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El Gobierno da carpetazo a la reforma laboral a tres semanas de la huelga

11/09/2010

Gerardo Camps considera inútil el texto aprobado por el Parlamento, mientras que Zapatero pide tiempo para ver los efectos de la reforma

-El Ejecutivo apostará por el contrato fijo y por la reducción de jornada

VALENCIA (VP/AGENCIAS). Uno de los debates políticos del año quedó zanjado el pasado jueves. El Parlamento dio luz verde a la reforma laboral del Gobierno tras meses de enfrentamientos entre el Ejecutivo, la patronal, los sindicatos y la oposición. Con una huelga general de telón de fondo, el Congreso votó las enmiendas de la Ley de Medidas Urgentes de Reforma del Mercado de Trabajo presentadas en el Senado, el último trámite para su aprobación. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, defendió ayer su actuación y aseguró no haber traicionado dus principios

El texto que presentó el grupo socialista apenas fue modificado, ya que solo se añadieron dos enmiendas que el mismo partido presentó, y una del BNG relacionada con el cobro de prestaciones por desempleo parcial. Ésta última propuesta, añadida al texto, establece que en caso de desempleo parcial, el paro se calcule por horas y no por días.

Junto a esta modificación, la reforma laboral hace hincapié en el contrato fijo. Según el nuevo documento, los trabajadores que encadenen contratos parciales durante tres años, con posibilidad de ampliarlo un año más, no deberán tener el mismo puesto de forma obligatoria para que la empresa les haga fijos. Además, también se contempla una rebaja del 5% al 2,5% el porcentaje de absentismo laboral que puede tener una empresa para poder abrirle expediente a un trabajador por no acudir al trabajo.

Durante su intervención en el debate del Pleno, el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, destacó que la tramitación había culminado con rapidez y que el proceso había servido para mejorar y completar el texto del proyecto "sin desvirtuar los objetivos esenciales planteados por el Gobierno".

Corbacho declaró que la nueva ley tenía como objetivo "incrementar la productividad de la economía española y mejorar la competitividad de las empresas". En este sentido, resumió en tres frases los fines que el Gobierno perseguía: enfrentarse a la dualidad, reforzar la flexibilidad interna y incrementar las oportunidades de las personas desempleadas de acceder a un puesto de trabajo.

"NO HE TRAICIONADO MIS PRINCIPIOS"

La reforma esperada desde hace más de dos años no ha calmado las críticas de la oposición y de los sindicatos, quienes ya registraron esta semana la huelga general del próximo 29 de septiembre por considerar que el texto vulnera y daña los derechos de los trabajadores.

Ante las acusaciones, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró el viernes que no siente que haya traicionado sus principios con la reforma, puesto que era necesario "hacer cambios en un modelo que durante las tres últimas crisis ha llevado a España a la tasa de paro más alta de la UE".

Preguntado por el recorte de derechos que supone la reforma laboral, el presidente del Gobierno señaló que algunos de los derechos fundamentales de los ciudadanos son el derecho al trabajo, a la estabilidad en el empleo y el derecho colectivo a defender los intereses de los trabajadores, que "se mantiene en el modelo de reforma laboral".

En cualquier caso, el jefe del Ejecutivo dijo que había esperar a ver los efectos de la reforma para valorarla, por lo que pidió tiempo a los sindicatos, ya que éstos tardarán en producirse, "al menos unos cuantos meses".

En cambio, Zapatero reconoció que las medidas de ajuste del gasto sí supusieron un viraje de la política del Gobierno. Así, tras haber hablado de la reforma laboral, el jefe del Ejecutivo señaló que "otra cosa son las medidas de ajuste".

"En efecto, ahí tuve que cambiar una política", señaló para a renglón seguido reiterar que ello se debió a la necesidad del Gobierno de adaptarse a las circunstancias. "En mi plan político no estaba" bajar el sueldo a los funcionarios, ni congelar las pensiones, precisó antes de añadir: "lo tuve que hacer por sentido de la responsabilidad, porque el déficit era muy alto y era necesario corregirlo".

"NO SERVIRÁ DE NADA"

Desde el PP valenciano también llovieron ayer las críticas. El vicepresidente segundo del Gobierno valenciano y conseller de Economía y Hacienda, Gerardo Camps, declaró que la reforma laboral será "polvo que se va a llevar el viento" y lamentó que "no va a servir absolutamente para nada".

Según el conseller, el Gobierno central se vio obligado hacer una reforma laboral, "y cuando las cosas se hacen sin convicción, únicamente por obligación, suelen salir mal, y es lo que ha sucedido aquí", sentenció. A su parecer, el documento solo se centra en el despido, pero no en otras materias igual de importantes para el mercado laboral.

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