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CRÓNICAS DESDE EL PURGATORIO

Las alianzas de Juan Ros y la corbata de los empresarios

CRUZ SIERRA. 11/03/2012

 Empresrios del aRcomo Mefiterráneo con Alberto Fabra

"A ninguna empresa le gusta aparecer al lado de las esquelas". Con este guiño a los medios de comunicación puso fin el viernes pasado el industrial Juan Ros a un sorprendente encuentro de la cúpula de APD-Levante con un puñado de periodistas valencianos en torno a mesa y mantel en el Westin. Ros lanzó un mensaje optimista, por fin, y reclamó actitudes mediáticas que lo acompañaran

VALENCIA. Ros, presidente de APD-Levante, fue el único de los presentes que acudió sin corbata -sin contar las mujeres, la empresaria Paloma de Miguel -Baxter, y una cuantas periodistas- y justificó la circunstancia no con el hecho de que pudiera ser un típico viernes ‘casual day' sino para mostrar "lo que había detrás de la corbata", o sea, nada, "para que se vea que no los tenemos ahí"... Testosterona aparte, Ros asumió de forma más o menos natural un liderazgo empresarial que hacía tiempo no percibíamos por este dolorido territorio.

El tópico ‘queremos y podemos', que en su boca sonó a real determinación, valdría como resumen de sus intervenciones, salteadas a lo largo de un encuentro que adoptó un formato poco habitual. Uno a uno, periodistas, empresarios y directivos fueron presentándose públicamente al resto de los comensales, micrófono en mano, para abrir paso a turnos libres de preguntas y respuestas.

Se habló de financiación para las empresas, de competitividad, de internacionalización, reforma laboral, corrupción, unas pinceladas de política y apenas algún vistazo al pasado derrochador e infame. Ros no se ahorró críticas y autocríticas: "Hemos estado años legislando para trabajadores vagos, empresarios déspotas, políticos corruptos, defraudadores y banqueros especuladores. Eso es legislar para el fracaso".

Ajustadas rápidamente las cuentas con el pasado, Ros no se entretuvo más ahí y habló del presente y el futuro. Manifestó su certeza de que España tiene una gran capacidad de rebote para de salir de esta crisis -puede que a partir de 2013- "mucho mejor de lo que estábamos en 2007". Para ello y tomando como modelo Alemania, el industrial y promotor -dos botones de la camisa desabrochados- lanzó su proclama sobre la necesidad de alcanzar alianzas sociales y económicas entre todos los actores del Estado.

"Necesitamos alianzas entre bancos, empresas, políticos y trabajadores, medios de comunicación... para alcanzar tamaño, fijar estrategias y obtener sinergias. Alemania lo ha hecho y nosotros también podemos". Señaló Ros el ejemplo de los fabricantes de automóviles en España: "¿Por qué Mercedes ha decidido fabricar la Mercedes Ejecutivo en España para todo el mundo, o Audi el Q3 en Barcelona, o Ford su todoterreno en Valencia? [le faltó citar a Renault y su eléctrico Twizy en Valladolid, también para todo el mundo] ¿Porque no pueden despedir a los trabajadores? No, porque cuentan en España con una de las mejores industrias auxiliares del mundo, la tercera, y están aliados con ella".

O el ejemplo de Francia, donde el 60 por ciento del empleo que se crea es producto de la alianza entre el sector público y el privado. O el de Mercadona con sus alianzas con los proveedores... Reclamó Ros alianzas entre empresas y bancos para salir al exterior, a pesar de que los bancos españoles "no están internacionalizados: el Santander del Reino Unido no es el mismo que el de España, o el BBVA de Brasil no es el mismo que el de aquí...".

Quedó flotando en el ambiente la sensación de que si bien persisten problemas y obstáculos de todo tipo que dificultan enormemente el inicio de cualquier camino de recuperación, lo primero es adoptar la actitud necesaria para cambiar. Querer y confiar. Eso fue, más o menos, lo que hizo el otro día el descorbatado Juan Ros. No es mal comienzo. Habrá que buscar esas alianzas a las que se refiere, si es que son posibles en este jodido país.

LA VOZ DE LOS EMPRESARIOSMáximo Buch, conseller de Economía, con Vicente Boludfa, presidente de AVE

Tal vez, ciñéndonos al estricto ámbito territorial autonómico, habría que empezar por plantear una alianza entre las propias organizaciones empresariales valencianas. En muy poco tiempo se han producido cambios en las más importantes: el naviero Vicente Boluda en AVE, José Vicente González en Cierval, José Vicente Morata en la Cámara de Comercio y Salvador Navarro en CEV. Se salta la norma Castellón, en donde pervive un José Roca amarrado a su sillón en la CEC con extensión a la semiquebrada Sociedad de Garantías Recíprocas, conducida por manos torpes hacia los arrecifes. Y en Alicante, desbandada general frente a una Coepa sin horizonte.

