X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información
GRUPO PLAZA

Joan Calabuig: "Ha llegado el momento de enfrentarse a la decadencia y relanzar la ciudad con nuevos proyectos"

PEDRO MUELAS / Foto: EVA MAÑEZ. 24/01/2011

VALENCIA. De puro ponderado, al candidato del PSPV a la alcaldía de Valencia le cuesta moverse en asuntos conflictivos como el Cabanyal o el enfrentamiento de Asunción con el partido en los tribunales. Calabuig explica la ausencia de su rival en las primarias y se le ve más decidido en cuestiones programáticas como sus objetivos económicos para la ciudad, o los sociales, como las Fallas, que reivindica como valor valenciano

EL GRANO
Joan Calabuig Rull (Valencia, 24 de mayo de 1960) ha trabajado siempre en la política, desde joven hasta ahora, que aspira a ser alcalde de su ciudad natal. Ha hecho gestión y parlamentarismo. Aquí -en el ayuntamiento de asesor, en las Corts (1983-87) y en el Consell-, allí -en el Congreso, diputado desde 2008- y allá -en el Parlamento Europeo (2004-08)-. Es más que lermista, es un lerminiano... más joven, con más proyección y experiencia que cuando Lerma dio el gran salto. No se le ha visto nunca sin corbata, pero resulta más próximo y poroso de lo que parece. Sobrelleva con notable hieratismo el varapalo de los escasos avales a su candidatura, como quien no se siente responsable. De tanto estar en el partido y sólo estar en la política se le ve un candidato bien encaminado hacia la institución... la que sea.

EL GRANERO:


-"Me cuesta mucho creer que Asunción esté en una conspiración con el PP"

-"Si salgo elegido alcalde llamaré al PP para buscar una solución al Cabanyal"

-"Mata me dijo que sus aspiraciones no pasaban por volver a la política municipal

-"El Gobierno no debió autorizar las prospecciones petrolíferas"

-"Me siento socialista y valencianista"

-"Mi principal compromiso es la promoción económica y el empleo"

-"Con mi programa y mi gestión limpia se puede identificar la mayoría de valencianos"


-¿Pese al anuncio de la alcaldesa Barberá de ponerle una querella a la ministra Sinde por paralizar la prolongación de Blasco Ibañez, usted sigue abogando por el diálogo en el conflicto del Cabanyal?
-Creo que en este tema el diálogo es fundamental porque si no veo muy difícil la solución. A mí lo que me importa es la gente del Cabanyal y yo he oído a la gente, a los comerciantes, a los industriales, profesionales, vecinos... y lo que quieren es tener esperanza de futuro en un barrio que aprecian. Y yo voy a estar pidiendo y pidiendo el diálogo para solucionar el problema. Lo que han hecho Rita y el PP con el anuncio de querella va en el camino equivocado. Porque el intentar agravar la confrontación, el intentar buscar elementos que hagan difícil la salida, eso al final perjudica a Valencia, perjudica al Cabanyal y va en contra de los intereses de los valencianos.

-La nueva delegada del Gobierno Ana Botella estaba también en esa idea del diálogo, ¿no le parece?
-Totalmente. Si es que lo estamos sinceramente. He hablado con ella sobre este tema y otros. Botella tiene un pensamiento positivo sobre el futuro de la ciudad.

-Entonces si usted es de la misma opinión que Alarte y de la delegada del Gobierno sobre el Cabanyal, ¿dónde está el origen de la bronca que se armó cuando usted habló sobre este asunto?
-Lo único que probablemente cambié fue el acento donde puse el énfasis. Es verdad que en un momento determinado hubo una actitud lógica de resistencia frente a una posición que, sin duda alguna, era muy grave por parte del Ayuntamiento de Valencia del PP, grave porque dividió a los vecinos, grave porque se hicieron las cosas sin consenso. A veces oyes a los representantes del PP que dicen "no nos respetan porque tenemos la mayoría y tenemos derecho a decidir estas cuestiones". Yo creo que hay que decirles que cuando hablas de derechos fundamentales, de un proyecto de ciudad, que va a condicionar el futuro de varias generaciones, tú, aunque tengas mayoría, tienes la obligación de buscar el consenso político y social, porque luego otros van a tener que gestionar la ciudad en otros momentos. No puedes pensar que la ciudad es tuya y que gobernarás eternamente.

