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ACTIVOS ESPECIALES

Pena meets Salanova:
arte y sexualidad en Valencia

VICENT MOLINS. 25/04/2015 Son dos de las figuras más sonoras de este lugar y este momento. El arte desde ojos distintos 

VALENCIA. Ana Elena Pena, que es una escritora, ilustradora y adicta al programa Crímenes Imperfectos, está a punto de casarse, lo que provoca que por la calle se encuentre con gente que la para a grito pelao para hablarle de la siguiente despedida de solteras. Ella es de Murcia pero después de tanto tiempo ya no deja Valencia. De Ana Elena, llamada Pena porque no paraban de decirle a-ti-qué-te-pasa-nena-alegra-esa-cara, me han asegurado sus fieles que es "ese chicle fresa ácido que te corta el rollo en el primer bocado". Acaba de publicar el libro Vamos a follar hasta que nos enamoremos. Posiblemente, por ir al grano, una de las artistas más mordaces que da esta simiente. Aunque a ella no le gusta pedir.

Frente a Pena está Marisol Salanova, de metro ochenta, rostro reconocible en los laterales del contemporáneo español. Visión aérea. Comisaria (una de sus últimas exposiciones es 'Written in ink'), editora (a cargo de Micromegas) y crítica de arte. Vivió en Murcia varios años pero se quedó en su hábitat, Valencia. "Filósofa y especialista en postporno", la definían en el periódico El Mundo hace unos días.

¿Y cómo cuento yo esto? Una y otra, Pena y Salanova, son privilegiadas manos desmenuzando su realidad generacional. Deberían darles un programa de radio para hacernos entender el momento que vivimos. El sexo, la pornografía y el arte se entrelazan en sus obras -en el caso de Pena- y en sus análisis y expos -en el caso de Salanova-. Una Valencia patas arriba de la que ellas son parte causante. Procedan.

¿Cómo os conocisteis?

Marisol Salanova: Uy, no me acuerdo.  

Ana Elena Pena: Sí, fue en La Azotea de Murcia.

Marisol Salanova: Es verdad, estaba viendo una actuación de Ana Elena. Íbamos buscando performances y cuando la vi, dije: "tengo que contar con ella".

Ana Elena Pena: Iba a ir con músico ese día pero no sé qué pasó y fui sola. Estaba haciendo cabaret.

Marisol Salanova: Yo estaba como espectadora. No sabía si sus letras eran suyas, si las escribía o no. Era un misterio eso. Había oído alguna canción tuya como Ensalada de pepino en colegio femenino. ¿Ésa no estaba escrita por ti, no?

Ana Elena Pena: Sí, todas, yo he escrito todas mis canciones. La gente se sorprende de cómo del cabaret llego a la literatura, pero es que yo las escribía todas. Había gente que pensaba que como solía ir con músicos yo sólo era la que cantaba, pero no, yo soy la puta jefa.

Marisol Salanova: Pasa muchas veces. Christina Rosenvinge contaba que le preguntaban: "¿pero quién te escribe las canciones?". Nadie se creía que fuera la mujer la que escribía.

Ana Elena Pena: En mi caso hay menos duda porque en mis temas está más claro que un tío no puede escribir esas cosas.

Marisol Salanova: Tu imagen es femenina, si tuvieras una imagen más subversiva...

Ana Elena Pena: Yo me he masculinizado. Antes iba con corsé pero de repente en mitad de shows me lo iba quitando y me ponía a cantar sin tacones, con vaqueros y camisa blanca, y eso me daba más poder. Sé que la gente no está mirando mi cuerpo sino que está más pendiente de mis canciones.

Marisol Salanova: Aquella noche en Murcia había muchísimo público, yo iba con el chip de captar artistas para una exposición. Me acuerdo que me senté en primera fila y ella vino y me dio un beso. ¿No te acuerdas de eso?

Ana Elena Pena: No me acuerdo ahora mismo.