No parecen encontrarse las organizaciones empresariales regionales en su mejor momento. O al menos en la buena forma necesaria en estos peligrosos y delicados tiempos. Sin liderazgos y estrategias claras y firmes. No cabe por menos que preguntarse sobre la efectividad e incluso sobre la necesidad de tantas y tan variadas organizaciones empresariales, todas ellas con sus respetivas estructuras, sedes, asesores y necesidades de financiación. Muchas voces pero pocas nueces.

Cada una de ellas vive en estos momentos sus propias cuitas. En AVE comienzan a preguntarse si la urgente designación sin una estrategia predeterminada de Francisco Pons como vicepresidente de Bankia en representación de Bancaja no fue algo precipitada. La falta de una posición definida del lobby empresarial en todo lo concerniente al conflicto de la entidad valenciana con Bankia es buena muestra de ello.

Circunstancias similares a las de José Vicente González, enredado en la financiación de Cierval y en sus propias empresas. El presidente de Cierval está muy pendiente del pago a los proveedores por parte de la Generalitat, pero es al mismo tiempo el lider natural de un empresariado autonómico que sigue huérfano de lideres. Imbuido de institucionalidad, al JVG que todos conocían e incluso temían se le echa de menos.

De Salvador Navarro aun seguimos sin noticias sobre su pensamiento e iniciativas desde que fuera aupado a la presidencia de la patronal provincial. Por contra, algo más resolutivo se halla José Vicente Morata, a punto de presentar el plan de viabilidad de la Camára, bien pertrechado en asesoramiento externo por el ‘mago' Luis Fernando Cartagena, y en el interno por la esposa de éste, Ana Encabo. Es el tridente que dirige ahora la gestión cameral: su éxito o su fracaso será responsabilidad suya.

La Cámara, una vez realizada su primera reestructuración de personal, debe ahora afrontar su supervivencia sin contar con la fácil financiación de las cuotas empresariales, el maná cuya desaparición representa un serio desafío a medio plazo para la organización. Los primeros pasos dados en dirección a la CEV, con quien ha pactado la realización de acciones conjuntas a partir de este verano, eran necesarios, pero no serán suficientes.

Dominadas por cierta inercia, aisladas en sus respectivas crisis y dirigidas como pueden por unos dirigentes aun estupefactos por la gravedad de la situación -aunque pareciera que comienzan a acostumbrarse a ella- las organizaciones no logran cristalizar una hoja de ruta clara y común en la que se vean implicados todos los sectores capacitados para empujar, desde las universidades hasta las propias organizaciones sindicales. Éstas, ahora, por si tuviéramos poco, embarcados en la idea de parar el país mediante una previsible huelga general que pretende inútilmente dar marcha atrás en la historia reciente.

En todo caso, no sería despreciable una demostración de unión y alianza del empresariado en la definición de algunas cuestiones claves -no de acciones de distracción como el corredor o el trasvase- tales como la exigencia de mayor diligencia a los inquilinos de la Generalitat, cuyo retraso en la reestructuración del sector público empresarial comienza a clamar al cielo. Siguen pasando los meses uno tras otro con su estela de derroches y déficits, pérdidas y endeudamientos y aquí todavía no se ha tomado ninguna medida de esas clarificadoras que marcan el rumbo de un país, aparte de los recortes ya aplicados en los servicios y en el estatus de los funcionarios. Eso sí que es para ponérselos de corbata... los paracaidas.

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6 comentarios

Carlos Estrela escribió
11/03/2012 10:33

En Valencia hay mucha capacidad a la improvisación, muchos emprendedores, pero lamentablemente minifundistas. Necesitan del apoyo de instituciones, y de lobby sin intención de fagocitarlo, para poder hacer de Valencia varios latifundios frutos de las colaboraciones. Recordar que las grandes empresas son elefantes que se pasan el día durmiendo, las pymes y emprendedores deben ser potenciadas antes de que la fuga de talentos reproduzca en Alemania o Latinoamerica lo que aquí no hemos sido capaces de ver. Estaros atentos a una iniciativa que vera la luz próximamente fruto del trabajo de emprendedores buscando apoyos y con estrategia.

Jordi Palafox escribió
11/03/2012 10:18

Amigo Marlango, creo entender que los planteamientos de Cruz Sierra y el que yo intentaba resumir son complementarios. La cuestión que deseaba plantear como coda a su texto, interesante como suele ser habitual en él, era, o es, que ya parece el momento de no dejar sin comentar críticamente la repetición de proclamas de este tipo de las que tenemos a miles en el pasado. Y sin que hayan servido para nada excepto para dar un titular. Porque mientras se producían hemos perdido el tiempo en la lucha por encontrar un lugar bajo el sol en este mundo global que no sea pretender competir con los chinos vía salarios (elevados ya en términos comparados con otros del área). Que es a dónde nos llevan, a dónde les llevan a los jóvenes de hoy porque ni a Cruz ni a mi nos tocará verlo, tanta palabra sin actos, tanto brindis al sol. Porque hay una afirmación de Juan Roig que no es es discutible: si no aumenta la productividad que permite vender más barato, habrá que bajar los salarios. Y lo que no tiene ningún sentido es que en Berlín un desayuno en un hotel (o una casa en Lyon) sean más barato que en Valencia. Por mencionar sólo dos ejemplos no vinculados a los salarios. Y de eso a nuestros empresarios de vocación pública no se les oye tomar decisiones ni exigir que se tomen. ¿o me equivoco?