-¿Y usted lo haría si saliera elegido alcalde?
-Lo primero que haría sería llamar al PP y decir "señores, vamos a sentarnos y hablar del consenso para dar una solución a los ciudadanos. Y además vamos a hablar con el Gobierno de España y con la Generalitat para solucionar este problema". Porque lo que no pueden es quedarse empantanados los problemas durante mucho tiempo. Porque al final ¿qué ha pasado? Qué Rita Barberá ha planteado un debate falso.

-¿Un debate falso?
-Sí. Nos coloca en el debate de que ellos quieren prolongación que es el progreso y quien se oponga a la prolongación no quiere el progreso. El problema real del Cabanyal y de los Poblados Marítimos es que tienen los mismos de la ciudad pero más agravados aún: el del empleo, el educativo. Su problema no es una prolongación. Pongamos el énfasis en lo otro: renovación, relanzamiento, fomentar el comercio, rehabilitación, que hay muchos fondos estatales, aprovechar las oportunidades. Eso es lo que tenemos que hacer y luego después a mi me parece que la conexión que pueda tener con el resto de la ciudad por el punto concreto de Blasco Ibáñez a mi me parece secundario. ¿Qué hay que resolverlo? Pues sí seguramente habrá que buscar una solución entre todos y yo lo que dije es que en todo caso con bisturí y no con excavadoras, palas y la policía para pasar. Porque lo que creo es que la trama del barrio no se puede romper.

-¿Qué hubo de verdad en su amago de dimitir como candidato porque no le ponían los suficientes apoyos para su candidatura?
-Lo primero que quiero aclarar es que yo no dije nada...

-Algo diría, en algún sitio, con alguien delante al que no debió comentárselo...
-...En ese momento concreto lo que expresé ante algunos compañeros, alguno de ellos ciertamente indiscreto, es que estaba incómodo porque entiendo que la campaña de Valencia es muy importante y estaba necesitada de mayor implicación de la dirección local del partido y yo no la acababa de encontrar en ese momento y eso es lo que yo expresé. A lo largo de los días posteriores esa reflexión interna, que se transmitió públicamente, nos hizo reflexionar a todos y yo la verdad ahora es que me encuentro más cómodo, porque se han entendido más cuáles eran mis preocupaciones y además se han compartido, con lo cual hoy estamos en una nueva fase, estamos trabajando todos juntos.

-¿Usted se siente candidato del PSOE, de Lerma, de Alarte, candidato a la fuerza...?
-Me siento candidato de todos. Porque lo he sentido desde el principio. Las propias primarias fueron un paso bastante importante en la superación de prejuicios, de imágenes que había desde hacía mucho tiempo sobre el PSPV. Vimos cómo gente de las distintas familias o supuestas familias, si me permite entrecomillarlo, pues votaron lo que les dio la gana. En las primarias se rompió la imagen de bloques y de familias. Desde ese lado me parece que fue positiva. Además, como con Manolo Mata -su opositor en las primarias- me llevo muy bien hicimos una campaña muy pedagógica y positiva. Eso nos ayudó mucho y ha dado un ambiente muy bueno y muy positivo y constructivo. Yo veo a la gente ilusionada, ya no queda ni rastro de los que estuvieron con uno y con otro...

-Todo lo contrario que lo de Antoni Asunción...
-Me da mucha pena lo que está pasando. A mí me parece que Antonio no está ayudando mucho en esto. Y lo digo desde el respeto que le tengo porque es un dirigente del partido que ha sido una referencia para mucha gente. Pero es muy grave acusar de pucherazo el tema de los avales. Eso él mismo sabe que no tiene ni pies ni cabeza. Cualquiera que conozca a las personas que estuvieron haciendo el recuento de avales lo sabe. Como Carmen Ninet, amiga personal, al menos hasta ese día, de Asunción. Es algo increíble. Como carece de fundamento, le pediría a Asunción que detenga esta espiral. Debe defenderse ante los órganos del partido que son órganos sensatos y muy razonables y no seguir con eso que no le hace nada bien al partido.

-Cree en la teoría de la conspiración que dice que Asunción actúa en connivencia con el PP a cambio de que le salvaran su empresa?
-(Sonríe) Me cuesta mucho creer que Antoni Asunción esté en eso. Lo conozco desde hace años y no puedo creer que esté en una situación así y espero que no lo esté, sinceramente.

