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¿Qué fue de los tres amigos?

X. AGUAR. 21/03/2013

La declaración de González Pons sobre el caso Nóos 'desviando el tiro' hacia Francisco Camps, constata el distanciamiento entre ambos dirigentes que, hace diez años, comenzaban a dominar el PP valenciano junto a Gerardo Camps

VALENCIA. Mucho ha llovido desde que Francisco Camps, Esteban González Pons y Gerardo Camps compartían charlas en el bar El Agujero situado cerca de la avenida Blasco Ibáñez en su etapa universitaria. Durante años, los tres políticos ascendieron juntos desde la cantera de Nuevas Generaciones hasta sus primeras responsabilidades políticas, coincidiendo en Madrid en diferentes cargos y apadrinados, en el caso de Francisco Camps y Gerardo Camps, por el ahora presidente de Les Corts, Juan Cotino.

Cuando Francisco Camps tuvo la oportunidad de presidir la Generalitat, con el permiso y control de Eduardo Zaplana, sólo pudo introducir dos nombres de su cuerda en el Consell: los de sus dos viejos amigos de la postadolescencia. González Pons tomó inicialmente las riendas de Cultura y Gerardo Camps asumió la cartera de Economía, que no abandonaría hasta el año 2011.

Con los años, las relaciones fueron torciéndose. Camps desplazó a González Pons de la portavocía del Consell a Territorio y Medio Ambiente. Finalmente, lo alejó a Les Corts Valencianes antes de darle el billete para Madrid como cabeza de lista al Congreso de los Diputados. Una maniobra que se interpretó en el PPCV y en los medios de comunicación como una falta de confianza del presidente hacia González Pons y ciertos recelos sobre sus aspiraciones.

Gerardo Camps corrió la misma suerte en la siguiente legislatura. El entonces presidente, distanciado de su cerebro económico y presionado por el corazón empresarial valenciano, relevó al que había sido su conseller en esta cartera durante ocho años.

Este martes, González Pons declaró ante el juez sobre los Juegos Olímpicos Europeos para Valencia acordados con el Instituto Nóós donde estampó su firma a finales de 2005 cuando era portavoz del Consell y presidente del consejo de administración de la Sociedad Gestora para la Imagen Estratégica y Promocional de la Comunidad Valenciana. El ahora vicesecretario de Estudios y Programas del PP aseguró en su declaración como testigo que existiía un "acuerdo previo" con la Generalitat. ¿Quién podía dar órdenes a todo un conseller de Relaciones Institucionales? Se entiende que solo el presidente. En aquel caso, su amigo Francisco Camps.

A nadie dentro del escenario político valenciano le ha sorprendido este disparo hacia arriba de González Pons. Las relaciones con Francisco Camps se han deteriorado con el paso de los años y, sobre todo, desde el momento en que el huracán ‘Gürtel' asoló los dominios del PP valenciano.

De hecho, González Pons fue el encargado de dar la cara en Valencia aquel 9 d'Octubre de 2009 cuando desde Génova se había ordenado el cese de Ricardo Costa, secretario general del PPCV, tras hacerse públicas sus conversaciones con 'El Bigotes'.

Pons presionó con aquella histórica frase: "La fiesta se acaba a las cuatro", en referencia a que la dimisión de Costa se produciría ese mismo día. Pero el número dos de Camps, con el beneplácito de este, resistió algunos días más, dejando en evidencia a González Pons.

El vicesecretario del PP se distanció definitivamente de la mancha Gürtel mientras jugaba sus cartas en Madrid. En la última etapa de Camps al frente de la Generalitat, cuando el caso de los trajes le tenía contra las cuerdas, no era extraño escuchar a González Pons comentar en círculos reducidos que su viejo amigo, el presidente de la Generalitat, debía dejar el cargo.

FRIALDAD Y DISTANCIA EN LAS RELACIONES ACTUALES 

A día de hoy, fuentes cercanas a Camps señalan que el exjefe del Consell no cuenta a González Pons entre sus leales desde hace mucho tiempo. El enfriamiento de las relaciones iniciado en aquellos años se ha matenido e incluso incrementado hasta hoy.

En cuanto a Gerardo, las mismas fuentes señalan que la relación no es la que fue antaño, si bien apuntan a que las rencillas del pasado se han diluido de forma sensible y, actualmente, ambos mantienen contacto con cierta asiduidad.

Por otro lado, la sintonía entre González Pons y Gerardo Camps, ambos diputados en el Congreso, es algo más constante y estrecha. Aunque fuentes ‘populares' consultadas por este diario matizan que la relación entre ambos está alejada de la de aquellos jóvenes que compartían tertulia en la etapa universitaria, la convivencia en el Congreso de los Diputados les ha permitido buscar ciertos intereses comunes.

"Mantienen una relación de amistad, pero existe desconfianza", comenta un dirigente del partido quien desliza que disputan un pequeño pulso por liderar el grupo de diputados nacionales de la Comunitat Valenciana.

DIEZ AÑOS DESPUÉS: SEPARADOS Y DEBILITADOS

Lo cierto es que la separación de este tridente que hace diez años comenzaba a dominar la escena política valenciana ha terminado por propiciar su propio debilitamiento.

Los casos judiciales por los que han sido salpicados de una u otra manera han contribuido a empañar el presente y futuro político de estos dirigentes. Los trajes de Gürtel -aunque el veredicto fue de no culpabilidad- y ahora Nóos, han dejado en fuera de juego político a Francisco Camps, que solo mantiene un puñado de fieles ante la indiferencia del nuevo Consell liderado por Alberto Fabra.

Precisamente la información que implicaba a González Pons por la firma en un contrato con Nóos, surgió en los días clave en los que Mariano Rajoy estaba confeccionando su equipo de gobierno en 2011. El exportavoz del Consell no obtuvo plaza en el gobierno como ministro y se tuvo que contentar con mantenerse en una vicesecretaría del PP.

Aunque en las últimas jornadas Rajoy le ha encomendado tareas de responsabilidad como enfrentarse ante los medios en pleno torbellino ‘Bárcenas', la opinión generalizada entre los ‘populares' es que tendrá difícil alcanzar un puesto en el Gobierno. Su nombre ha empezado a estar en diversas quinielas, como eurodiputado o incluso como futuro alcalde de Valencia. Alberto Fabra, desconfía.

Por otro lado, Gerardo Camps también ha sido señalado por varios imputados en el caso Nóos. Las ausencias y la intermitencia de su gestión durante su etapa de conseller -muchas veces atribuidas a problemas de salud-, junto al estado actual de las cuentas de la Generalitat, han lastrado su imagen. Desde su escaño en el Congreso de los Diputados, participó en la jugada para convertirse a finales de 2012 en el presidente del PP local de Benidorm, su localidad natal, en lo que muchos interpretaron como un deseo de ganar algo de territorio de cara al futuro. Finalmente se suspendió el proceso al detectarse presuntas irregularidades en las afiliaciones.

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