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SE PRESENTA EN VALENCIA

Los Modlin: de la basura a libro de culto

EUGENIO VIÑAS. 05/02/2014 Un libro atípico entre la fotografría y la literatura narra la vida de una familia de artistas cuya obra estuvo en la frontera del olvido

Los ModlinVALENCIA. Es una historia increíble. Los Modlin fueron una familia que en los años 70 decidieron viajar desde Estados Unidos hasta Madrid para saciar una obsesión: alcanzar la fama que su país de origen parecía negarles. De madre pintora (Margaret), padre actor y poeta (Elmer) e hijo modelo, locutor de radio y también actor (Nelson), la familia desarrolló una creación ingente en el madrileño barrio de Malasaña. Acumulada durante décadas en la casa de ‘los artistas' con el propósito de trascender en la historia, la obra ha terminado por cumplir su objetivo de la forma más inesperada. Esperando al camión de la basura.

Era el año 2003 y un cuñado del fotógrafo e ingeniero Paco Gómez, cuarto protagonista de esta historia, pasó casualmente por el número 3 de la calle Pez, frente al mítico bar Palentino del citado barrio. Al ver la gran cantidad de fotografías que se encontraban sobre la acera, llamó a éste: "habían tirado la casa por la ventana, literalmente. Había objetos de todo tipo: ropa, muebles, cuadros... Me planté allí en cinco minutos y llené una caja de fruta con las fotografías que físicamente me pude llevar. Ahora me arrepiento de no haber recogido más objetos", relata Gómez a CulturPlaza.com con motivo de su conferencia este miércoles en la Escola d'Art Superior de Disseny (11:20h). El viaje a Valencia incluye la presentación del libro que recoge esta historia (Los Modlin, autoeditado - 2013) a las 18:00h en la librería Railowsky y a las 17:30h del jueves en la librería Shalakubala de Mislata.

2004: COMIENZA LA INVESTIGACIÓN

Durante un año la caja de fruta llena de fotos permaneció en un rincón de la casa de Gómez. Dedicado a la fotografía de autor y vinculada con proyectos de ingeniería, eNelson Modlinl autor sabía que finalmente haría algo con todo aquel material. No obstante, el también artista no podía imaginar el pasado de los Modlin, con una madre que no solo fue pintora, sino que se convirtió en la primera mujer en exponer en el Círculo de Bellas Artes de Madrid; con un padre que no solo fue actor secundario en Hollywood, sino que fue el primer estadounidense en pisar Nagasaki tras la caída de la bomba atómica; y con un joven modelo que, además de actor y referente de belleza para sus padres, resultó ser una voz radiofónica, aquella que durante décadas anunció las llegadas y salidas de los vuelos en el madrileño aeropuerto de Barajas. La popularidad, sin duda, rondaba a esta familia cuya unión en matrimonio se produjo en Carolina del Norte, en el lejano 1949.

"Ha sido una investigación de cinco años y una labor posterior de otros cuatro. Desde que empecé a trabajar supe que el material era increíble y ahora puedo decir que el éxito del libro se sigue debiendo al 90% a la historia que cuenta", asegura Gómez. Sin duda es un libro atípico, "escrito por alguien que no es escritor", en el que se desarrollan géneros como la autobiografía, el libro de fotografía y, por supuesto, la novela negra. Una trama que se adhiere a la realidad de una familia que quiso al principio que el talento de M.M.M. (firma de Margaret Marley Modlin) fuera conocido en Europa: "se consideraba como la mejor pintora del Apocalipsis del mundo", relata Gómez. La realidad es que ninguno de sus tres miembros, cuya luz se apagó en apenas cinco años, trascendió al gran público. Elmer Modlin intervino, siempre como secundario, en unas cuantas películas del destape. Nelson Modlin, por cierto, sucumbió a la presión de su familia por convertirle una estrella y acabó dedicándose al mundo de los negocios.

La investigación de la que hablaba Gómez ocupó un lustro y en ella fue importante para el autor la colaboración de un amigo, Jonas Bel. En ella se realizaron entrevistas y se montó un corto documental que avanzó buena parte de la historia que acabaría recogiendo el libro. Un libro que inició junto a la motivación de una editorial por publicárselo pero que, finalmente, entendió que era imposible sacarlo adelante con la máxima calidad en la impresión y la forma que estaba en su cabeza si no lo hacía por su cuenta.

