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Enrique Fayos
"Los dos grandes editores, Lara y Polanco, eran empresarios, no editores. En teatro, igual"

MARÍA COSTA. 14/01/2013 Es promotor cultural y uno de los empresarios de teatro mas importantes de Valencia. Acaba de perder la gestión del teatro El Musical 'a manos' de José Luis Moreno, pero ha salvado al histórico Talía del abandono

VALENCIA. Para Enrique Fayos (Valencia, 1960) la crisis no puede ser una excusa para dar cerrojazo a modelos de gestión en los que se ha invertido mucho dinero como ocurre con la mayoría de infraestructuras culturales que jalonan la Comunidad Valenciana. Enrique Fayos junto a su hermana, Mª Ángeles, pertenecen a la segunda generación de empresarios teatrales valencianos que han incrementado el patrimonio familiar. Su padre empezó llevando 16 cines en Valencia. Ellos, a través de Olympia Metropolitana gestionan el teatro Olympia, el Talia, el Auditorio de Catarroja y Torrent; explotan el Cinestudio d'Or, la programación del teatro Apolo de Barcelona, la libería Lé en Madrid y producen espectáculos que van de gira por España, como 'La cena de los idiotas', con Josema Yuste, o 'Forever Young' con El Tricicle.

Desde su punto de vista es una irresponsabilidad política la subida del IVA del 8% al 21% en el sector teatral. "No tiene sentido que para ir a ver una obra de Lope de Vega pagues el 21% y por comprar una revista pagues el 4% de IVA." Nació el día de Reyes y al cumplir los 50 años su regalo fue ser Gaspar durante una cabalgata. El deporte es básico en su vida. "Necesito quemar calorías y estrés porque si no más de una vez estrangularía a alguien". Llevó la gestión de El Musical durante siete años hasta que la firma de José Luís Moreno, a través de un concurso público, se llevó el premio.

-¿Que vengan de fuera a programar y gestionar el consumo teatral es una buena o mala noticia?

-Valencia adolece de grandes empresas de gestión cultural,  con el músculo necesario para poder financiar un concurso público y mantenerse hasta que cobren dichos recursos públicos. Por eso han concurrido dos empresas de fuera (Iniciativas Teatrales, perteneciente a Enrique Cornejo y Crystal Forest vinculada a José Luis Moreno) y sólo nosotros (Olympia Metropolitanta) de la Comunidad Valenciana.

-Se comentó que la adjudicación se había efectuado por ser un 18% más económica...
-Creo que lo que llama la atención, más que el proyecto económico que efectivamente era un 18% más bajo, es el proyecto artístico. Cuando hablamos de cultura hablamos de intangibles. Por ello el proyecto puede ser muy bueno o muy malo, pero los parámetros de medición son subjetivos. En este caso el Ayuntamiento ha valorado la experiencia de Moreno mejor que la nuestra.

-Entonces ¿cree que el proyecto artístico de Moreno era mejor?
-Vamos a ver. Es malo que un teatro, como El Musical, lleve cerrado seis meses; es malo que no se utilice unas instalaciones que han costado mucho dinero público. Hubiera sido mejor que se lo quedase una empresa de Valencia, pero al final lo más importante es que las infraestructuras culturales se utilicen y funcionen. Y más en momentos de pesimismo en los que la cultura es un buen balón de oxígeno.

-¿La cultura es cara?
-El otro día tuvimos una reunión con la consellera de Cultura, que parece tener ideas nuevas y puede hacerlo bien, le recordaba que arreglar la situación del teatro en Valencia es mucho más económico y rentable que invertir en otros sectores. Y esto está demostrado en Madrid o Barcelona.

-¿Y en Valencia cree que se apuesta más por la cultura o por las instalaciones culturales?
-Siempre digo que no hay ningún partido que haya invertido tanto en cultura y actividades culturales como el PP, pero se ha invertido sin planificar ni generar equipos que sepan gestionar el contenido. En ese caso hay una gran desequilibrio entre inversión de infraestructuras y contenido.