Marlango escribió
11/03/2012 09:26

Aun estando casi practicamente de acuerdo con el recuento de incógnitas que realiza Palafox, habría que recordar que también en economía, o precisamente en economía, cualquier iniciativa o planteamiento que se quiera ejecutar debe partir de los elementos disponibles, no porque sean especiamente útiles, o buenos, sino porque son lo que hay. Así que cualquier acción encaminada a dinamizar, revivir, concienciar, activar... a la adocenada clase empresarial valenciana debe ser bien recibida. Manifiesta desconformidad con el estado actual de cosas, deseos de mejora y merece al menos eco social. Otra cosa muy diferente es la capacidad real de movilización de este empresariado que, como bien señala Palafox, ha dejado hundirse el mundo a nuestro alrededor sin levantar una sola voz

11/03/2012 09:21

Buenos días: escribí mi opinión y luego la borré.- Acabo de leer a Jordi Palafox. A su comentario solo agregare tres preguntas. 1.-¿Porque se sacan ahora las "marcas blancas" y no las sacaron antes? ¿Saben acaso que con ellas se hacen asequibles a mas personas (por costes) determinados productos pero se hunden a las marcas que han vendido lo mismo pero con sus identificativos? 2.-¿Porque ahora las camisas de 100 euros del Cortes Ingles se venden en el "otro" Corte Ingles (de los mismos propietarios) a 12 euros? 3.-Y finalizo ¿Donde narices estaban todos estos empresarios incluido Juan Roig cuando habría que haberle parado los pies a quien nombraba a los directivos de nuestras Cajas y Banco y no quedarnos sin ellas? Yo se lo responderé ESTABAN GANANDO DINERO Y LES IMPORTABA UN PIMIENTO COMO IBAN LOS MISMOS.- HAN CAMBIADO LA IMAGEN ,LAS CORBATAS Y LAS MARCAS PERO SIGUEN SIENDO LOS MISMOS ¿EL SR CARTAGENA ASESOR? SI, REALMENTE TENEMOS UNA MEMORIA MUY LIVIANA Y MUY RÁPIDA DE BORRAR.Solo con leer el reportaje realizado a Eduardo Zaplana en Alicante da una idea de lo que piensan muchos sobre el pasado y el presente.- Un saludo Cruz Alejandro Pillado Valencia 2012

Fran Saurí escribió
11/03/2012 09:09

"Hemos estado años legislando para trabajadores vagos, empresarios déspotas, políticos corruptos, defraudadores y banqueros especuladores. Eso es legislar para el fracaso" Como sobre los trabajadores, políticos y banqueros se ha dicho bastante, bueno es que se hable de los empresarios. Y de las organizaciones correspondientes, calladas como p*#+s. Entre todos lo matamos y él solo se murió

Jordi Palafox escribió
11/03/2012 09:02

En mi opinión se equivoca completamente Cruz Sierra al pensar -o al menos permitir deducir que piensa- que en economía querer es poder. En absoluto. En economía, como en casi todo en la vida, querer es condición necesaria pero en modo alguno suficiente. Y entre las que faltan para poder -que es lo único que aporta resultados tangibles- estan a) ¿quién acompaña a este ¿nuevo lider? en su proyecto o cual es su nivel de representación de que no está sólo él en el mismo?. b) financiación que no la hay, excepto para refinanciar créditos que impidan aumentar más la mora, ni la va a haber en el próximo futuro. Y cuando la haya las últimas que la van a tener serán las pequeñas empresas porque son las que consumen más recursos c) Un tamaño liliputiense de empresa que no tiene espacio en un mundo globalizado d) un sector público en quiebra que ha salvado Madrid a cambio de más pleitesía y menos capacidad autonómica e) un partido gobernante que no sabe de economía más que una palabra: gastar. Y así hasta la z. ¿dónde ver pues brotes verdes en esta clase empresarial que ha dejado hundir CAM y Bancaja sin abrir la boca (Ros incluido). El comportamiento "espasmódico" de nuestros empresarios con vocación pública es bien conocido: palabras sin hechos. Eso sí, mucha comida por medio y anuncio de grandes proyectos. Lo malo es que desde hace más de medio siglo que ninguno se concreta en nada.

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