MADRID (EP). Los meses de verano nos incitan a la relajación y a dejar la mente en blanco, aunque también seguimos con la idea del culto al cuerpo. Y, para ello, hacer deporte es la mejor solución. Pero, ¿a qué riesgos nos exponemos cuando practicamos ejercicio bajo el sol en esta época del año?
El doctor Luis Franco, del Servicio de Medicina del Deporte del Hospital Sant Joan de Reus (Tarragona), aporta las recomendaciones y precauciones necesarias para poder estar en forma sin resultar víctima de los golpes de calor.
GUÍA PARA EL DEPORTISTA EN VERANO
Además de la elevación de los termómetros, debemos tener en cuenta el grado de humedad relativa, ya que condiciona nuestra capacidad para mantener una adecuada temperatura interna y aumenta la deshidratación. Asimismo, la piel ha de estar bien protegida de los rayos solares a la hora de salir a correr o de cualquier tipo de actividad deportiva.
El ambiente caluroso exige ponerse en marcha cargados de pautas para evitar riesgos innecesarios que perjudiquen la salud:
RIESGOS ANTE LAS OLAS DE CALOR
En los casos leves de patología provocada por calor se pueden producir calambres musculares, cansancio, desmayos y, en los de mayor importancia, fatiga más profunda. "Los golpes de calor son cuadros que se producen por no poder controlar la temperatura interna de nuestro cuerpo y ponen en peligro la vida de la persona que la padece", apunta el médico.
Si aún siguiendo los consejos dados presentamos debilidad o cualquier tipo de síntoma, se debe parar la práctica deportiva, así como refrescarse para disminuir la temperatura corporal e hidratarse adecuadamente.
¿Y qué pasa con los más mayores y los más pequeños? "Los niños y las personas de edad avanzada deben tener un cuidado especial, pues su capacidad para el control de la temperatura interna está alterada por la edad. Extremar las precauciones y, evidentemente, en olas de calor, no es recomendable realizar deportes que conlleven grandes esfuerzos", subraya Luis Franco.
COMO PEZ EN EL AGUA
Los grandes esfuerzos no son aconsejables para esta época del año, así que el agua se convierte en el medio más recurrente para la práctica deportiva. La natación y el aquafit son dos ejemplos.
En primer lugar, la natación es un excelente ejercicio y deporte que mejora la resistencia aeróbica y el tono muscular.
"Como todo deporte, hay que adaptarlo a la persona y tiene sus limitaciones, por lo que, en personas con problemas lumbares se deberá evitar los estilos braza y mariposa; y, en personas con lesiones de hombro, probablemente se contraindicará la natación y será mejor realizar otros ejercicios", aclara.
Por otro lado, el "aquafit" es una práctica en la que se combina la gimnasia con una serie de ejercicios de resistencia.
"Este tipo de ejercicio acuático es muy bueno, incluso para personas con enfermedades importantes, tanto de aparato locomotor como artrosis, así como para aquellos en rehabilitación de lesiones y accidentes, pacientes que han salido de una cirugía, fibromialgia o enfermedades cardíacas. Sin embargo, siempre es mejor consultarlo antes con el médico", añade.
Con sentido común, el verano es una buena época para la práctica de actividades deportivas, siempre adaptadas a las características individuales de cada persona según su edad, sexo, peso, nivel de condición física, enfermedades que presente o la medicación que tome.
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