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LA OPINIÓN PUBLICADa

El PSOE contra
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22/01/2012 GUILLERMO LÓPEZ GARCÍA

VALENCIA. El pasado domingo 15, la cuenta oficial del PSOE en Twitter publicaba una declaración sorprendente: "Con una candidata podemos ir a peor. Y con el otro no vamos a ninguna parte. ¿Qué ha pasado con la cantera?". Poco después, el PSOE anunciaba que el tuit era obra de algún hacker malicioso que había logrado entrar en su perfil de Twitter. A continuación aparecía un movimiento de respuesta en la red social, agrupado en torno al hashtag #excusasPSOE, para burlarse de esta explicación.

Se tratase realmente de un hacker o de un error de los gestores de la cuenta del PSOE, que tuitearon ese mensaje pensando que lo hacían desde su cuenta personal (un error que se ha producido a menudo con muchas cuentas corporativas), la verdad es que su mensaje condensa bastante bien la impresión que está dejando en muchos ciudadanos tanto las candidaturas presentadas hasta la fecha como la campaña que están llevando a cabo los candidatos, Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón. Ciudadanos que, en muchos casos, son votantes del PSOE y buscan alguna razón para seguir votándoles. O, lo que es peor: exvotantes que quizás, a poco que el PSOE les diese una buena razón, volverían a votarles.

Como ya comentábamos hace algunas semanas, no parece que los candidatos que se postulan a la secretaría general sean los más adecuados para superar el legado tóxico de la crisis y la gestión errática de Rodríguez Zapatero, puesto que fueron copartícipes de la misma. A quien gane la secretaría general le espera una travesía del desierto que se aventura larga y difícil. En especial, si el PSOE pierde también el gobierno de Andalucía en las elecciones autonómicas de marzo. Tras lo cual estaremos ante tres años sin procesos electorales, salvo las elecciones vascas (en las que el PSE muy probablemente pierda el Gobierno), las europeas, de importancia menor, y las gallegas (en las que el PSOE sí podría aspirar a recuperar el terreno perdido).

Tal vez Rubalcaba o Chacón puedan funcionar como pilotos de la transición durante la mencionada travesía del desierto, más o menos como funcionó Almunia en la sucesión de Felipe González y también de Josep Borrell. La debacle de las Generales del 2000 dio paso a un Congreso abierto y a la victoria de Rodríguez Zapatero. Sin embargo, en esta ocasión parece que las cosas se producen en orden inverso: primero se ha dado la devastadora derrota electoral (de Rubalcaba en España y de Carme Chacón en Cataluña) y sólo después el intento de gobernar el PSOE. El legado electoral se antoja una losa demasiado pesada. En especial, para Alfredo Pérez Rubalcaba, más expuesto por su papel en los gobiernos de Zapatero, su durísima derrota del 20N y con mayor edad que su rival.

Por desgracia para Chacón, sus debilidades también son mucho más notorias que sus virtudes. Su vínculo con Zapatero es más intenso, su formación y experiencia genera más dudas. Y en su discurso es enormemente complicado encontrar alguna idea con un mínimo de profundidad, más allá de las habituales invectivas a la derecha, de tipo circular (pues se basan en explicar que la derecha es mala por el hecho de ser de derechas). Por último, los apoyos mediáticos de Chacón son más endebles que los de Rubalcaba.

Prisa contra Mediapro

La campaña por la secretaría general muestra claramente que Rubalcaba cuenta, como ha contado siempre, con el apoyo cerrado de Prisa, es decir, el diario El País y la Cadena Ser. Chacón se apoya en medios muy hostiles a Rubalcaba, como El Mundo, y fundamentalmente en Mediapro (Público - La Sexta).

Pero Mediapro es un apoyo menos consistente: por un lado, su incidencia global en la opinión pública es mucho menor que la de Prisa. Por otro lado, su situación financiera es más delicada. El diario Público se ha declarado en concurso voluntario de acreedores, preludio de un abanico de posibilidades que oscila entre mantener la apuesta, reducir páginas y ediciones, limitarse a una edición de fin de semana e, incluso, el cierre. La Sexta, fusionada con Antena 3, mantiene por ahora su independencia editorial (una decisión inteligente, desde el punto de vista de la audiencia), pero no es seguro que lo siga haciendo en el futuro, o que se mantenga en la misma línea.