-Volviendo a su amago, ¿no había un intento de colocar a su gente en la lista electoral?
-Es la última cosa en la que pensé cuando mostré mi incomodidad. Nunca habíamos hablado de listas, ni había en ningún momento ni se había puesto ningún nombre sobre la mesa. Alguno lo interpretó así y me dolió y me contrarió mucho. Yo no soy así. No pienso en esos términos. Mire, el equipo tiene que reflejar el partido y la gente se tiene que sentir básicamente identificada.

-¿Tendrá una cuota en la lista?
-No, para nada.

-¿No quiere tener ninguna cuota?
-No quiero tener ninguna cuota. Lo digo desde el principio. Yo estoy seguro de que Broseta ha hecho una consulta a los 17 secretarios generales, los ha escuchado.

-¿Cómo debemos interpretar, pues, la lista finalmente decidida?
-Confío plenamente en la lista que han aprobado los militantes de Valencia. Se ha reunido un grupo con gran capacidad, que aúna experiencia en la gestión municipal y veteranía en los movimientos sociales con una nueva hornada de socialistas valencianos, me siento cómodo en este equipo y estoy seguro que juntos haremos un trabajo excelente.

 -¿Y la bajísima participación en la votación de las listas?
-En los procesos electorales internos en los que no hay dos opciones, la participación suele ser más baja  pero en este partido a diferencia del PP los militantes deciden quien quieren que les represente y yo me alegro de que la lista se haya aprobado por la gran mayoría de los militantes que fueron a votar y por casi todas las agrupaciones locales.

-¿No cree que lastra la participación y el resultado el hecho de que se sigan manteniendo los esquemas de representación de las familias socialistas?
-La lista se ha elaborado pensando en los ciudadanos, buscando un equipo sólido y creíble, contando con gente honrada y trabajadora y obviamente tratando de que el conjunto de la militancia en Valencia se sienta reflejada. 

-¿Hubiera sido mejor incorporar a su contricante de las primarias, Manuel Mata?
-Manolo Mata me manifestó personalmente que tenía otras aspiraciones que no pasaban en este momento por volver a la política municipal.

-¿Qué tal se lleva con Salvador Broseta, con el secretario general?
-Siempre le he tenido aprecio personal. Me parece que está haciendo una gran labor en el partido en Valencia. Hoy -por el martes pasado- hemos estado inaugurando una nueva sede en la ciudad. Mucha gente pensaba que no lo lograría. Ha abierto ya siete nuevas sedes en la ciudad y está impulsando una nueva dinámica.

-Por su trayectoria parece que haya estado en un plano más político, parlamentario, que de gestión. Ahora usted tiene que ver la política de otra forma...
-La verdad es que con 32 años de experiencia he pasado casi por todo. La primera responsabilidad que tuve fue de director de Servicios de Juventud y Deportes del Ayuntamiento de Valencia, hace muchos años. Fue cuando montamos Expojove con Pérez Casado, el Casal d´Esplai, las primeras casas de la juventud en Valencia. Luego, es verdad, me dediqué a la política internaciona y presidí la internacional de juventudes socialistas. Pero después volví a bajar a una realidad muy directa porque fui director general del Instituto de la Juventud. Eso era ofrecer servicios directamente a los jóvenes: Carnet Jove, viajes al extranjero, albergues, residencias de estudiantes. Era gestión.

-De cerca no, pero usted tiene un aspecto distante, de muy político... ¿usted sería alcalde institucional de despacho o de calle?
-Estoy cómodo con la gente. Me gusta escuchar, ver lo que pasa. Porque eso es al final lo que tenemos que hacer, estamos a su servicio. Además soy una persona que no se ofende por las críticas, ni me pongo a la defensiva por ellas. Cuando nos critican es una buena oportunidad también para nosotros conocer cosas que a lo mejor hacemos mal y tenemos que mejorar y por tanto lo veo como una oportunidad y como algo positivo. También quiero decir otra cosa: hay mucha gente que comenta mi forma de vestir -siempre con traje y corbata- y me dice que parezco una persona distante, pero yo respeto mucho al elector y el elector medio pide sentirse cómodo con la persona que quiere ser candidato. Quiere verle bien vestido, como una persona seria y solvente y quiero trasladarlo a la gente. Porque soy cercano por voluntad, por trayectoria, pero también una persona con experiencia y solvencia para presentarme a la responsabilidad que me presento.