Marisol Salanova: Para mí fue muy especial, pero ella no se acuerda.

¿Por qué os interesa tanto el cuerpo y la sexualidad como tema de vuestros trabajos?

Ana Elena Pena: Tuve anorexia y bulimia, un problema de alimentación muy grave desde muy jovencita, y estaba muy obsesionada con todo lo que concierne a mi cuerpo. He trabajado con eso, utilizando mi cuerpo también como campo de batalla.

Marisol Salanova: Las exigencias que se tiene sobre el cuerpo de una mujer no son las mismas que se tiene sobre el cuerpo de un hombre. Desde la adolescencia. Aunque quizá está cambiando y por mercado ahora se le está exigiendo también al hombre.

Ana Elena Pena: Ahora el hombre con la barba lo tiene más fácil para parecer guapo, es la democratización de la belleza, pero cuando se acabe la moda de las barbas van a salir feos de debajo de las piedras. Hay más guapos desde que se lleva la barba, ¿a que sí Marisol?

Marisol Salanova: Y existe la nueva presión en el hombre de mantener en forma los músculos, como los pavos reales que arreglan sus colas.

(Entonces unas amigas de Ana Elena intervienen y le preguntan a ella si pueden ir a la despedida de solteras en chándal. También hablarán de músculos).

Marisol Salanova: Hay algo en común que tenemos Ana Elena y yo, un handicap dentro del femenino, y es que somos mujeres heterosexuales que nos maquillamos. Dentro de ese feminismo español nos miran como intrusas.

Ana Elena Pena: Tienen ciertos prejuicios, es como que no hemos sentido el patriarcado tanto como deberíamos.  

Marisol Salanova: El mes que viene me han invitado a un festival feminista de videoperformances en Atenas y hoy me han dicho que a otras mujeres, por mi aspecto, les parezco poco feminista. ¿Cómo puede ocurrir si lo que queremos denunciar es lo contrario?

Ana Elena Pena: María Llopis contaba que se sentía discriminada por ser madre. Que le habían dicho que estaba manchada de semen. Parece que si no eres lesbiana no puedes ser feminista.

Habladme de cómo nos ha cambiado el fácil acceso a la pornografía.

Ana Elena Pena: Ha provocado hastío, nos hace más frívolos y vanidosos.

Marisol Salanova: La parte buena de esta sociedad tan pornográfica es que conocemos más de lo que conocíamos antes, aunque hay una merma de reacción moral, una insensibilidad, pero nos hace descubrir más el funcionamiento de nuestro propio cuerpo.

Ana Elena Pena: Y luego hay aplicaciones de citas como el Tinder que nos convierten en autómatas buscando el sí quiero. Es una necesidad de aprobación constante. Aunque lo único que al final pretendemos es que alguien te diga que te quiere.

Marisol Salanova: Sirve para agrandar el ego. Esa búsqueda de reconocimiento.

Ana Elena Pena: Hemos llegado a un extremo de saturación sexual. Por eso artísticamente me gusta mirar el sexo de forma sarcástica, ridiculizarlo.

Marisol Salanova: A mí me gusta mucho tu canción Micropene, sobre el tío que es perfecto, es maravilloso, pero...

Ana Elena Pena: Fue a raíz de una amiga que me contó el problema. Estoy a favor de los penes medianos.

Marisol Salanova: Luchamos porque el hombre no esté obligado a "dar la talla".

Ana Elena Pena: En una sociedad tan competitiva estás compitiendo también a nivel sexual. En las redes sociales hay una competición soterrada: tienes que estar muy guapa porque estás mostrándote todo el tiempo.

Marisol Salanova: Pero frente a ello hay una contrareacción. Cuantas más herramientas hay para el placer a distancia más se revaloriza el sexo de siempre, piel con piel. Por eso la pornografía que más se ve ahora es la amateur, con cuerpos menos asépticos.

