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La lista de Vela,
¿un nuevo espíritu o el chocolate del loro?

VP CONFIDENCIAL. 14/07/2011 No sólo son grandes y ampulosas medidas de ajuste y cirugía las que debe aplicar el Consell para intentar reconducir su espiral de gasto y deuda. Algunos consellers, como el de Hacienda, José Manuel Vela, han dedidido remangarse y entrar en la 'letra pequeña' del gasto público...

VALENCIA. Uno de los primeros pasos que dio el conseller de Hacienda nada más hacerse cargo de la cartera fue analizar la relación del gasto corriente de su departamento, prestando atención incluso a los renglones más más pequeños del consumo.

Como consecuencia de ello, Vela aprobó algunos cambios en los 'hábitos' en la casa. Por ejemplo, distribuyó entre los altos cargos de la conselleria una relación de los cinco restaurantes donde necesariamente deben celebrar las comidas de trabajo, todos ellos, naturalmente, de unos precios llevaderos en tiempos de crisis y que generalmente no superan los 25-30 euros. Y todos situados en un radio cercano a la conselleria que no exija grandes desplazamientos ni pérdidas de tiempo. Los directivos solo podrán realizar tres comidas de trabajo a la semana a cargo del departamento.

Del mismo modo, se ha ordenado el apagón del aire acondicionado en todo el edificio a partir de las cinco de la tarde, en la que ya es escaso el número de funcionarios trabajando en la casa. Igualmente, una persona ha sido encargada de recorrer uno por uno todos los despachos diariamente por la tarde-noche para apagar luces y ordenadores y, atención, tomar nota de los descuidados que no lo hubieran hecho.

Y si bien éstas y otras medidas por el estilo han sido criticadas en tanto que representan un porcentaje mínimo del volumen de gastos, otros pensamos que más que por el ahorro material que representan (que también), son positivas en tanto que buscan inculcar entre los funcionarios cierto espírito de contención y austeridad con el dinero procedente de los contribuyentes, lo cual representa todo un detalle hacia éstos.

Si estos planes se extendieran al resto de la Administración autonómica, y luego cayeran en cascada hacia las provinciales y municipales, es más que probable que la cifra final de ahorro ya no resultara tan insignificante.

Y después habría que seguir con el consumo de móviles, de coches oficiales, de materiales de trabajo… en fin, todas esas cosas que los empleados del sector privado conocen muy bien.

 

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1 comentario

Juan Carlos escribió
14/07/2011 08:57

Mi felicitación al conseller. En EEUU, un país del tercer mundo como se sabe bien por estos pagos, se dice, desde el presidente Franklin, que UN CÉNTIMO AHORRADO ES MÁS QUE UN CÉNTIMO GANADO. Aquí, como buen país pobre, si no son millones de millones ningún ahorro merece la pena. Falso. Las costumbres, en el ahorro o en la elección de candidatos con lista abierta, van calando poco a poco. Y si no se empieza nunca se consolidarán. Ahora falta que no se quede en estas medidas y meta mano al despropósito de la empresa pública valenciana o al gasto discreccional en manos de los políticos.

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