-Con eso me ha ahorrado una pregunta. ¿Qué hacemos con los chiringuitos? Ana Botella también habla ahora de dialogar.
-Yo lo veo de la siguiente manera: la ley está para cumplirla. Un país civilizado es un país donde se cumple la ley, es fundamental para la convivencia. Donde no se cumple la ley, el que manda es el más fuerte, el que hace más ruido, la gente que tiene más capacidad. La ley protege al conjunto de la sociedad. Ahora bien también creo que como luego hay un ajuste fino, si me permite, para la aplicación de la ley, es probable que la Administración del Estado no sea la máquina más adecuada en este caso para ir midiendo metro más, metro menos, de un chiringuito en una playa. No estaría mal buscar una fórmula para que fuera la Generalitat Valenciana la que se dedicara a hacer esos ajustes como sucede en otras administraciones que han sido más ágiles, más inteligentes y con más capacidad para negociar que esta. De todas maneras, eso no eximiría del cumplimiento de la ley. Que nadie piense que trasladar el tema a la Generalitat Valenciana ha de hacerse para que no cumplan la ley.

-Es que eso es lo que está reclamando la conselleria: "Déjenos a nosotros que terminemos de perfilar este asunto...".
-No digo esta conselleria en concreto. Digo la Generalitat Valenciana. Creo que es una administración más adecuada para velar por el cumplimiento de la ley en estas cuestiones que no son de gran envergadura y que son muy de medir un metro más o menos. Un ministerio debe velar desde mi punto de vista por cuestiones más generales. Está bien que vigile el conjunto de la costa para que no te hagan barbaridades, pero ya que un ministerio se dedique a medir metro a metro los chiringuitos... No es que me guste la administración actual de la Generalitat, lo digo como concepto institucional.

-Hablando de "cataclismos", ¿qué opina del asunto de las prospecciones petrolíferas?
-Aquí hay un problema de fondo también. Hay una coincidencia real y es que el consumo de los hidrocarburos es uno de los factores del efecto invernadero y que provoca el calentamiento global, que nos puede afectar especialmente al ecosistema mediterráneo. A priori no me parece que sea una opción de futuro razonable el seguir insistiendo en ese camino en lugar de apostar por energías renovables.

-¿Pero qué tiene que ver todo eso con la autorización de unas prospecciones...?
-Si, si. Porque al final ese es el camino de la energía del futuro y el petróleo no es la energía del futuro. Dicho esto, aunque las cosas no se hayan hecho muy bien, me parece lógico y puedo comprender que un gobierno como el español autorice las prospecciones porque España es muy dependiente del petróleo, nuestros suministradores no son países estables y además somos el más dependiente de toda Europa.

-¿Entonces... qué hacemos, le damos permiso o no le damos?
-(Sonríe) A mi no me toca decidir. Yo creo que el Gobierno no debía haber dado esas autorizaciones. Y, aparte, otra razón: y es que el ecosistema mediterráneo es muy frágil. Supongamos además que encontramos petróleo y estamos todos muy contentos porque ya somos ricos.

-Pues muy bien.
-Muy bien, si, hasta que pase lo que pasó con la plataforma de BP en el Golfo de Méjico que convertiría al Mediterráneo en una superficie totalmente negra y sería casi irreversible porque este ecosistema no es aquel, que es enorme. Aquí sería un drama tremendo. Yo insisto: puedo comprender al gobierno y lo comprendo lo que ha hecho, pero no lo comparto.

-Me da la sensación de que usted reivindica siempre su valencianía y por eso se ha descarado con el mundo de las fallas.
-Me siento profundamente arraigado en esta ciudad. Sé que hay gente que a lo mejor le parece extraño o poco habitual, pero es que soy así. Yo creo que el mundo fallero con cerca de 100.000 personas que lo viven con gran pasión es una realidad de la que uno no puede ser ajeno. Hace tiempo a un sociólogo de Valencia que era muy crítico con las fallas porque decía que era un espacio de integración, en el que las esencias valencianas se diluían al incorporarse gente de otras comunidades y a mí me parece que es al revés. Si son un espacio de integración que facilita que la gente se integre en nuestra ciudad, que nos conozca más... ¿por qué vamos a estar en contra, si es un valor?

