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LA PANTALLA GOBAL

James Gunn:
así es el extravagante director tras los 'Guardianes de la galaxia'

EDUARDO GUILLOT. 26/08/2014 El responsable del gran éxito de taquilla del verano es un personaje singular y con una curiosa trayectoria previa, conocida en España solo de manera parcial

VALENCIA. Este año, el pelotazo del verano no lleva la firma de Michael Bay, un torpe chatarrero de lujo, ni del sobrevalorado J.J. Abrams, un adicto a la nostalgia encumbrado por la caprichosa intelligentsia hipster, sino la del imprevisible James Gunn, un autor de culto pop que con Guardianes de la Galaxia (Guardians of the Galaxy, 2014) culmina una trayectoria tremendamente atípica. Al igual que los protagonistas de su exitosa película, Gunn era un inadaptado, un perdedor que deambulaba sin rumbo fijo por la industria cinematográfica americana, y que por fin ha encontrado la redención a nivel popular. No lo ha hecho salvando el planeta, como los protagonistas del film, sino sirviendo en bandeja un blockbuster divertido y con más miga de lo que aparenta que, además, es la mejor producción Marvel hasta la fecha. Sed bienvenidos, amigos trolls.

Lo curioso del caso es que su primer guión para Hollywood ya estaba protagonizado por un equipo de superhéroes. Se titulaba The Specials, lo dirigió Craig Mazin en el año 2000 y pasó sin pena ni gloria. El protagonista era Rob Lowe y en España ni siquiera llegó a estrenarse, pero le permitió meter la cabeza en el negocio, y dos años después le encargaron otro libreto. Se trataba de la traslación a la gran pantalla de Scooby-Doo (Raja Gosnell, 2002), y de nuevo los resultados fueron bastante decepcionantes. Parte de la culpa la tuvo Warner Bros., que, en buena lógica, destinó la cinta al público familiar y, por tanto, eliminó algunas ideas aportadas por Gunn, como las alusiones al medio de subsistencia de Shaggy (traficante de cannabis) y a una velada relación lésbica entre las dos chicas de la pandilla. Sí, Gunn es de esa clase de tipos.

 

CRIADO ENTRE BASURA

Para conocer sus orígenes en el medio hay que remontarse unos años atrás, cuando apareció acreditado como guionista por primera vez. Fue en Tromeo & Juliet (Lloyd Kaufman, 1996), adaptación del clásico de William Shakespeare por parte de Troma, productora neoyorquina especializada en films gore de casquería gruesa y cintas de acción y erotismo de serie Z. Como otros agitadores de la cultura pop americana (los más destacados, Trey Parker y Matt Stone, que antes de comerse el mundo con South Park rodaron para Troma la hilarante Cannibal! The Musical), Gunn dio sus primeros pasos entre presupuestos exiguos y efectos especiales de pacotilla.

 

A Lloyd Kaufman, director de la cinta y propietario de la productora, le gustó tanto su trabajo que le propuso escribir conjuntamente una historia del estudio cinematográfico. El libro, All I Need to Know About Filmmaking I Learned from The Toxic Avenger (Todo lo que necesito saber sobre hacer cine lo aprendí con "El vengador tóxico"), publicado en 1998, es un recorrido por la historia de la peculiar productora, siguiendo la estela de Cómo hice cien films en Hollywood y nunca perdí ni un céntimo (1990), del inefable Roger Corman, quien firma el prólogo, reconociendo a Kaufman como sucesor directo en la élite de los embaucadores cinematográficos.

Aunque siempre se ha declarado agradecido a Troma (también trabajó en la serie Tromaville Cafe), Gunn decidió seguir adelante y logró vender el guión de la citada The Specials, una parodia de las películas de superhéroes cuyo estreno coincidió con el de Mystery Men (Kinka Usher, 1999), una idea similar, pero de mayor presupuesto. También llegó a escribir un tratamiento cinematográfico de la estupenda tira cómica Spy vs. Spy, trabajó durante un par de semanas puliendo el guión de 13 Fantasmas (que ni siquiera ha visto) y firmó la secuela de Scooby-Doo, pero cuando cita sus películas favoritas habla de Free Cinema, Hal Hartley, Life is Sweet (Mike Leigh, 1990), El almuerzo desnudo (Naked Lunch, David Cronenberg, 1991), Safe (Todd Haynes 1995) o Fallen Angels (Wong Kar Wai, 1995).

