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doble inauguración

El MuVIM camina entre 'paisajes' a través la fotografía de Mollà

CULTURPLAZA.COM. 31/07/2015

VALENCIA (EP). El Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat (MuVIM) se adentra en el blanco y negro de los paisajes mediterráneos del fotógrafo Xavier Mollà hasta alcanzar la "explosión de color" de los cuadros de José Luis Cremades y las "megapolis" urbanas que pinta Jesús Herrera, ambos becados Alfons Roig en 2013.

Ambas exposiciones fueron presentadas este jueves por los propios artistas junto al comisario de la muestra de pintura y conservador del museo, Amador Griñó, y el director del MuVIM, Paco Molina, quien destacó que las tres propuestas se entrelazan a través del paisaje: el Mediterráneo de Mollà como "paisaje común" de los diferentes países que lo envuelven, el color como paisaje para la reflexión que plantea Cremades y la destrucción del paisaje del ser humano que refleja Herrera en lugares como México DF o Sao Paulo.

En Correspondència amb Mediterrània, recorre a través de 105 instantáneas y un mosaico también con el mismo número de imágenes, escenarios como Turquía, Grecia, Marruecos, Algeria, Libia, Tarragona, Valencia, Murcia, Italia, Bulgaria, Sicilia, Estambul, Málaga, Alicante, Dénia, Francia, Barcelona, Malta, Alcoi, Cerdeña, Palma de Mallorca u Ontinyent y "como en la zona mediterránea en ningún sitio", confiesa.

Los retratos en cada uno de estos parajes es donde encuentra su "sentido del territorio sin fronteras". En este sentido, Mollà considera este trabajo como su "utopía convencida" que demuestra que, alrededor de este mar, en cualquier lugar "podemos convivir perfectamente porque nos entendemos a pesar de las religiones e intereses, no solo territoriales, también de las grandes potencias como Rusia o Estados Unidos a quienes les interesa que estemos peleados porque siempre hay un rédito", dijo.

Según el fotógrafo (Ontinyent, 1962), "estamos haciendo el burro una barbaridad para que todo esto desaparezca" frente a lo que instó a "dejar vivir a la gente para que se mantenga la cultura, y no empeñarse en dividir y en manías". Desde su objetivo, el Mediterráneo es como "la gran plaza del pueblo y los países son las casas alrededor". Pero hoy "cada uno va por su cuenta sin tener en cuenta las consecuencias para sus vecinos y esto causa los disturbios, enfrentamientos y guerras" a las que asistimos, lamentó.

En cualquier caso, su fotografía retrata "lo que todavía existe", pues siempre se ha declarado "en contra de esa añoranza", según dijo, propia de los valencianos, "habilidosos en cargarnos nuestro patrimonio y después decir qué bonito era".

Sus instantáneas en blanco y negro abarcan desde 1987 hasta el presente año 2015, dividas en diversos capítulos que desgranan la grandiosidad del mar y de los lugares detrás de su orilla, retratos, circunstancias, la vida o el 'tránsito' de personas vienen y van, entre los que se incluye el drama del éxodo que provocó la Guerra de los Balcanes, la tragedia de Lampedusa o la gente que se juega la vida en el estrecho de Gibraltar.

LOS BECADOS, EN LA SALA PARPALLÓ

La propuesta de Herrera salta más allá del Mediterráneo hasta las Megapolis de México DF y Sao Paulo, paisajes urbanos que profundizan en la contaminación visual y las grandes humaredas. Para ello, utiliza estructuras de anuncios, señales y backlights o vallas publicitarias y el entramado caótico de cables. Según el autor, analiza un elemento y construye un cuadro a través de él. "De este modo, pasa del romanticismo de lo sublime al colapso", apuntó por su parte el comisario Griñó. Para éste, la obra de Herrera narra el "drama de la lucha del ser humano por encontrar un lugar concreto y se adentra en el urbanismo salvaje".

La obra de Cremades transita desde la figuración hasta la abstracción a lo largo de un camino de desapariciones hasta dejar únicamente lo esencial", señaló el especialista en arte contemporáneo. Su pintura, dijo, "alude de forma bastante directa a Mark Rothko, Barnett Newman, Clifford Still, Jason Martin o Joseph Marioni", subrayó. En palabras del propio Cremades, es una "invitación a la reflexión silenciosa y al autoconocimiento". "Planteo espejos donde perderse y exijo un tiempo para contemplar la obra", concluyó.

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