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El caso BBO: Algunas de
tus 'pelis' y series favoritas se subtitulan en Valencia

EUGENIO VIÑAS. 14/02/2014 Un cúmulo de casualidades -sin dejar de lado el trabajo- ha llevado a Begoña Ballester-Olmos a convertirse en una mujer orquesta del subtitulado 

VALENCIA. Es muy sencillo: BBO, Begoña Ballester-Olmos, una chica joven, capaz y a la que unos cuantos golpes de suerte y esfuerzo le han llevado hasta conseguir el objetivo de trabajar en el audiovisual, aunque en la posición que menos esperaba. Eso sí, el proceso hasta conseguirlo no ha sido precisamente corto.

Tras épocas trabajando como camarera tanto en España como en Inglaterra, la oportunidad le llegó finalmente en Madrid. Trilogía Audiovisual, una empresa ya extinta, la contrató como grafista. Un día la traductora de la compañía no pudo ir a trabajar. Había ‘una entrega'. Begoña lo hizo y la traductora vio más tarde que el trabajo estaba bien hecho. Aprendió de ella las normas durante los siguientes meses y, poco antes de que el barco se hundiera, con vaivenes económicos azotando a la empresa, decidió dar el salto por su cuenta.

De esa forma logró otro objetivo: volver a Valencia. La empresa cerró pocos meses más tarde y ella ‘heredó' un par de firmas importantes de la citada empresa. Con esta base de trabajo, BBO empezó a darse a conocer. Boca a boca, redes sociales y tarjetas transparentes y rojas como una epidemia de varicela por los stands de las ferias del audiovisual. El resultado es que en poco más de año y medio ha realizado los subtítulos de grandes películas como El ilusionista (Sylvain Chomet, 2011) Frances Ha (Noah Baumbach, 2012) o El último de los injustos (Claude Lanzmann). Ha hecho adaptaciones para la serie Misfits o los subtítulos -un trabajo sin duda peculiar- para Muchachada Nui o Alaska y Mario.

En BBO se subtitulan películas, series, programas de televisión, documentales y conferencias. También se adaptan películas para sordos; una variante del subtitulado próxima al servicio de 'audioescripción', pero textual. Se hacen adaptaciones al castellano de prácticamente cualquier idioma, aunque Begoña se ocupa únicamente de la adaptación desde el inglés. Y de este lenguaje es del que viene el grueso de los ingresos de esta empresa, aunque cuenta con freelances nativos y formados para el resto de servicios.

-¿El secreto es la competitividad que puedes ofrecer al ejercer de mujer orquesta?
-Bueno, intento no romper el mercado, pero creo que la gran ventaja es que conmigo las facilidades del método de trabajo me abren puertas. Soy yo misma y el cliente sabe que hago pocos proyectos a la vez y eso es diferencial.

Con las contadas salas que programan en versión original en España (en Valencia sobran dedos de las manos para hacer el recuento), el trabajo de BBO está a menudo enfocado a las ediciones en DVD, el video en plataformas legales en streaming como Filmin o Yomvi y, especialmente, las emisiones en televisión.

-Somos un país educado para consumir audiovisual doblado. ¿Crees que esto puede cambiar?
-Puede hacerlo, pero no es una decisión; no es fruto de un día. No imagino que prohiban el doblaje igual que estuvo prohibida la versión original en el momento más decisivo. El único camino es la educación, tratando de inculcar esa cultura sobre los idiomas desde pequeños porque ver películas en versión original no te hace aprender un idioma, aunque es una buena ayuda.

Begoña, que cree que este cambio ya está sucediendo ("aunque sea solo por decir ‘yo no veo cine doblado'"), apunta a la piratería como una fuente que ha propiciado la costumbre del visionado con subtítulos. "El hecho de poder ver un contenido de forma inmediata, con los llamados ‘fansubs' de las series, ha ayudado a ello". Precisamente, este fenómeno ha generado una gran batería de fiascos en las traducciones que han ido poniendo en valor el trabajo de los subtituladores. "Algunos de ellos pueden ser estudiantes de Traducción e Interpretación de idiomas, porque incluso al acabar cursos te recomiendan que hagas alguna práctica por tu cuenta en Internet con los 'fansubs'. Por desgracia, en algunos casos lo que hacen es conseguir los subtítulos en inglés porque están los diálogos para sordos disponibles. Lo meten en Google Translator y... violà".