-¿A qué se debe?
-En la cultura pasa como en el fútbol. De cultura habla cualquiera, pero saber de gestión cultural no saben muchos. Siempre pongo el ejemplo que los dos grandes gestores en gestión editorial, Lara y Polanco, no eran escritores, eran empresarios. Lo que ha pasado hasta ahora es que a los gestores les gustaba la cultura, pero no eran buenos. Por eso no se han conseguido los objetivos.

-Siendo Valencia una ciudad tan artística...
-Si pero hay otra clave. Madrid y Barcelona, con las que muchas veces nos comparamos, cuentan con una iniciativa privada muy sólida, en la Comunidad Valenciana el 90% del peso de la cultura está en manos de la Administración. Eso genera un desequilibrio. La Administración ha financiado a muchos profesionales que han vivido muy cómodos a costa del erario público y esto ha frenado la iniciativa privada. Cuando la Administración corta el grifo porque no hay dinero, automáticamente la iniciativa privada se ve que no existe. Se ha visto en el concurso de El Musical. Se han presentado dos empresas de Madrid y una de Valencia. No hay más.

-¿Qué se podría hacer?
-La Administración debería incentivar la iniciativa privada para equilibrar esta situación.

-¿Cómo?
-A través de conciertos públicos privados.

-¿Se quedó mal al perder un teatro en el que llevaba siete años trabajando?
-Es una cuestión emocional, pero nosotros tenemos varios centros de trabajo como el Talia, el Olympia, los auditorios de Catarroja y Torrent, el teatro Apolo en Barcelona, una productora de teatro con cuatro compañías y el cine D´Or. Como modelo de negocio no dependemos de El Musical, duele emocionalmente porque creo que lo hemos hecho bien y considero que en el barrio del Cabañal hace falta una buena locomotora cultural. Creo que mucha gente ha descubierto el barrio a través de El Musical. Además tenemos muy claro que cuando se trabaja con dinero público hay que ofrecer compañías de primer nivel.

-O sea ¿Es más fácil trabajar con dinero público?
-Trabajar con dinero público no es para que tú ganes más dinero sino para revertirlo a la sociedad, que es la que paga. Se trata de ofrecer propuestas culturales que sin ese dinero público no las podrías ni plantear. Tampoco se trata de usar ese dinero para hacer competencia desleal a una empresa privada. La administración tendría que tener claro que cuando se manejan infraestructuras culturales con dinero de los ciudadanos hay que intentar ocupar el espacio que la empresa privada no puede ocupar, porque para hacer lo mismo que hace la iniciativa privada no hace falta la administración. Este es un matiz que no todos lo tienen claro.

-¿Después de tantos años?
-Me ha pasado alguna vez que al hablar con algún político sobre la competencia desleal he tenido que recordarle que Europa es muy clara. Hay un artículo que deja muy claro que con dinero público no puedes distorsionar las reglas del mercado. No puedes hacerle la competencia a una empresa privada. Recientemente se vio en la Ciudad de la Luz con la denuncia interpuesta por unos empresarios italianos. Se utilizó el dinero público para bajar los precios de los platós y eso no puedes hacerlo.

-¿Cree que respecto a la gestión del teatro púbico los valencianos recibimos lo que aportamos?
-No. Valencia tiene grandes infraestructuras y también un gran déficit en gestión cultural. Lo que está claro es que el teatro Principal no puede tener un presupuesto menor que el teatro Romea de Murcia, porque es el teatro nacional de la Comunidad Valenciana. Ni tampoco se puede tener un teatro cuya única programación sea traer La Bella y la Bestia cuando pueden traer a muchas compañías que no viene a Valencia y que son muchas. Lo que está claro es que se hace mal, pero no sé si es por falta de presupuesto o por problemas de gestión.

-Con ustedes al frente el teatro Talia abre de nuevo sus puertas...
-Este es otro ejemplo. Cerrar el teatro Talia como espacio para dar salida a las compañías valencianas fue una mala decisión. No tiene sentido que apoyes con subvenciones a las compañías para generar producciones y luego no tengan sitio para estrenarlas. Es ilógico y carece de sentido común. La crisis no puede ser una excusa para dar cerrojazo a modelos de gestión en los que se ha invertido mucho dinero. Es invertir para quemar y tirar por la borda años de esfuerzo. Al final llegamos a un acuerdo y nos lo quedamos nosotros, no queríamos que el Talia desapareciera.

