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El petróleo sigue siendo el rey en la estructura energética de la Comunitat Valenciana

ESTHER G. CORONADO. 17/03/2011 La Comunitat sólo produce un 4,6% de la energía que consume, mientras que el petróleo sigue ocupando un 40% de las necesidades y las energías renovables, cuyo potencial depende del clima apenas suponen un 3,4% de la demanda, pero podrían producir hasta el 35%

VALENCIA (VP). La Comunitat Valenciana consumió en 2009 el 8,6% del total de energía gastada en España, según los últimos datos recogidos por AVAESEN, la Asociación Valenciana de Empresas del Sector de la Energía. La capacidad de autosuficiencia energética es escasa, con una producción autóctona que apenas representa el 4,6%.

De ese 100% de producción local, las centrales térmicas y la energía nuclear ocupan el grueso de la potencia instalada, dejando a las energías renovables en una mera anécdota. Sin embargo, la demanda energética se concentra en el petróleo, una materia prima importada del exterior, y es precisamente esta dependencia del petróleo y la incapacidad de suplirla, uno de los grandes problemas energéticos autonómicos.

España es uno de los países que más ha desarrollado su industria de energías renovables en la última década, un esfuerzo que le ha servido para ser un referente internacional y un modelo a seguir por otras administraciones, como la norteamericana. No obstante, todavía mantiene una fuerte dependencia exterior para los combustibles fósiles. Para suplir estas carencias, la Ley de Economía Sostenible planteó a principios del 2010 cambiar la estratégia energética. Se trataba de dejar la puerta abierta a la renovación de las centrales nucleares, consideradas un elemento clave del parque energético español. La reciente prorrogación por diez años a la central de Cofrentes, es el último eslabón.

España es una isla energética respecto a Europa. Las interconexiones con Francia, Portugal y Marruecos son prácticamente anecdóticas, lo que imposibilita la importación substancial para hacer frente a un repunte de la demanda. La Comunitat Valenciana, no es una excepción en el contexto nacional. Además, pese al aumento de la utilización de la energía solar y eólica, todavía es muy variable debido a su impredictibilidad. Es decir, se desconoce si el próximo lunes hará viento o lucirá el sol, lo que dificulta la programación de los equipos a las redes. 

Por todo ello, la táctica más compartida entre los expertos es disponer de una base de producción, la nuclear, y un complemento, la renovable, que se puedan integrar lo mejor posible.

Al observarse la estructura de la demanda de energía final en la Comunitat, hay una clara muestra del liderazgo del petróleo con un 51,2%, seguido de la electricidad, con un 26,1%, y el gas natural,  que suministró un 19,3%. Por último, las renovables apenas surten un 3,4% de la demanda, según la AVEN (Agencia Valenciana de la Energía).

Atendiendo al consumo de energía primaria, las cifras no distan mucho y siguen dando la primacía al petróleo, con un 40,9%, seguido del gas natural, con un 31,6%, y la nuclear, con un 18,7%. Las renovables atendieron el 4%, y la hidráulica tan sólo un 0,3%, mientras que queda un saldo eléctrico para el 4,6% restante.

LA PRODUCCIÓN EN LA COMUNITAT

El índice de abastecimiento contando todas las energías, fue de un 4,6%. Pese a que la relación de la producción interna con respecto al consumo total aumentó significativamente respecto al año anterior, sigue siendo bajo debido a que la producción autonómica primaria coincide con las energías renovables (hidráulica, eólica, biomasa, solar...), al no existir recursos fósiles en la Comunitat.

Sin embargo, pese a no extraerse crudo ni gas de tierras autóctonas, la refinería de British Petroleum de Castellón procesa el 85% de la gasolina, diesel, keroseno y fueles que se consumen en su comunidad. El otro 15% se trae de la Repsol de Cartagena. La planta de Castellón no acaba de eliminar la carencia de autoabastecimiento, dado que importa el gas y el crudo del exterior aunque lo procese aquí.

La producción bruta de energía eléctrica alcanzó los 23.360 GWh (gigavatios por hora) dividiéndose de la siguiente forma: la central de Cofrentes ocupó un 34,45%: las centrales térmicas un 45,05%: la cogeneración y residuos, que incluyen el gas natural, el fuel-oil, el gas de refinería, el gasóleo, los residuos industriales y el calor residual, supusieron un 11,06% de la producción; la hidráulica un 1,74%; la biomasa, un 0,12%, la eólica un 6,71% y la solar fotovoltaica, un 0,88% del total.

La importancia de las energías renovables crece al estimar la capacidad de generación eléctrica. Los saltos hidráulicos, los molinos y las placas fotovoltaicas son capaces de generar el 35% de la energía eléctrica. En 2009, por primera vez, la potencia eléctrica instalada superó al tope de consumo eléctrico en un día -gracias a fechas puntuales de fuertes vientos- de modo que, formalmente, la Comunidad Valenciana, durante fechas puntuales, puede llegar a ser, y ha sido, autosuficiente en energía eléctrica.

LA FACTURA

La factura energética de la Comunidad Valenciana ascendió a 8.579 millones de euros durante 2009, lo que representa un 8,5% del PIB regional. En este dato facilitado por AVEN, se tiene en cuenta la dificultad de cálculo que supone la paulatina liberalización de los mercados energéticos y la modificación de tarifas por parte de las fuentes.

La incapacidad de autoabastecimiento energético en la Comunidad Valenciana se pone en relevancia ante las fuertes fluctuaciones de los precios energéticos, derivadas del precio de los crudos. Y lógicamente, tal movilidad en los precios, repercute en las otras fuentes energéticas, gas natural y, en menor medida, electricidad.

CALIDAD DEL SUMINISTRO

El nivel de calidad de las infraestructuras de distribución de energía es percibido por el consumidor, fundamentalmente, mediante la continuidad y fiabilidad del suministro. Los últimos datos registrados, de 2009, apuntan a una mejora de la calidad del suministro de entre un 7% en Castellón, un 23% en Valencia, y un 70% en Alicante.

En estos cálculos se tiene en cuenta que las diversas causas que provocaron la interrupción del suministro fueron debidas a causas externas, imputables a terceros o agentes atmosféricos, y no al mal estado de las líneas.

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