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POLÍTICA INSTITUCIONAL

Réquiem por el IVAM

CARLOS AIMEUR. 17/02/2014 La Reina Sofía inaugurará este martes la exposición por el 25 aniversario del instituto, un centro que ha pasado de ser referente internacional a estar al borde del colapso, sin dinero, controlado por políticos y dirigido por la mujer de un exconseller que está siendo juzgado por corrupción

VALENCIA. Este martes se celebra el 25 aniversario de la puesta en marcha del IVAM pero hay poco que celebrar. El instituto valenciano, que durante años fue la joya de la cultura institucional valenciana, se encuentra en una situación absoluta de desamparo, con el peor presupuesto de su historia, y con una directora, Consuelo Císcar, cuestionada, que ha solicitado incluso a la Generalitat que se le retire la exclusividad para compaginar su puesto con otro trabajo [Hacienda se lo ha denegado], al tiempo que mantiene su actividad como miembro del Consell Valencià de Cultura o de la Fundación del Valencia Club de Fútbol.

Císcar fue relegada en mayo de 2004 desde la Secretaría de Cultura al museo por el entonces conseller Esteban González Pons, en detrimento del entonces director Kosme de Barañano. Desde su llegada al edificio de Guillem de Castro, ha visto como paulatinamente se le reducía el presupuesto del centro. "Y es algo que viene de antes de la crisis", protesta uno de sus amigos, el artista valenciano Miquel Navarro, Premio Nacional de Artes Plásticas.

Las cifras le dan la razón al escultor de Mislata. Por octavo año consecutivo, el IVAM ha sufrido un descenso presupuestario considerable. Para 2014 el museo dispondrá de 5,5 millones de euros, por los 6,13 millones de 2013, que ya eran de por sí el presupuesto más bajo de su historia. En 1989, año en el que se inauguró el centro con la visita de la Reina, el IVAM contó con un presupuesto de 1.167,783 millones de pesetas (7,018 millones de euros). 25 años después doña Sofía, que volverá a Valencia este martes para inaugurar la muestra central del aniversario, se encontrará un museo más pobre que entonces. Valencia, podrá decir, no ha avanzado desde 1989; ha retrocedido. Por eso Miquel Navarro, defensor irredento de Císcar, dice que "ella, con muy poco, hace muchísimo". 

Unida a esa reducción presupuestaria, el instituto se ha visto lacerado por su pérdida de autonomía, aspecto que denuncia el crítico Tomás Llorens, quien fuera el creador del insituto y su primer director. Llorens, uno de los estudiosos del arte contemporáneo más repetados de España (dirigió el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y la Fundación Thyssen) cree que "sin duda" el golpe más duro que ha recibido la institución en el último cuarto de siglo ha sido la reforma legal por la cual el consejo rector del instituto dejó de tener una composición profesional para estar copado por altos cargos institucionales Císcar y Català.sin relación profesional con el mundo del arte, ya sea contemporáneo o clásico, porque sus funciones públicas son otras.

En la actualidad, además de la consellera de Educación, Cultura y Deporte, María José Català, y su secretario autonómico, Rafael Ripoll, el consejo rector está compuesto, entre otros, por la directora general de Patrimonio, Marta Alonso, y la subsecretaria del mismo departamento, Virginia Jiménez Martínez. Junto a ellos se encuentran el secretarios autonómico del Sector Público Empresarial de Hacienda, Bruno Broseta, el director general de Patrimonio de Hacienda, Miguel Sánchez Ferrer, y el director general de CulturArts, Manuel Tomás. Por si fuera poco, de los tres vocales de libre designación, uno de ellos es el subdirector general de Museos del Ministerio de Cultura, Enrique Varela Agüí.

SÓLO DOS PERSONAS DEL MUNDO DEL ARTE EN SU CONSEJO RECTOR 

La directora del IVAM, que en la actualidad sólo tiene voz como vocal de su propio museo, está acompañada por sólo dos personas vinculadas al mundo del arte: la decana de la Universidad de Geografía e Historia, Ester Alba, y el arquitecto José María Lozano. En ese contexto, Llorens recuerda que los políticos no piensan en términos amplios, sino que sus ritmos van acompasados a las elecciones. Así que en la actualidad la mayoría de ellos tienen la mente más en lo que sucederá dentro de un año y unos meses, cuando se convoquen los próximos comicios, que en las nuevas tendencias museísticas

Este "golpe de estado", como no dudan en calificarlo algunos, fue realizado el año pasado con la excusa de que los componentes del consejo rector eran personas "muy mayores". En concreto, desde la Conselleria de Cultura se apresuraron a filtrar que la media de edad del consejo era de 68 años. Lo que sí omitieron es que los consejeros que fueron relevados fueron los más críticos e independientes, algunos de ellos incluso supuestamente afines al PP.

