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LOS LIBROS DE @CORAZONRURAL

‘Crónica de la mafia', un manual para emprendedores

ÁLVARO GONZÁLEZ. 17/02/2014 El corresponsal en Roma de El Correo explica la historia de la mafia siciliana y sus ramificaciones.
"Solo la guerra de clanes de Palermo entre 1981 y 1983 dejó mil muertos en dos años, cuando ETA no ha llegado a esa cifra en cuarenta años. Pero a nadie le hacen gracia las historias de ETA"
 

MADRID. Como dice el tuitero @ciclismo2005, resulta extraño que cuando se descubre que el partido que gobierna tu país se financia como una banda terrorista, no suela mencionarse la palabra "extorsión" para referirse a tales prácticas. Pero ya se sabe. La mafia no existe. Son habladurías.

Así fue en Italia durante muchos años, tal y como cuenta Crónica de la mafia, un trabajo de Íñigo Domínguez, el corresponsal del diario El Correo en Roma. Un ameno y escalofriante repaso a la historia de célebre la asociación de criminales sicilianos que tantas alegrías ha dado al cine. No en vano, al final de libro se incluye un índice muy completo de películas sobre el tema.

Cuenta la leyenda, que en sus orígenes la mafia era una secta secreta del siglo XII, los Beati Paoli, que luchaba contra los abusos de los nobles para defender al pueblo. Una especie de cuento de Robin Hood, del que no hay un solo rastro histórico contrastado que no sea literario. No es hasta el informe del comisario Ermanno Sangiori a principios del siglo pasado que aparece un retrato veraz de su funcionamiento.

Este comisario de Palermo denunció que se trataba de una organización protegida por senadores y diputados para, a su vez, ser protegidos por ella. Había ocho familias y 218 miembros. El proceso judicial que se abrió se vino abajo cuando el comisario perdió sus apoyos y los testigos cambiaron sus versiones. Hasta 1992, con el juez Falcone, que fue asesinado con una bomba junto con su mujer, no pudo hacerse un juicio de esas características.

En un principio, a los italianos les hacía mucha gracia ver desfilar a esos pintorescos personajes con sus simpáticos idiomas -un dato a tener en cuenta es que en Italia no se extendió el italiano que conocemos hasta después de la II Guerra Mundial gracias a la televisión-. Después, todo se tornaría en tragedia mientras los políticos gesticulaban despectivamente diciendo eso, que la mafia no existe, que es un mito. 

Sólo Mussolini se tomó en serio acabar con ellos. En tres años encarceló a 11.000 personas desde que se ofendiera porque un capo le ofreció protección en un viaje al sur. En 1926, los carabinieri tomaron el pueblo de Gangi durante diez días y sacaron uno por uno de sus casas a todos los mafiosos. Torturaron, tomaron mujeres y niños como rehenes -ya saben de quién aprendió Franco- y proclamaron la "liberación" del pueblo. Las cifras avalaron al fascismo, los asesinatos en Palermo se redujeron hasta la cuarta parte. Muchos de los mafiosos huyeron a Estados Unidos.

Sin embargo, precisamente uno de ellos llegado de Nueva York en 1937, Vito Genovese, se adaptó sin problemas al nuevo orden. Huía de un crimen, era el lugar teniente de Lucky Luciano, llamado "Lucky" porque le cortaron el cuello, le colgaron de un gancho y sobrevivió. Genovese en Italia pagó y construyó la sede del partido fascista de su pueblo, Nola, y se puso a pasarle 'farlopa' a Galeazzo Ciano, ministro de Exteriores y yerno del Duce. Cayó en gracia y se dice que hasta Mussolini llegó a encargarle algún asesinato. Lo cual no impidió que cuando llegaran los americanos a Napoles le dieran un carguito. Luego volvió a Estados Unidos y sus andanzas ya las conocen, inspiraron a Mario Puzo para su obra ‘El Padrino'.

Con los comunistas lo tuvieron peor. La mafia apostó claramente por la democracia cristiana para quitarse de los líos propios de ese partido, como la reforma agraria. Entre 1944 y 1946, asesinaron a cuarenta y cinco sindicalistas y militantes de izquierda. Crímenes todos ellos impunes. Como el del descampado de Portella Della Ginestra, donde dispararon a quemarropa a mujeres y niños durante una fiesta sindical. Once muertos, cuatro de ellos menores. Todavía sin resolver. Después de que ocurriera, la gente quería asaltar las casas de los mafiosos, pero el Partido Comunista, brillante estratega, se lo impidió para que no interviniera el Ejército ante el amago de una revuelta popular.

