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Música y mujeres

Cuestión de género: el machismo sigue dominando la música

JORGE SALAS. 30/07/2015 La realidad machista de la música en el escenario vista a través de una cantante, una periodista y la organizadora de un festival 100% femenino

Monty Peiró, afinando su guitarra. FOTO: MARCOS BAÑÓ.

VALENCIA. "Recuerdo estar llorando delante de la pantalla y diciendo: ¿por qué? No entendía nada. ¿Por qué la gente me llama puta? Si yo sólo estoy quedando con mis amigas para tocar". Así recuerda sus jóvenes inicios, los de buscar en Google a su banda y descubrir insultos, una mujer respetada hoy en la escena rock valenciana. Los 34 años de Monty Peiró arrojan ya más de media vida subida al escenario; el suyo es un respeto ganado a base de horas de conciertos y golpes en el espíritu, como el de muchas mujeres que deciden emular a cualquiera de sus referentes masculinos delante de un micro. Se intenta pero, como diría Nacho Vegas, dentro de este horror no hay literatura, no.

Cabría pensar que esto es un hecho diferencial del rock; incluso del heavy-rock en España y sólo en un momento determinado, hace una década ("nosotras -Sweet Little Sister- estábamos en un ambiente muy cerrado, el heavy-rock, que es la caverna, y en un momento en el que además no había mujeres"). Sin embargo, el sexismo salpica en todos los escenarios y viaja con soltura por el continuo espacio-tiempo. Del heavy-rock español de principios de siglo al indie-pop británico actual. Hace sólo un par de años, Lauren Mayberry, cantante de unos Chvrches que empezaban a destacar, publicaba en The Guardian un artículo en la línea de la versión más joven de Monty Peiró. En ‘No aceptaré misoginia online', Mayberry admitía "avergonzada" que había tenido "más de un llanto en el baño" y largas conversaciones frente al espejo durante su gira de conciertos por idénticas razones.

Peiró habla desde una posición privilegiada para el análisis, dada la especie de vía crucis rock que ha protagonizado desde que, con 20 años, formara parte de Sweet Little Sister, un grupo integrado por mujeres que más tarde acabó teloneando a Scorpions. "Cuando teníamos 20 años, la palabra que más se escribía sobre Sweet Little Sister en foros de Internet era zorras", explica la cantante y multiinstrumentalista, que remata: "le podríamos haber sacado mucho más partido, pero nosotras ya nos cortábamos: ‘no vamos a ir muy a tope, porque si salimos con escote y minifalda nos van a llamar zorras'. Y nos lo llamaban igual. Nos llamaban zorras por todo y zorras por nada".

EL EXAMEN Y EL MACHISMO "DE BUEN ROLLO"

"Si en una entrevista me preguntan si hay machismo: sí, hay machismo y me da asco". La posición de Monty Peiró en Valencia comparte coordenadas de contenido con la de Kathleen Hanna en Estados Unidos. La cantante de Bikini Kill, Le Tigre o Julie Ruin, pieza fundamental del Riot Grrrl de los 90, reconocía en un artículo de NME que vomitaría "una ensalada del McDonalds sobre la próxima persona" que le preguntara "si todavía existe el sexismo".

Peiró, que reconoce que por eso dejó de tocar durante una época ("me quemé mucho, estaba hasta los huevos"), introduce un concepto,"el examen", más cerca de la liturgia de las comunidades secretas que de algo tan aparentemente sencillo como el rock. "Lo que yo llamo el examen es que cualquier tía que decide tocar está siempre bajo la sospecha de hacerlo por postureo o para destacar, y tiene que pasar el examen. Un examen real en el que le preguntan constantemente para comprobar si tiene cultura musical o no, para probarla", explica la cantante, que concluye con una comparación odiosa por cierta: "si un hombre se compra una camiseta de Iron Maiden ya se le da el carné de heavy".

Claire Elise Boucher, aka Grimes, en directo.