Entre los vocales incómodos se encontraba el presidente de la Real Academia de Bellas Artes, Román de la Calle, catedrático de Estética. Otros consejeros relevados fueron el exdirector del Museo del Prado Felipe Garín, el antes citado Tomás Llorens así como los exdirectores del instituto: Carmen Alborch, José Francisco Yvars, Juan Manuel Bonet y Kosme de Barañano. La nómina de consejeros apartados incluía al historiador y crítico de arte Francisco Calvo Serraller, al poeta y periodista Ricardo Bellveser, o el Yvars, Císcar y Alborch.crítico e historiador Ángel Kalenberg, una de las principales figuras de la crítica uruguaya.  

La injerencia política no es nueva. Como recuerda el crítico y museólogo Joan Llinares, ya se produjo con anterioridad. Así, evoca sucesos de hace una década. "En mi opinión el proyecto fundacional del IVAM comenzó a hacer aguas cuando se produjo la intromisión política para interferir en su dirección y gestión. Si hubiese que señalar un par de hechos con los que se inicia esta decadencia, uno sería la esperpéntica decisión de instalar permanentemente una mediocre escultura [obra de José Sanleón] en la explanada del museo en marzo del 2000 en contra de los criterios museísticos de su entonces director [Juan Manuel Bonet] y de los técnicos del museo. El otro sería la mutilación del Centre del Carme con el argumento de hacer el museo del Siglo XIX, una excusa que el tiempo ha demostrado falsa", sostiene.  

CÍSCAR COMO (GRAN) PARTE DEL PROBLEMA 

En ambos casos tuvo un importante papel la actual directora del museo, Consuelo Císcar. Císcar es amiga personal de Sanleón y era también la impulsora del Museo del XIX que jamás se ha llevado a cabo. Fue ella la que sacó el acuerdo con Bonet para que cediera el Centre del Carme al Consorcio de Museos. El entonces director firmó el convenio y cuando De Barañano llegó no sólo tuvo que aceptarlo sino que además recibió críticas por ello. De una manera sutil, el vasco manifestó su oposición llevando una exposición de Markus Lüpertz al Centre para que supusiera un adiós por la puerta grande. 

A pesar de ser la directora más longeva de la historia del centro (en mayo cumplirá diez años en el cargo), el runrún sobre la marcha de Císcar ha sido una constante desde su llegada, algo que molesta y mucho a su entorno y a sus amigos. Navarro mismo la defiende diciendo que "es una mujer de valía. No van a encontrar otra igual y tan trabajadora". Los últimos rumores, la semana pasada, algo que el presidente de la Associació Valenciana de Crítics d'Art, José Luis Pérez Pont, atribuye más al "deseo" de muchos gente que a la realidad.

Císcar está mal valorada por muchos profesionales de la crítica. "La actual directora posee el dudoso mérito de haber desprestigiado al Instituto Valenciano de Arte Moderno", dice Pérez Pont, "mediante programaciones intrascendentes y poco plurales que no han respondido al interés general ni a la calidad de las mismas, sino más bien a caprichos Gao Ping. Foto: Efe.personales e intereses de otra índole que le han llevado a relacionarse con presuntos delincuentes como Gao Ping".

Críticas, compras a imputados por delitos fiscales, muchos se preguntan por qué Català no la ha destituido. Fuentes consultadas por Valenciaplaza.com aseguran que la única razón por la que Císcar no ha cesado es porque a la consellera Català no le gustan los enfrentamientos, y menos con el marido de Císcar y ex conseller Rafael Blasco, a quien en privado teme. El que fuera uno de los fontaneros de la Generalitat de Eduardo Zaplana junto a Jesús Sánchez Carrascosase halla en la cota más baja de su prestigio y poder, con el llamado juicio del caso Blasco en marcha, en el que se le acusa de formar parte o consentir una trama de apropiación indebida de dinero de las ayudas a Cooperación, pero sigue inspirando temor entre las filas populares.

Las penas solicitadas para el exconseller oscilan entre los once años de prisión que le pide la Generalitat, de la que en su día formó parte, los 14 de la Fiscalía y los 15 del PSPV, más las multas y la inhabilitación. Se le acusa de malversación de caudales públicos, prevaricación, tráfico de influencias e inductor de falsificación documental. 

