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Entrevista a Antonio Muñoz Molina

"Las humanidades y las ciencias están unidas de manera inseparable en la conciencia humana"

MAR SANJUÁN. 26/06/2013 Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2013. De ideas rotundas, acostumbra a no rehuir la polémica en sus declaraciones. Recientemente ha publicado el ensayo Todo lo que era sólido (Seix Barral), una crítica al despilfarro económico de los últimos años.

VALENCIA. El escritor Antonio Muñoz Molina (Úbeda, Jaén, 1956) acaba de ser galardonado con el premio Príncipe de Asturias de las Letras. De ideas rotundas, acostumbra a no rehuir la polémica en sus declaraciones. Recientemente ha publicado el ensayo Todo lo que era sólido (Seix Barral), una crítica al despilfarro económico de los últimos años. Literato, articulista y defensor de la cultura científica, reflexiona en esta entrevista sobre las relaciones entre ciencia y periodismo.

–¿Por qué cree que no hay apenas información sobre ciencia en los medios de comunicación generalistas?
–En primer lugar, la gente que trabaja en ellos suele haber estudiado periodismo, que es una carrera muy superficial, y además «de letras». En segundo lugar, los medios padecen en España un proceso irreversible de trivialización que hace que cosas como la ciencia, igual que la literatura, parezca que "no venden". Eso contrasta mucho con un periódico como The New York Times, por ejemplo, que publica cada martes un suplemento de ciencia extraordinario. Hay excepciones honrosas, claro. En El País, Alicia Rivera y Javier Sampedro escriben muy bien de ciencia.

–¿Cree que la relación periodistas-científicos, salvo algunas excepciones, es irreconciliable? ¿Cuáles son las principales discrepancias entre ellos según su punto de vista?
–No tendría por qué. Los dos se supone que comparten la curiosidad como elemento fundamental de sus respectivos oficios. Hay una discrepancia de fondo, claro, y es que el científico en principio no tiene la prioridad de atraer el interés inmediato del público.

–¿Por qué le interesa la ciencia? ¿Cómo empezó su interés por ella siendo periodista?
–Bueno, yo periodista no soy. Dejé la carrera apenas empezada, y nunca he trabajado en una redacción. De joven me llamaban mucho menos la atención esas cosas. Me importaba la literatura de ficción, y el arte, y casi nada más. Las personas de mi generación, como teníamos complejo de pueblerinos, queríamos ser muy urbanos, y solíamos tener la pose de desdeñar la naturaleza. A eso se une que en la escuela y en los primeros años del bachillerato que yo hice, la ciencia se enseñaba muy mal. Las clases de física y química y de matemáticas en el colegio de curas al que yo fui eran una pesadilla. Mi interés fue surgiendo poco a poco, creo que al tropezar con la excelente divulgación científica que se escribe en inglés.

–En el artículo «Cuestión de método», que publicó en enero de 2012 en la revista Muy interesante, cree indispensable la cultura científica para evitar algunos desastres en la vida pública y crear una ciudadanía democrática. ¿Relaciona de alguna manera la ciencia con el sentido común, cree que la sociedad tendría más sentido común si hubiese una educación científica de mejor calidad? 

–Estoy seguro, aun teniendo en cuenta la propensión de la mente humana al delirio, al fanatismo y a las certezas indestructibles. La democracia se parece al método científico: se prueba un gobernante, y si no funciona se elige a otro. La transparencia sirve para que las decisiones erróneas se puedan corregir. Y cuanto mayor capacidad de razonamiento y mejor información sobre el mundo real tenga un ciudadano más difícil debe de ser, en principio, que los mensajes burdos de la política calen.

–¿Cree que la metodología científica se podría aplicar en todos los aspectos de la vida?
–
En un cierto sentido, sí. Aprender a mirar el mundo tal como es y a distinguir entre los deseos y la realidad, y fijarse en los indicios que nos permiten comprender mejor a las personas.

Lea la entrevista completa en la web de Mètode.

 

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Mar Sanjuán Santonja. Graduada en Periodismo
Foto: Jesús de Miguel

 

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