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Mapa de las webseries valencianas: la ficción no tiene fin después de RTVV

C. AIMEUR / E. VIÑAS. 02/04/2014 Las 'webseries' valencianas cosechan premios en festivales internacionales y se convierten en el refugio de los creadores locales más jóvenes, tras la clausura de la cadena pública

VALENCIA. El joven aspirante a cineasta Gonzalo Gurrea Ysasi se fue de viaje a Hungría con su novia María José Mas. Durante un momento del viaje tuvo un acto de inspiración. Le dijo a su chica: "Coge la cámara y fílmame aquí". Y comenzó a rodar una suerte de parodia de Españoles por el mundo. El resultado es el desternillante cortometraje Fracasados por el mundo, 3' 29" de sutil ironía.

Habría quedado una anécdota divertida si no hubiera decidido mandarlo al XI Jameson Notodofilmfest. Sus amigos le animaron y él sabía que el material era bueno. Ganó el premio La Térmica al Mejor Proyecto de Serie Web. Gracias a él pudo acabar el proyecto de seis capítulos, el que ya estaba realizado y los cinco que rodó en Málaga, una exigencia del galardón. La webserie ya se ha presentado en la ciudad andaluza, en Valencia con la presencia de Salomón Castiel, quien en su día fuera director de la Mostra, y en Madrid.

Fracasados por el mundo no es la única webserie valenciana con premio. El caso más recientes es el de Sin Vida Propia, una ficción ideada por Ana Ramón Rubio que este pasado domingo consiguió el premio a la mejor comedia en el festival de webseries de Los Angeles (LA Webfest), uno de los más prestigiosos del mundo, dentro de la categoría de series de habla no inglesa, siguiendo los pasos de Desenterrados, una webserie valenciana que participó en el mismo festival. El premio lo recogió María Albiñana, que también recibió el de mejor actriz de comedia de 2014.

Los caminos del audiovisual siguen regenerándose en la Comunitat a espaldas de Radiotelevisión Valenciana. Tras el fallecimiento del principal cauce para la emisión de la producción regional, diferentes series continúan su camino ajenas a esta desaparición. Proyectos de ficción ofrecidos o no a productoras de toda España y que por imperativo de sus creadores salen adelante de forma gratuita para el espectador. Algunas de ellas, como referentes de un talento ajeno a los vaivenes del mercado.

En concreto, el mapa de webseries se extiende desde Valencia con ejemplos como Cabanyal Z, La gente es imbécil o las citadas Sin Vida Propia y Fracasados por el mundo y con productoras como Beniwood Producciones o Nakamura Films, que lanzó la irónica Archibald in Valencia, y éxitos como el del primer capítulo de DiscreetHearts, de Miguel Angel Font Bisier, que logró más de un milón y medio de visitas. Son solo unos pocos ejemplos que acumulan cientos de miles de visitas online, seguidores capaces de convertirse en miembros de su equipo y patrocinadores y, sobre todo, numerosos premios y menciones internacionales.

Como dice el propio Gurrea, este tipo de iniciativas tienen un fin, es una "vía alternativa" para que el trabajo de los jóvenes cineastas adquiera visibilidad. No hay visos de negocio. No hay prácticamente posibilidad de conseguir que se comercialicen, salvo contadas excepciones. Se trata, como gráficamente expresa el guionista valenciano César Sabater, de "marcar paquete". Él lo intentó en su día con La primera vegada, un proyecto que no llegó a buen término precisamente porque Canal 9 no lo apoyó. Y es que, aunque la desaparición de la cadena pública valenciana ha sido una tragedia para el sector audiovisual en general, muchos creadores no la echan precisamente de menos.

Joan Alamar, de Cabanyal Z, lo resume con una frase tan sintética como demoledora. En su caso dice que su webserie "es mucho más probable que se emita ahora en Canal 9 que nunca. La televisión que conocíamos jamás se hubiera planteado incluirla entre sus contenidos".