-Y ahora ¿qué hacemos con tantos centros y auditorios culturales como hay en la Comunidad Valenciana?
-El problema es que cada alcalde ha querido tener su centro cultural, su polideportivo...y eso sí ha sido una falta de planificación. Lo lógico hubiera sido construir auditorios por mancomunidades porque no tienes ni suficiente público ni suficiente presupuesto para mantenerlos ni programarlos. La solución pasa por parar y racionalizar el presupuesto.

-¿Qué ha pasado entre la sociedad valenciana y la cultura?
-Que en los últimos años hemos bajado al nivel que llegamos a tener en el pasado. Valencia fue pionera en España al tener la primera imprenta y con editoriales que funcionaban muy bien. Actualmente mucha gente se va a Madrid o Barcelona a consumir cultura y desconoce los fondos del IVAM o el San Pío V. De todos modos soy optimista porque se está incorporando mucho público joven.

-¿Qué demandan?
-Cosas fáciles. La gente quiere reírse, desconectar y pagar menos. Es curioso que a veces se llenan las salas con ciertas programaciones y la gente sale creyendo que el teatro va fenomenal. Lo que ocurre es que todos van a lo mismo. En otros casos la sala está prácticamente vacía.

-¿Se nota la subida del IVA y la bajada de consumo?
-Mucho. Creo que la subida del IVA del 8% al 21% es una irresponsabilidad política que no tiene ninguna justificación. Este sector factura más de 3.000 millones de euros al año y este cambio de tramo puede permitir recaudar 30 millones de euros más a Hacienda. Sin embargo ha hundido al sector. Además no tiene sentido, porque esos 30 millones de euros que recauda los tienen que dar después vía subvenciones. No se entiende. España es además el único país de la Unión Europea, excepto Londrés en musicales, que tiene el 21% de IVA en el resto está en el 6%, 7%, 10%...España se ha salido de la tabla. No tiene sentido que para ir a ver una obra de Lope de Vega pagues el 21% y por comprar una revista pagues el 4% de IVA. Espero que el patio de gobierno tenga claro que por ahí no va el futuro. Creo que han improvisado.

-¿Y el consumo?
-También ha bajado y esto va a hacer desaparecer a muchas empresas.

-Tenemos una consellería de cultura y grandes eventos, ¿dónde cree que se invierte más?
-Es verdad que la Fórmula 1 y la Copa América tuvieron un gran impacto, pero no creo que por no hacer grandes eventos no vayamos a existir culturalmente. Se pueden hacer muchas cosas con menor coste y mayor eficiencia. Creo que en su momento se hizo bien, aunque tendría que haber costado mucho menos.

-Hablando de otras cosas, ¿su pasión por el teatro era inevitable?
-En cierto modo. Mi padre empezó gestionando 16 salas de cines en Valencia, incluido el Olympia y siempre he vivido en ese ambiente junto a mi hermana. En 1984 con la crisis del cine, Matias Colsada, que llevaba el Princesa, nos planteó transformar el Olympia en teatro y con una obra protagonizada por Arturo Fernández empezamos.

-Pero tengo entendido que usted estudió Derecho y se especializó en economía.
-De hecho estuve seis años en Madrid trabajando en el Grupo Prisa con Ignacio Polanco en el proyecto Crisol. Fue una experiencia enriquecedora que lamentablemente desapareció porque no supieron desarrollar un modelo más competitivo, antes de la llegada de FNAC.

-¿Y al volver con quién hizo su máster en teatro?
-Lo había hecho con Matías Colsada que fue quien me enseñó todo y de los pocos que acabó siendo rico en el mundo del teatro. En 2001 murió y sus herederos me pidieron que llevara la gestión del teatro Apolo. Lo que es una satisfacción.

-¿Alguna vez quiso ser actor, pero se quedó en empresario?
-La primera vez que pisé un escenario me caí por una trampilla y me rompí cinco costillas y una vértebra. Desde entonces tengo pánico escénico. Disfruto más en el patio de butacas.

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