"El mundo del rock y del heavy-rock es muy cerril y la cosa está jodida". Sin embargo, una vez más, tampoco parece patrimonio del rock, en tanto en cuanto Peiró podría intercambiar sus declaraciones con las que publicó en su Tumblr Claire Elise Boucher, aka Grimes, y lo único que cambiaría sería el acento canadiense, sea cual sea. La discriminación universaliza. Hagas rock, synth-pop o algo llamado witch house. "Estoy cansada de que hombres que no son profesionales ni músicos consumados se ofrezcan a ayudarme (sin que yo lo pida), como si yo hiciera esto por accidente y me fuera a tropezar sin ellos". Las palabras de Boucher recuerdan tanto a las de Peiró que se puede ver el grueso hilo que las une. "¿Te ayudo con el ampli? Molesta mucho porque, además, es machismo de buen rollo y no le puedes decir que te ofende que te quieran ecualizar el amplificador. Da mucha rabia".

EL FUEGO AMIGO

"Hace muchísimo que no me apetece cantar en jams,... Tocar con mi grupo, por ejemplo: aún no hemos tocado en directo, me apetece estar en el local. Que me dejen en paz, de verdad", reclama Peiró. El listón es otro y siempre se mueve, para invitar a hacerse a un lado. "¿Qué pasa con todas las mujeres que no han aguantado? Tengo amigas que han dejado de tocar porque se han cansado; igual ellas no reconocerían que es por el machismo, pero hay una parte de culpa en eso", reflexiona. "Por el camino se quedan un montón de mujeres que se preguntan por qué las insultan".

En el peor de los casos, además, hay que contar con el fuego amigo. "La competitividad femenina nos hace cómplices de algo que nos mata, y pasa mucho: nos han inculcado que nos tiene que molestar", explica Peiró, que califica con un "horrible" arrastrado que "las críticas más machistas" que ha recibido procedían de mujeres. "Tú, que también eres mujer, me estás extirpando la capacidad artística".

SHE'S THE FEST: PERSPECTIVA "SALUDABLE"

"El poder o presencia de la mujer en la música está muy de moda últimamente, y considero que es muy productivo tratar este tema desde una perspectiva saludable y constructiva, sin entrar en politiqueos absurdos o tópicos típicos que ya deberíamos haber superado a estas alturas de nuestra civilización". Isabel Cervera, co-creadora junto a Jesús de Santos de She's The Fest, un festival que del 27 al 29 de noviembre ofrecerá un cartel multidisciplinar y completamente femenino en Las Naves, adopta una posición conciliadora: "no creo que se tenga que hablar de sexismo en la música. Interpretar determinadas palabras o acciones como sexistas supone tener algún tipo de prejuicio y a veces este tema crea problemas donde no los hay".

Paradójicamente, She's The Fest se ubica en la asepsia, "más allá de una cuestión de género" y "lejos de cualquier interpretación machista, feminista, política o reivindicativa", y lo que pretende es "servir de plataforma de referencia para la creatividad y el talento de artistas, bandas o colectivos donde la influencia femenina ha sido un factor relevante en su proceso de creación". Cervera opina que, aunque "está cambiando", la ausencia femenina en festivales se debe a "un tema de confianza por parte de la industria musical en general, que sigue estando dominada por un cierto espíritu varonil"; cree, además, que "si se constata una realidad desequilibrada, lo único que hay que hacer es ayudar a equilibrar la balanza, siempre que se pueda, se quiera y haya material".

Kathleen Hanna, cantante, activista y escritora estadounidense.

DE FESTIVALES Y CUOTAS

"Entiendo el buscar la agrupación, pero creo que deberíamos saltar e intentar avanzar más allá de esta fase en que se queda como el Día de la mujer", explica Monty Peiró, que recuerda el Femme Rock que crearon junto a Susana Perales hace una década. "Nunca se pasa de ahí. Estaría bien si fuera una fase intermedia, pero me da la impresión que nos estamos quedando ahí", termina. Marta Moreira, periodista musical en ABC o Esquire, entre otros medios, coincide con la cantante: "el concepto de festivales de mujeres, concursos literarios para mujeres y cosas así no me convence demasiado y tampoco veo nada claro cómo podría equilibrarse la presencia de mujeres en los carteles".