Y es que el mundo de las webseries es libre, no funciona por componendas comerciales sino que en él sus cineastas se expresan puros, sin miedos. Gurrea, por ejemplo, ironiza sobre el éxito, el fracaso y las imágenes que nos proporcionan los medios de comunicación. "Españoles por el mundo siempre me ha parecido muy idílico. La idea no era hacer una payasada sino hacerlo muy sutil. Sin ser bestia quería contar los problemas reales, de adaptación del idioma, al país, la soledad de la gente...".

En el caso de Cabanyal Z, el argumento tiene claras alusiones al fallido intento por parte del Ayuntamiento de ampliar la avenida Blasco Ibáñez por este barrio marítimo. Muestra una Valencia invadida por zombis, en la que el Cabanyal resiste mientras el Ayuntamiento pinta con colores militares las zonas que va adquiriendo.

Con un quinto capítulo recién estrenado (la primera temporada contará con diez), durante el último año y medio esta comedia zombi ha supuesto una de las críticas más virales e inteligentes con la situación del propio barrio y de la ciudad de Valencia. Con vinculaciones hacia la actualidad (en el cuarto capítulo se hace una mirada hacia el propio cierre de RTVV), los personajes dan su propia visión a la situación "de un barrio deprimido por una decisión política, pero que muestra con la trama su capacidad para no rendirse".

Cabanyal Z no se puede entender sin la vinculación de sus creadores (el citado Joan Alamar y Gerardo J. Nuñez) al propio barrio. Especialmente, la de Joan Alamar que asegura: "nuestra forma de financiarnos es a través del local ocupado y social Samaruc. La gente que viene a cenar allí los jueves sabe que colabora con nosotros, pero también es de donde brotan las ideas y de donde han surgido los actores, que se han ofrecido".

La otra vena sería la costumbrista. Por esa apuestan los responsables de Sin vida propia. Ana Ramón Rubio inició este proyecto mientras estudiaba un máster en creación de contenidos, en Televisión Española. Un compañero, el ex ayudante de realización en Canal 9 Miguel Cañizares y director de producción de la serie, le dio el espaldarazo. La segunda temporada se estrenará el próximo mes de mayo.

En la primera, la comedia trata diferentes tramas a lo largo de seis capítulos en las que los 30 suponen una inflexión en la vida de sus protagonistas. La serie, originalmente, fue creada pensando en el formato televisivo aunque su creadora reconoce que "ni siquiera tuvimos la ocasión de tener una cita para poder presentarla como es debido". En la actualidad, ella misma reconoce que "la gran oferta de webseries demuestra que la televisión no es ya la única salida para la creación de ficción, aunque para eso tiene que iniciarse una cultura del patrocinio específico que está naciendo lentamente"

Un caso parecido es el de La gente es imbécil. Creada por Alexander Lemus y Luis Ponce, su webserie muestra las andanzas de dos trolls, dos personajes que parecen trasuntos del inefable Ignatius J. Reilly de La conjura de los necios que escribió John Kennedy Toole (posiblemente el primer troll de la Historia) y una amiga. "Quisimos poner lo peor de nosotros mismos en los personajes", bromea Lemus, coguionista, codirector, coprotagonista... hombre orquesta como suele ser habitual en estos casos.

Los protagonistas son "frikis de verdad, con referencias a series que no conoce a nadie, a John Carpenter o películas como Escape de Absolom", añade. En su caso el modelo a imitar es Kevin Smith y su película seminal Clerks, una obra maestra que aún hoy se sigue siendo ejemplo de comedia barata, low-cost, a mitad camino entre el costumbrismo y la gamberrada, que fía su suerte a algunos momentos de genialidad.

Ninguno de ellos aspira a vivir de este tipo de productos porque son conscientes de que el mercado audiovisual digital es complicado. Lemus comenta por ejemplo que, según le consta, a partir de las 15.000 reproducciones se reciben 2,5 euros, "o una cifra así". Se precisarían 15 millones de visionados para que cada capítulo supusiera unos ingresos de 2.500 euros. Y ese cantidad estaría por debajo, muy por debajo del coste de cualquier producción profesional.