Blasco, que ocupa plaza de interventor de la Administración Local, ya vivió una situación similar a finales de los años ochenta, cuando era Conseller de Obras Públicas y fue denunciado por unos supuestos sobornos a funcionarios de la Conselleria a cambio de la recalificación de terrenos. El entonces presidente Joan Lerma lo destituyó de su cargo, pero las supuestas grabaciones telefónicas incriminatorias fueron anuladas, por lo que salió absuelto. Se da la circunstancia de que Consuelo Císcar era en aquella época la secretaria personal de Lerma. Sería Zaplana quien rescataría a Blasco para la política y con él a su mujer, que se convirtió en directora general de Museos. Desde la llegada del PP a la Generalitat ha sido el tándem más poderoso de la Comunidad Valenciana.

Sea condenado o no, el desprestigio que rodea al otrora todopoderoso Blasco afecta también a Císcar. Hace dos años y medio, el 15 de noviembre de 2011, cuando el entonces candidato del PP a las Cortes Esteban González Pons acudió a una presentación de su candidatura y del proyecto cultural del PP nacional, Císcar y Blasco fueron los encargados de llevar la lista de invitados y controlar que todo el mundo asistiese. A la salida del acto, que tuvo lugar en la iglesia neobizantina del Centre Cultural la Beneficència, González Pons llamó desde su coche al móvil de Císcar para comprobar quienes habían acudido y quienes no. Ahora, dos años y medio después, fuentes consultadas hablan de que hay pánico en el Consell de Alberto Fabra a que Blasco acuda el martes a la inauguración. Nadie quiere la fotografía de un imputado por corrupción junto a la Reina Sofía. 

UN MUSEO CONDENADO A SER MARGINAL

"Hoy el IVAM es un firme reflejo del estado general de la política valenciana; asuntos como las compras de unas fotografias de autores chinos por 440.000 € al presunto mafioso Gao Ping o los tres millones gastados en las más que discutibles obras de Gerardo Rueda" recuerda Llinares, "la ausencia de proyecto expositivo, el amiguismo y la confusión entre lo público y lo privado, han situado al museo 
en la marginalidad. Hoy en día pocos profesionales de la museología lo toman en serio", añade.

Buen ejemplo de ello fue la crítica lanzada por la asociación de críticos de arte contemporáneo, encabezados por Pérez Pont, quien en septiembre de 2011 organizó una rueda de prensa para pedir la destitución de Consuelo Císcar. En ella dio a conocer un manifiesto suscrito por artistas y críticos de toda España que denunciaban desde la "opacidad" con la que funciona el centro, hasta "la ley del terror" que dicen ha impuesto la directora del museo. En aquella convocatoria, el que fuera presidente de Artistes Visuals de València, Alacant y Castelló entre 2009 y 2012, Ignacio París Bouza, recordó que las diferencias de los artistas visuales con la actual directora del IVAM "vienen de lejos", por cuestiones como el cierre del Centre del Carmen citado por Llinares, las discusiones sobre la Bienal de las Artes que la propia Ciscar impulsó en su etapa de subsecretaria de Promoción Cultural y que llegó a costar decenas de millones de euros o la "deuda" que dejó en el Consorcio de Museos.

¿Por qué el IVAM es tan importante? Como bien señala Tomás Llorens, es, junto al Palau de la Música, el único proyecto cultural surgido en "aquella ola" de finales de los ochenta que aún sigue en pie. "Es una historia que ha salido bien, con dificultades en muchos momentos, pero sigue, y eso es por que respondía a necesidades reales culturales de la sociedad", agrega.

Uno de sus ex directores, De Barañano, apunta una de las claves de ese éxito. "Ha sido el primer museo de arte contemporáneo en España y no ha perdido nunca ese carácter del primero en todo, con un equipo competente y creativo en todos sus departamentos, empezando por el de seguridad y atención al publico", escribe desde Zúrich.

UNA VISITA A BARCELONA, UNA IDEA DE TOMÁS LLORENS

El nacimiento del IVAM fue casi casual. Lerma y su entonces conseller de Cultura, Ciprià Císcar, el hermano de Consuelo, acudieron al Mercat de les Flors en Barcelona a una retrospectiva sobre el escultor valenciano Andreu Alfaro. Allí ambos se dieron cuenta del potencial que podría tener un centro de esas características y acudieron al comisario de la muestra, Tomás Llorens, para preguntarle qué tenían que hacer. Y el de Almassora lo sabía: Colecciones propias, cáracter internacional, profesionalización y seriedad.

De la mano de Vicent Todolí, quien con el tiempo sería director de la Tate Modern de Londres, y con Carmen Alborch como directora, el IVAM vivió una primera etapa de esplendor. Una inteligente primera exposición de Sorolla, la retrospectiva del Equipo Crónica y la presentación del legado de Ignacio Pinazo, como ejemplos de valencianía, junto a una exposición sobre el informalismo español y otra de la colección de Julio González, le hicieron popular entre la ciudadanía y respetado por la crítica. Se convirtió en el modelo a seguir.