¿Qué le pasa a nuestra generación?

Ana Elena Pena: Hemos desvirtuado tanto el sexo que solo parece una función fisiológica, ¿si no por qué nos jode tanto que nos pongan los cuernos?

Marisol Salanova: No es solo algo físico. Si Hannah Arendt hablaba de la banalización del mal, nosotras podríamos hablar de la banalización del sexo. Puede hacer daño a la generaciones posteriores.

Ana Elena Pena: En nuestra generación parece que está todo inventado, eso nos genera hastío.

Marisol Salanova: Es casi como si ya está todo inventado. Eso nos genera una ansiedad por las sensaciones nuevas, la insatisfacción por nuestro propio cuerpo.

Ana Elena Pena: Y de ahí a la competición continua.

¿De dónde os nace vuestra devoción por el arte?

Marisol Salanova: Siempre me interesó el porqué existía la belleza, por qué imágenes sublimes a mí me podían parecer grotescas.

Ana Elena Pena: A mí del arte es que solo me interesa lo patológico, el arte de los locos. Todo lo relativo al cuerpo de la mujer y sus manifestaciones.

Marisol Salanova: Porque lo viviste en tus propias carnes por la bulimia y la anorexia. El arte es una manera de exorcizar, ¿no?

Ana Elena Pena: Ya escribí mi libro sobre mi bulimia y mis problemas de autolesiones y me quedé muy a gusto. Me gustan mucho los artistas que su vida se refleja en su obra. No me interesan los aspectos formales. Mi obra me ha obligado a enfrentarme con partes oscuras de mi vida que de otra manera no apetece afrontar.

Marisol Salanova: Como en cada una de esas ilustraciones tratas uno de esos miedos u obsesiones sobre las relaciones o el cuerpo, cuando alguien te las compra te las está quitando un poco de ti, arrancándote ese trocito de miedo. Es una manera que tienes de purgarte.

¿Qué pasa en Valencia?

Ana Elena Pena: Este invierno casi no he salido de casa porque estaba escribiendo.

Marisol Salanova: ¿Te aíslas para escribir?

FOTO: RAI ROBLEDO.Ana Elena Pena: Sí, aunque luego necesito salir para cotillear y enterarme. Cuando iba a Excuseme me quedaba por los baños para escuchar lo que se decía, y como siempre estaba lúcida luego me acordaba de todo.

Marisol Salanova: Para mí en Valencia están sucediendo muchos cambios culturales, muy rápidamente, y nos está costando adaptarnos a una nueva etapa, dejando el pesimismo.

¿La Valencia después de Mayrén Beneyto?

Marisol Salanova: Su despedida es un anuncio de una nueva etapa que deja paso a otra gente.

Ana Elena Pena: Valencia está mutando constantemente. Es una ciudad muy moderna aunque luego tiene una parte muy rancia. El otro día me descubrieron lo que era la coentor.

Marisol Salanova: Está llena de buena materia prima y posibilidades culturales que no ha sabido explotar, no ha sabido apreciar a los artistas y a los agentes culturales locales. Se está aproximando más a Europa, dejando atrás el chauvinismo más rancio.

Ana Elena Pena: Pero la coentor tiene relevo generacional, y eso no va a cambiar. Los padres de la coentor tienen hijos. Es genético.

Marisol Salanova: No matemos a la coentor, llevémoslos a nuestro bando. Que sea una coentor racional.

Cuando tenía 20 años los círculos callejeros se referían a Ana Elena Pena como la Marilyn Manson de Valencia. ¿Y ahora qué eres?

Ana Elena Pena: Nada, la nena de Valencia. Una hija adoptiva de la ciudad, como El Titi.

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2 comentarios

Andreas escribió
26/04/2015 14:19

Que maravillosa pareja de profesionales¡

RSP escribió
26/04/2015 08:37

¡Pero qué grandes las dos!

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