El pisotón de Pepe a Mediapro

Pero los problemas de Mediapro no derivan de Público, ni siquiera de La Sexta. Público genera pérdidas (estimadas en unos 20 millones de €); La Sexta también, y en una medida mucho mayor (en torno a 100 millones de €), aunque han sido enjugadas merced a su venta a Antena 3, que se ha hecho cargo de la deuda.

Sin embargo, no son comparables con el nivel de gasto y endeudamiento que ha generado Mediaproducciones, la filial de Mediapro encargada de la gestión de derechos deportivos, fundamentalmente el fútbol y la Fórmula 1. El endeudamiento, estimado en cifras que llegan a los 1.250 millones de €, proviene de los astronómicos contratos firmados por Mediapro con los clubes de fútbol.

La historia es conocida: ante el fabuloso negocio que, se intuye, supone la explotación de los derechos del fútbol, las cadenas de televisión se lanzan a cerrar acuerdos con equipos. El problema (para ellas) es que nunca lo hacen en régimen de monopolio, sino que siempre hay al menos dos competidores. Ocurrió en 1996-1997 (con PRISA y Antena 3 como contendientes) y ha vuelto a ocurrir ahora con PRISA y Mediapro.

Esa competencia obliga a las empresas audiovisuales a ofrecer cifras cada vez más altas, para unos derechos que luego no pueden explotar en toda su intensidad (el soñado régimen de monopolio). El retorno económico que tendría que llegar tras la enorme inversión nunca es suficiente para enjugar las pérdidas. Y los niveles de gasto acaban por quebrantar la solidez económica de toda la empresa.

El fútbol es tóxico para ellas, igual que lo es para las administraciones públicas, para las entidades financieras y para cualquiera que se acerque al supuesto negocio. Comenzando por el propio fútbol, cuyos equipos presentan unos niveles de endeudamiento comparables con los de las empresas audiovisuales a las que tanto contribuyen a endeudar.

#prayfor... #todosconAlbertoFabra

El pasado jueves, y como contó Valencia Plaza, el hashtag #todosconAlbertoFabra se convirtió en uno de los temas más comentados en Twitter a nivel nacional. Posiblemente su éxito tuvo mucho más que ver con el uso irónico de dicho hashtag para criticar la gestión del PP valenciano y del propio Alberto Fabra que con el caudal de entusiasmo generado por los afines al presidente autonómico.

Sin embargo, lo que me interesa destacar aquí es el afán por incluir el nombre del president, "Alberto", en el hashtag. Los mensajes en Twitter son forzosamente muy breves (140 caracteres como máximo). Un hashtag como #todosconAlbertoFabra ya supone gastar 22 caracteres. ¡Apenas queda espacio para hacer loas y alabanzas de la, por lo visto, magnífica gestión de Fabra! Así pues... ¿Por qué no resumir algo el mensaje, y dejarlo, por ejemplo, en #todosconFabra?

Ya sabemos el porqué: no vaya a ser que alguien confunda a "el Fabra bueno" (Alberto, president, que intenta gestionar con seriedad el desaguisado que le ha dejado "la herencia", ya no se sabe si de Zapatero, de Camps o de ambos) con "el Fabra malo", es decir: Carlos, expresidente de la Diputación de Castellón, inmortalizado por una gigantesca estatua de Ripollés en el aeropuerto sin aviones, ganador habitual de la lotería y también imputado habitual en una serie de procesos judiciales que nunca terminan.

Y tampoco podía hacerse un hashtag de otro tipo, que aludiese a la condición de Fabra, por ejemplo #todosconelPresidentFabra, aún más largo, no fuera a ser que alguien lo escribiese incompleto y se pudiera pensar que lo que se pretendía era lanzar un mensaje de apoyo al president... Camps. Ya saben que Fabra y Camps son como la noche y el día, no tienen nada que ver, uno sólo intenta arreglar los desaguisados del otro. Y aunque haya alguna parte de verdad en esto, tampoco hay que pasarse. Que a veces parece que Camps y Fabra no pertenecen al mismo partido.
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Profesor Titular de Periodismo en la Universitat de València

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1 comentario

David escribió
23/01/2012 11:22

La obsolescencia programada en la política.

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