Curiosamente, su mayor logro hasta entonces no está relacionado con el cine. Se trata de la novela The Toy Collector (editada en España por Mondadori en 2002 como El coleccionista de juguetes). En ella, Gunn ofrece el retrato magistral de la frustración que atenaza a un hombre cercano a la treintena, sin horizontes de futuro claros y cuya máxima aspiración es almacenar robots de juguete. El nihilismo que destila el personaje, unido a la ágil narración (con constantes flashbacks en busca de la infancia perdida), impiden despegarse de sus páginas (teñidas de un mordaz humor negro) hasta el nada complaciente final. Título de culto, por supuesto.

ZOMBIES CON PASAPORTE AL ÉXITO

La suerte comercial comenzaría a sonreír a James Gunn poco después. Aunque parecía misión imposible meter las manos en un clásico como Zombie (Dawn of the Dead, George A. Romero, 1978) y salir indemne de la empresa, su guión para la fabulosa Amanecer de los muertos (Dawn of the Dead, Zack Snyder, 2004) demostró que era capaz de moverse en proyectos de gran presupuesto. El éxito de la película, que incluso supera a la original, fue inmediato, y Gunn comenzó a plantearse dar el salto a la dirección.

Lo consiguió dos años más tarde, con Slither: La plaga (Slither, 2006), una entrañable serie B que combina terror y comedia en la estela de la Troma, protagonizada por unas babosas que le deben tanto a las de Slugs, muerte viscosa (Juan Piquer Simón, 1988) como a las de Vinieron de dentro de... (Shivers, David Cronenberg, 1975). No fue un gran acontecimiento, y se perdió entre la ingente producción de género que llega a las pantallas cada año, pero Gunn había pagado con ella la deuda que tenía con su pasado y ya andaba maquinando nuevos proyectos.

El más interesante de ellos, sin duda, fue una miniserie televisiva titulada PG Porn, en la que desmontaba todos los tópicos del cine X a base de pequeños capítulos que reproducían las situaciones más habituales del género, pero nunca acababan con los protagonistas metidos en faena. El anticlímax perpetuo. Uno de los mejores, Roadside Ass-istance (2009), contó con Sasha Grey (otras pornostars como Belladonna o Bree Olson participaron también en la serie) y está protagonizado por el propio Gunn. La textura de la imagen, la música y hasta el modelo de narración son un claro homenaje al porno en VHS de los ochenta.

 

Su segundo largo como director empezó a dar la verdadera medida de sus posibilidades. La magnífica Super (2010), inédita en nuestro país, plantea una inteligente relectura del tema superheróico y de la obsesión por la cultura pop que es, al mismo tiempo, la mejor traslación al cine del alucinado universo creado por el artista bipolar Daniel Johnston en sus canciones y cómics. Gunn nunca ha reconocido su influencia, pero resulta fácil localizarla en la historia de un hombre normal que, tras perder a su mujer y tener una revelación ante un predicador televisivo, decide transformarse en Crimson Bolt, un superhéroe que lucha contra el mal cargado de buenas intenciones, pero sin ninguna habilidad especial, y cosechando terribles desastres a su paso. 

El año pasado pudimos ver la firma de Gunn estampada en uno de los mejores episodios de la irregular Movie 43, cinta de sketches (mayoritariamente escatológicos) en la que también participaron Griffin Dunne, Peter Farrelly o Brett Ratner. Un entretenimiento menor antes de dar el salto definitivo de la mano de Guardianes de la Galaxia, la historia de un puñado de perdedores marginados que logran encontrar un objetivo en la vida. Como él.

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2 comentarios

Eduardo Guillot escribió
26/08/2014 10:57

Gracias por la información, es una estupenda noticia!

M. escribió
26/08/2014 09:09

El libro de Lloyd Kaufman al que hace mención el artículo (All I Need to Know About Filmmaking I Learned from The Toxic Avenger) será publicado en español el próximo octubre por la editorial Tyrannosaurus Books de Barcelona.

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