era su primera presentación, el joven cineasta madrileño bromeó con que había ofrecido la película a tres productoras y ninguna le respondió. Algunos amigos le hablaron de las ayudas. "Pero a mí lo que me gustaba cuando iba al cine era ver los carteles de las grandes productoras, Universal, Paramount, y no veinte logos institucionales", vino a decir.

La mención a las majors no fue casual. En su corta obra subyacen numerosas referencias al cine comercial, al bueno, al que respeta a la audiencia. En el cortometraje Maquetas, que fue el que le dio a conocer, la historia la resuelve el espectador, que une tres declaraciones de aspecto documental con unas imágenes de archivo y les da sentido. La historia la crea la audiencia, uniendo dos fragmentos aparentemente antagónicos. "Quiero confiar en el espectador", decía el cineasta durante el rodaje de Magical girl. "Creo que el espectador es un ser inteligente, emotivo, que va a completar esos huecos que yo he dejado de una manera mucho más terrorífica de lo que yo podría hacer nunca como director".

Amable, con una inteligencia sosegada y una eterna mirada de niño triste al que nunca le acertaron el regalo el día de Reyes, Vermut dejó huella en Abycine y allá donde después ha ido. Estuvo muy a gusto en su primera presentación pero no rió mucho. Sin embargo este sábado sonreía feliz. Ha dado la campanada a la segunda ocasión, realmente la primera porque para él, tal y como confesó en Albacete, Diamond Flash más que una opera prima era un máster. Otros van a escuelas de cine. Él hizo una película.

Su Magical girl que le ha proporcionado la gloria toma el nombre de la serie japonesa de dibujos animados Magical Girl Yukiko. Una niña de 12 años que padece una enfermedad terminal, obsesionada con ella, quiere el traje oficial y su padre, encarnado por Luis Bermejo, un profesor de Literatura que está en paro, hará lo que sea porque un buen padre hace lo que es preciso por sus hijos. Bárbara Lennie, como una joven que sufre trastornos mentales, y José Sacristán, como un profesor retirado y atormentado, son los principales nombres de una película que llega con el apoyo de Canal Plus y Televisión Española y que está previsto que se estrene en los cines españoles el próximo 17 de octubre.

En principio se habían anunciado sólo 30 copias para toda España pero el doble premio en San Sebastián lo ha trastocado todo. A día de hoy no se sabe si la cantidad se duplicará, se triplicará... Lo que es seguro es que será por todo lo alto. A la semana siguiente, el 24 de octubre, Vermut irá a Abycine, volverá al sitio donde comenzó todo, para recibir el premio Premio Película Joven de este festival. Y allí le esperaran quienes desde el primer día supieron valorar su talento. Ahora hay una línea invisible que une Albacete con San Sebastián y pasa por Madrid, y es el talento de Vermut.

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1 comentario

Laura escribió
29/09/2014 11:30

Un autentico placer leer tus articulos Carlos

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