Pio La Torre, líder comunista siciliano, denunció la complicidad del la democracia cristiana con la mafia y que incluso ésta andaba infiltrada hasta en su propio partido. Quiso hacer de la lucha contra el crimen organizado una cuestión nacional prioritaria, pero fue asesinado en 1982. No obstante, sentó las bases de cómo liquidarla, con la creación del delito de asociación mafiosa y la estrategia de ir a por su patrimonio, sociedades ficticias y testaferros. En Estados Unidos llegó la Ley Rico con un perfil semejante, servía para acusar de los crímenes de un mafioso a todos los miembros de la organización.

Mejor le fue a la mafia con la Iglesia. De hecho, en el siglo XIX hay informes que mencionan "curas mafiosos", algunos capos de bandas. De los 206 mafiosos fichados en Palermo en 1900 por el aludido Sangiorgi, 8 eran sacerdotes. El autor, que cita varias veces a ETA en el libro -es bilbaíno y encuentra analogías irresistibles- compara este fenómeno con los curas que en el País Vasco fueron cómplices del terrorismo de una forma y otra.

"Lo más sangrante es que de forma paralela también ha habido un goteo de asesinatos de sacerdotes que se oponían a los criminales, pero siempre han caído en el silencio y la Iglesia jamás los ha recordado".

Cuando fue asesinado el general de los carabinieri Carlo Alberto Dalla Chiesa, en su funeral la Iglesia por primera vez rompió su tradicional silencio sobre la mafia. "Mientras en Roma se discute, Palermo es conquistada y abandonada en manos de la criminalidad", dijo el cardenal de Palermo, Salvatore Pappalardo. Parecía que iba a cambiar algo, pero Juan Pablo II fue a continuación de viaje a Sicilia y ni siquiera mencionó la palabra mafia, "que es como ir al Polo Norte y no hablar del frío", apostilla Domínguez. Entre ambos sucesos, lo que ocurrió fue que el cardenal se dirigió a dar misa a la prisión de Palermo, el Ucciardone, y no acudió ningún recluso. Captó el mensaje.

En cuanto a los héroes que sí combatieron hasta la muerte a la mafia, el mejor sin duda es Peppino Impasato, hijo de mafiosos paradójicamente. Escribía un fanzine, ‘L´idea socialista', y en 1966 tituló: "mafia, montaña de mierda". Su padre le dio una paliza y le echó de casa. Diez años más tarde, en un programa de radio se cachondeaba de los mafiosos con parodias e imitaciones. Dice el libro que "lo aireaba todo sobre la corrupción y la especulación inmobiliaria". Un tema éste que no debió tocar. Le secuestraron, le torturaron, le ataron a las vías del tren y le hicieron explotar con dinamita.

Y así, hasta llegar a Berlusconi previo paso por la ida de madre de Salvatore ‘Toto' Riina que fueron los años más violentos de la historia de Italia. El autor vuelve a compararlo con ETA, dice que cuando en una organización criminal entran en conflicto el ala militar con el sector político, suelen imponerse los primeros a su manera por todos conocida. Al final, la lectura del libro a lo que le lleva a uno es a pensar cómo funcionarán las redes de crimen organizado en nuestro país, porque, como decíamos, ya se sabe, España, al igual que Italia, es otro país donde no existe la mafia.

Crónicas de la mafia

Autor: Íñigo Domínguez

Número de Páginas: 431

Editorial: Libros del KO

Precio: Papel 18,90 euros; ebook 6,99.

 

 

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2 comentarios

Destripaterrones escribió
22/02/2014 17:40

Parvulesco, ETA tiene ideología (en el sentido marxista del término), el concepto "ideales" creo que les queda un poco grande. Busca información sobre el papel de ETA y su entorno en los trapicheos con heroína de los 80, por ejemplo. Hay algunas cosas que creo, y espero, que sean mitos, pero otras están confirmadas. Supongo que el Batallón Vascoespañol también te parecerá un grupo "con ideales", ¿no? ¿Sólo el Estado Español es comparable a la Mafia? Con el capitalismo, supongo que te refieres al "crony".

parvulesco escribió
20/02/2014 02:03

Qué manía con comparar la mafia con ETA, al menos ésos tienen unos ideales; que la compare con el Estado español o el capitalismo. Más Tilly y menos FAES.

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