Aceptemos, pues, que los festivales íntegramente femeninos no son la solución. Aceptemos que es como matar con una sobredosis de agua al que vaga sediento por el desierto. Las cuotas, para Moreira, tampoco son la solución: "no me gustan las cuotas porque proyectan la idea de que te regalan algo, y siempre existirá la duda de si has llegado allí por méritos propios". El examen. "Lo último que necesitamos las mujeres es la condescendencia de una sociedad igualmente machista, pero políticamente correcta", concluye la periodista; especializada también en literatura y arte, Moreira explicita el clásico de que no haya nieve en la azotea no significa que haya fuego en el horno: "el hecho de que no se verbalicen los pensamientos machistas en ciertos entornos no significa que no existan en el fuero interno de muchas personas".

Moreira tiene claro que "el hecho de que sigan apareciendo iniciativas de trasfondo feminista indica que todavía hay cosas que resolver", pero desvía un poco el foco para ampliar la escena: "es mucho más interesante que haya chicas con bandas que el hecho de que sean bandas de chicas; lo mismo pienso de los festivales". Las últimas ediciones de Reading y Leeds fueron famosas por contar con un cartel en el que el 89.6% de las bandas estaban compuestas en exclusiva por hombres, lo cual choca con una realidad: "casi la mitad de las mujeres de mi entorno tocan algún instrumento, es algo bastante normal que no requiere demasiada teorización; lo hacen porque les gusta la música y quieren hacer cosas, lo mismo que los chicos", explica.

APRENDER DEL UNDERGROUND... O QUE PASEN 200 AÑOS

A la periodista le aburre la polémica artificial incubada en ciertos sectores de la música sobre el triunfo del grupo femenino nacional del momento, unas Hinds que ya han tocado en Glastonbury. La periodista explica que con Mourn (banda mayoritariamente femenina, pero no al 100%) "nadie se mete", y recuerda que "la juventud y la belleza han ayudado a vender discos toda la vida", sin que eso afecte a la calidad musical. Las palabras de la periodista se escriben seguidas de las de Monty Peiró en torno a la desorbitada exigencia alrededor de las madrileñas. "Como es raro, cuando un grupo de mujeres triunfa se las juzga como ‘esto es lo que hacen las mujeres en la música'; cuando, siendo una proporción muy inferior, hay bastantes como para entender que las mujeres en la música abarcan trillones de cosas".

Si bien la cantante defiende que "ahora hay más mujeres y más espacios conquistados por mujeres", como en el caso de las cantantes líricas, la realidad no es muy diferente a la de hace una década. "El machismo forma parte de la espina dorsal de nuestra civilización; es un fenómeno trasversal que por supuesto también contamina, más o menos directamente, a la escena musical", cuenta Moreira, que también añade un poco de luz al final del túnel: "en el underground valenciano siempre han existido colectivos pequeños de hombres y mujeres muy comprometidos con la lucha feminista, y en general con los valores libertarios". Quizá ahí reside, agazapada, la solución; ahí, o en el "que pasen 200 años" de Monty Peiró.

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3 comentarios

jose miguel escribió
31/07/2015 17:36

no me creo nada,llevo toda la vida escuchando metal,muchisimos años,y nunca he escuchado decir que doro pesch,tarja,azuzena(d.e.p.),fueran lo peor,el rock y el metal no tienen nada que ver con el reggeton,el hip hop,y otras "joyitas bananeras"

galaico67 escribió
31/07/2015 10:59

Pues anda que si le echamos un vistazo a los que comentan los articulos ...

partysana escribió
30/07/2015 09:19

El món de la música? I per què no feu una ullada a la vostra redacció i la vostra selecció de columnistes i col•laboradors?

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