Después, cada director imprimió su sello, con exposiciones tan celebradas como las dedicadas a Tàpies o Saura, la del malogrado Juan Muñoz en 1991 en el Centre del Carme, la de la colección de la Berlinische Galerie o la de Philip Taaffe en el Carme, las de Hannsjörg Voth o James Turrell, o visitas como la de Rauschenberg a Valencia poco antes de su muerte, un hábil ardid de Císcar quien organizó una exposición... de Darryl Pottorf, amigo íntimo del maestro del pop-art.

El hábil uso de la colección primigenia de Julio González o del legado de Ignacio Pinazo, propuestas como los premios Julio González creados por De Barañano, así como la adquisición de donaciones como la realizada por Miquel Navarro, mérito de Císcar, han hecho del instituto una de las joyas del patrimonio valenciano con una colección valorada en decenas de millones de euros. Una tasación de 2010 hablaba de 51,5 millones de euros. Precisamente, una selección de la colección del museo será el acto central de este 25 aniversario sin grandes fastos.

Las cifras de asistencia que da el propio museo hablan de un éxito atronador, algo que se contradice con la realidad del centro durante buena parte del año. No existe forma de negar los resultados que ofrece el IVAM, que señala en 1,16 millones los visitantes que tuvo en 2013. Son más de tres mil personas diarias. Pero cualquiera que se aproxime al centro verá que, salvo las visitas de grupos escolares, nunca hay colas ni grandes grupos.

El IVAM languidece. Ya nadie habla de la ampliación encargada por De Barañano a los japoneses Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa, que obtuvo el León de Oro en la Bienal de Venecia. El presidente Francisco Camps decidió postergarla, González Pons dijo que era cara, y el Consell apostó por construir L'Agora de Santiago Calatrava, donde se ha celebrado alguna fiesta de Nochevieja, algún concierto de rock, el último este sábado, y tiene lugar el Open 500 de tenis de Valencia.

"El principal reto para el futuro del IVAM es la transparencia y la profesionalización en su dirección y su gestión", dice Pérez Pont, "así como descargarse de los numerosos enchufados a sueldo que han incrementado su plantilla innecesariamente. Para ello es necesario hacer un reseteo completo del funcionamiento de la institución, devolverle su independencia, deshacerse de los malos hábitos, despolitizar y profesionalizar su consejo rector y abrir un concurso internacional para cubrir la plaza de dirección en base a un proyecto y por un periodo limitado".

"Remontar el proyecto será mucho más dificil que su lanzamiento en 1989", explica Joan Llinares. "Quitar la losa de su decadencia ni será tan rápido ni tan facil como retirar el trencadís del Palau de les Arts, pero con esfuerzo e inteligencia, un buen equipo lo haría posible". "Al fin y al cabo", concluye, "la colección y el conocimiento que el IVAM atesoró en sus primeros doce años de vida sigue siendo un capital museístico cultural de un valor incalculable que trasciende el lamentable estado actual".

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1 comentario

izaskun Garcia Azcarraga escribió
18/02/2014 15:25

Escalofriante relato, que a mí personalmente me pone los pelos de punta cuando leo que a D. Tomas LLorens, D.Román Lacalle, D. Kosme de Barañano y D. Felipe Garín, autenticas instituciones en el mundo museístico son apartados por ser "muy mayores", como si su función dependiera de que corrieran los 100 metros libres en 10 segundos. Yo hice las practicas de la carrera en el IVAM y aprendí mas Museología viendo a D.Tomás LLorens, montando la exposición Thyssen , que en todos los cursos posteriores que hice después durante años. Volví a coincidir con D. Tomas, ( a distancia profesional naturalmente) en una selección de personal con una consultora de prestigio para un puesto de Directora de Operaciones para el Museo Thyssen de Málaga, y después de pasar todas las pruebas eliminatorias y quedando tan solo 2/3 candidatas y desplazarme a Málaga para la entrevista final, el Alcalde de Málaga o la Baronesa o vaya Ud. a saber quien, IMPONEN para el cargo a un colaborador del Alcalde sin experiencia alguna en museos...... Reacción de D. Tomás y de la Directora del Museo, (otra gran profesional), presentar su dimisión. En definitiva, mal va este país y mucho peor Valencia cuando se relega a profesionales de reconocido prestigio para sustituirlos con personas ajenas al sector . A mí me produce vergüenza ajena.

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