-Sin embargo, hay algunas situaciones en las que el subtítulo ‘limita' la escena. Golpes de voz, chistes rápidos, dos palabras que determinan una escena...
-El subtítulo no puede romper el suspense. Aprendí cuanto tenía que saber sobre las normas y soy más bien estricta con ellas, pero en caso de que vaya a cambiar el sentido de una historia... ‘peco', por así decirlo, y acabo por mantener la tensión de la escena. Ahí está el arte de compaginar ambos lados, pero el éxito para nosotros es que el espectador no esté pendiente del subtítulo. Lo importante siempre es la película.

Begoña reconoce haber crecido en este sentido exponencialmente. Una experiencia que le viene dada por un buen ritmo de proyectos que le mantienen especialmente ocupada últimamente. Dividiendo su tiempo en 100 puntos para una película, ella reconoce que la traducción del guión tal cual serían 50 puntos, la investigación del ambiente, jergas y tecnicismos ocuparía 25 y la adaptación a la imagen los restantes 25. Afortunadamente, la parte que más tiempo le ocupa es la que más le gusta.

El día a día enfrenta a la empresa y a sus conocimientos con retos. Por ejemplo, el que llegó con el documental GasLand. "Todo era vocabulario técnico y vinculado al fracking. Ahora creo que podría explicar perfectamente qué significa [risas], pero cuando recibí el proyecto no tenía ni idea. Hacer una adaptación textual de un tema que desconoces por completo supone una dosis importante de estudio". Un trabajo que también asegura que le llevó a profundizar en el caso de la ya citada Frances Ha, para acercarse a los ambientes más indies de Nueva York, con una variedad de expresiones muy actuales.

Es curioso que, como cualquier otro creador -aunque su creación sea una subcreación- encuentra los pequeños errores que con el tiempo cambiaría. "Los encuentro y sé que ya no hay vuelta atrás, como quien graba un disco o ha filmado esa película. No son errores técnicos ni de lenguaje, sino que en mi caso sé que hay una palabra que he conocido más tarde y que quizá es más adecuada". Una vis artística que compagina con unas normas estrictas desde el punto de vista de empresa: "entrego con antelación. Es casi como una marca de la casa. Siempre busco sorprender al cliente con la máxima profesionalización". Aun así, reconoce que el trato con el cliente es algo que le sigue generando "mucho respeto. La parte de negociar y cobrar se me hacía grande... lo voy superando".

Aunque reconoce que los viajes le ayudarían a adaptar mejor, "la economía" y el volumen de trabajo no le permiten hacerlo tanto como le gustaría. "Viajar es muy importante sobre todo para aprender cómo funcionan los acentos. Me resultan especialmente complicados los acentos de Liverpool, el Cockney (Londres) o el de los escoceses, en Reino Unido". Destaca también los acentos sureños de Estados Unidos.

Lejos queda aquel momento en el que viajar a Bristol ("no sabía ni papa de inglés") suponía un mundo. "Mis padres me dijeron que si no quería trabajar tenía que salir fuera". Cuando volvió estudió realización en España y más tarde producción en Inglaterra, pero en cualquier caso no esperaba acabar trabajando como traductora: "¡y mucho menos con mi propia empresa!". Sin embargo, no ser traductora reconoce que le ha cerrado algunas puertas. "Me parece lícito que lo exijan, pero yo tampoco miento. Eso sí, ahí están todos mis trabajos". Eso sí, el trabajo siempre cuenta con al menos dos traductores, de los cuales uno siempre ejerce un papel de traducción. Cuestión de calidad del producto.

Esta misma semana ha entregado los subtítulos de la ya anunciada secuela de Carmina o revienta, es decir, Carmina y amén, dirigida nuevamente por Paco León. Begoña participó en Ignite VLC, el evento de charlas ultrarrápidas que tendrá una nueva cita en la ciudad de Valencia el 26 de febrero.

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1 comentario

raolbaletco escribió
14/02/2014 16:06

A Begoña y a BBO los veo también a menudo en todo el mundillo de los cortos ;)

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