"El libro podría haberse publicado igualmente sin la microfinanciación de particulares, pero no lo imagino sin las redes sociales. Han supuesto un auténtico cambio para las posibilidades del libro", apunta Gómez. Ahora ahora exactamente un año, él mismo subía su proyecto a Verkami, "que me parecía la plataforma más visual y adecuada para un proyecto artístico como este". Allí demandó a los micromecenas 7.500 euros para conseguir publicar el libro. No solo lo consiguió, sino que acumuló 21.170 euros y fue considerado por Verkami como "el proyecto editorial del año".

No era el primer trabajo en el que Gómez mezclaba fotografía e investigación para contar una historia. Ya lo hizo en torno a la figura de Kafka, tratando de dar imagen e historia a los últimos momentos de la vida del escritor de El castillo. Acostumbrado a realizar trabajos de investigación con archivos, como el que en el pasado le llevó a México donde trabajó con el archivo Casasola o viajando hasta el remoto país de Vanuatu, en busca de explicaciones al enigmático ‘Culto a John Frum'. "En este caso he realizado una especial observación de las fotografías, con lupa, experimentando. A día de hoy sigo investigando porque gracias al proceso de crowdfunding y a la publicación del libro no ha dejado de surgir gente que conocía a los Modlin", señala Gómez.

En el proceso, el autor asegura que no quiso revelar "todas las claves desde el principio. Me gustaba ir tirando del hilo de personajes secundarios". Aunque reconoce que hubo muchos puntos álgidos en el descubrimiento de las diferentes piezas que componen el puzzle de esta historia, uno que todavía no ha podido ver por sí mismo le sorprendió gratamente: "por la historia de la familia, imaginaba que el marido había fotografiado a la mujer ya fallecida. Sé que esta fotografía se encuentra en un trastero en Roma, donde ha ido a parar porque hubo más gente que cogió ‘materiales' a la puerta de la casa".

Con una línea directa con sus mecenas ("les puedo contactar a través de Verkami con un mensaje. Espero hacerlo para una presentación especial que se hará en Madrid"), el feedback de los lectores es constante a través de las redes sociales. "La gente suele comentar que el libro se lee muy rápido", señala Gómez que aporta un dato de ventas a esta entrevista: "solo me quedan 500 ejemplares de los 2.500 que fabriqué. Es posible que pronto tenga que pensar en volver a la imprenta".

La imprenta, en este caso, supuso un valor fundamental dentro de la creación del libro. "Tenía que ser un objeto perfecto y para ello tenía que contar con una de las mejores imprentas de artes gráficas de Madrid (en este caso, Palermo, con la que ha trabajado habitualmente)". Este fue un punto más dentro de un plan que Gómez asegura ya tenía claro hace ahora una década y que desde que presentó el proyecto en Verkami ha ido cumpliendo "punto por punto. Aunque es verdad que el boca a boca ha acelerado mucho la venta y el movimiento del libro. Reconozco que ha salido mejor de lo que podíamos pensar".

La distribución, pese a la cantidad de envíos, sigue siendo cosa suya. Las librerías que lo tienen son pequeñas y es una decisión del autor: "quiero que el libro sea vendido por gente que le pueda dar valor delante del cliente. Al final, está distribuido en toda España; si la provincia es pequeña, al menos está en una librería, pero en general tampoco está en muchas". En Valencia se puede encontrar en las librerías Railowsky, Leo y Shalakubala (ésta, en Mislata) o en la tienda de objetos manufacturados y artículos de regalo Sebastian Memoth.

Por cierto, entre las muchas casualidades que existen en torno a esta familia y a lo que supuso el vaciado de su casa -una explosión de historias paralelas y materiales apareciendo en un constante goteo, según el autor del libro-, destaca una historia literaria: Agustín Fernández-Mallo ya escribió sobre la pintora de los Modlin en su generacional Nocilla Dream (Ed. Candaya, 2006). Él mismo habló de ello y de su encuentro telefónico con Gómez en su blog. Margaret Modlin hizo un retrato de Francisco Franco que el Estado estuvo a punto de comprar, pero el responsable de la adquisición quedó desprovisto de su mando al morir en un atentado el superior que debía aceptar el pago, Carrero Blanco. Una última: el autor del libro trabajó durante un tiempo como basurero. El círculo de los Modlin parece no querer cerrarse nunca, pese a su muerte.

Esta escultura de Margaret Modlin era además la urna funeraria para las cenizas de la pareja, aunque estas se encuentran esparcidas por el lago del Retiro, en Madrid

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