En el Instituto Valenciano del Audiovisual han mostrado sensibilidad hacia este tipo de productos y, en parte por ese motivo, desde la llegada a la dirección general de Nuria Cidoncha, ahora subdirección, se han tenido en cuenta en los planes de ayudas con la creación de las ayudas multiplataforma. Estas se dan desde el año 2009 si bien por ejemplo en el curso pasado se concedieron a proyectos de corte didáctico como Mirarte de Endora producciones o Poética 2.0, creado para tablets por Mar Gómiz y Ángel Salguero. Con todo, afirman desde CulturArts que los pocos proyectos de ficción que se han presentado en años anteriores "suelen ser muy buenos".

Las webseries se han convertido en el mejor "método de aprendizaje", habla de nuevo Sábater, una fórmula para lograr que la ficción valenciana siga existiendo en unos tiempos en los que las pantallas se han reducido a poco más que cero. "Falta por definir el género", agrega Sabater, pero es un resquicio para que entre luz en el túnel en el que se halla sumido el sector.

La respuesta del público ahí está. Un buen caso es el de Sin vida propia. Para su segunda temporada han utilizado el camino del crowdfunding, aunque Ana Ramón no cree que vuelvan a repetir la experiencia. El preestreno de la nueva temporada será en el Espai Rambleta con sus microfinanciadores. "Es muy gratificante ver toda la gente que hay detrás apoyándote pero también requiere de una dedicación específica a la que no siempre podemos atender". 

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2 comentarios

Albert escribió
03/04/2014 11:14

Esa de Discreet Hearts es la peor con diferencia. A riesgo de parecer Gabi Ochoa...estaría bien leer de kdamos

michael finsbury escribió
02/04/2014 13:31

El autor/es del artículo parecen dar a entender por el titular "Mapa de las webseries valencianas: la ficción no tiene fin después de RTVV" que la caprichosa desaparición de RTVV no impide que existan buenos profesionales capaces de realizar trabajos que son reconocidos por sus contenidos y su alta profesionalidad en festivales y certámenes internacionales; como si se tratara de una insidiosa premisa que precediera a la desfachatez de concluir, más pronto que tarde, con: "Veis como no hemos perdido nada, que Canal 9 no servía para nada; ahí los teneis, triunfando y tan contentos; hay vida después de Canal 9". Se abren las apuestas por acertar cuánto tiempo tardarán en hacerse fotos los verdaderos liquidadores con los premiados para celebrar sus bien merecidos premios y meter de matute el éxito que supuso la decisión políticorrabiosa de cerrar la tele de todos los valencianos. Estos argumentos serán, sin duda, los que acompañará al famoso por hilarante: "Cerramos RTVV-Canal 9 para no cerrar hospitales y escuelas", en las próximas apariciones de los responsables del desatino. Es necesario recordar que todas estas series se realizaron antes del cierre de RTVV; muchos de sus responsables veían en "su" televisión autonómica la ventana indicada para iniciar sus carreras y mostrar sus producciones; también muchos de los que trabajan en esas premiadas series se han formado en Canal 9 como profesionales. Se debería reconocer, pués, que ha sido gracias a RTVV – que durante 25 años apoyó a toda la industria audiovisual valenciana – hoy hay series, programas, presentadores, peluqueros, maquiladores, productores, realizadores, editores, montadores, documentalistas, decoradores, atrezzistas, ilumidadores, directores de fotografía, guionistas, redactores ... ... . Alguien debería decir que la gran mayoría de ellos existen porque han nacido y desarrollado su formación y profesión en la Comunidad Valenciana gracias a la presencia de RTVV. La realidad que no debería ocultar el titular que se comenta es que la inversión de más de 25 años de capital y esfuerzo de todos los valencianos la ha quemado, en un arrebato infantil impropio de un presidente, Alberto Fabra y el seguidismo inconsciente de todo el grupo parlamentario popular en las Cortes Valencianas votando a favor del cierre unilateral de RTVV. Han dejado la industria audiovisual valenciana en cenizas; han dejado, quizás, a la mejor generación de autores y profesionales del sector en la estacada; han hurtado a sus propios ciudadanos la oportunidad de reconocerse en sus películas, series, documentales, noticias ... ... ; han dejado a la Comunidad Valencniana sin lengua , sin imagen y sin palabra. El nombre de todos ellos y sus retratos se colgarán boca abajo en el álbum de la historia.

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