-¿Entonces usted se siente...?
-No sólo me siento socialista, me siento valencianista en el más amplio sentido de la palabra.

- ¿Y es del Valencia, del Levante...?
-A eso le va a resultar más difícil que le conteste que a lo de las plataformas... No, en serio, como candidato no puedo tener inclinación en estas cuestiones. Con mis posiciones he ayudado a los dos clubs porque son un activo para esta ciudad y cada uno en su dimensión. Es verdad que Valencia más en el plano más internacional y Levante en el plano español, pero en todo caso ahí estaré con los dos.

-¿Por eso apoyó la retirada de la querella del PSPV contra el Valencia CF pese a que la presentó su compañero Rafael Rubio?
-Los socialistas valencianos estamos con el Valencia CF y esto era positivo y satisfactorio para todos. Con esta decisión damos un paso al frente para garantizar la estabilidad del club en un momento decisivo para su futuro económico.

-¿De verdad cree que le puede ganar a Rita Barberá?
-(Ni se lo piensa) Por supuesto que puedo ganarle...

-¿Por qué razones?
-Porque yo creo que después de 20 años de gobierno del PP en Valencia, si puedo explicarle a la gente que este es el momento de relanzar la ciudad, de no permitir que caigamos en un proceso de decadencia, que ya no hay iniciativa, que ya no hay proyectos y nosotros podemos tenerlo y queremos ser una fuerza modernizadora, que lo fuimos, lo somos y lo seremos, que además podemos hacerlo más cerca de la gente, por las personas que están en desempleo, por los chavales que están en las escuelas que ya nadie se ocupa de ellos, por las personas dependientes, que en esta ciudad hay 50.000 y a un 1% les están ayudando algo... y nunca les he oído hablar a los del PP de esas cuestiones. Y si además puedo ofrecer una manera de gestión más limpia, más transparente, más honrada y asegurando que vamos a formar un equipo de gente con las manos limpias y que vamos a tratar de que el futuro vaya en ese sentido, creo que con eso se puede identificar la inmensa mayoría de los ciudadanos, hayan votado o no al PP, y podemos ganar.

-¿Cuál es su discurso económico para la ciudad?
-El elemento número uno y mi principal compromiso es la promoción económica y el empleo, que es precisamente lo que ha estado ausente en la gestión municipal de estos años. Hay que convertirlo en una prioridad absoluta de verdad, poner a todas las áreas del ayuntamiento pensando en esa clave, en un plan de empleo y reactivación económica de la ciudad, con el consenso social y político más amplio posible. Hay que poner en marcha un plan de acción comercial que lleva años guardado en un cajón sin salir. Me parece fundamental que veamos cómo podemos promover la actividad económica en torno al AVE. Y hacer un esfuerzo muy importante en el tema de la rehabilitación. Esta posición de constante conflicto con el Gobierno nos está llevando a perder empleos y mucho dinero en Valencia. Finalmente, creo que el desarrollo sostenible es una fuente de empleo fundamental. En Valencia debemos lanzarnos a hacer una transformación profunda en el parque automovilístico, con los coches eléctricos, en torres de recarga, planes de ahorro energético, tecnologías nuevas de generación energética.

-¿En dónde quedan los grandes eventos?
-No estoy en contra de los grandes eventos ni de las grandes obras, pero hagamos una reflexión. Porque es que el otro día estuve en el Ateneo Marítimo. Allí les dije que el Ayuntamiento de Valencia ha invertido 67 millones de euros en el distrito marítimo en los últimos 9 años. Eso es lo que, según el último informe del Síndic, nos cuesta el Ágora, 67 millones, que ya lleva un sobrecoste de 26 millones de euros.

Comparte esta noticia

comentarios

Actualmente no hay comentarios para esta noticia.

Si quieres dejarnos un comentario rellena el siguiente formulario con tu nombre, tu dirección de correo electrónico y tu comentario.

Escribe un comentario

Tu email nunca será publicado o compartido. Los campos con * son obligatorios. Los comentarios deben ser aprobados por el administrador antes de ser publicados.

publicidad