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¿FIN A 'LA BATALLA DE LA LLENGUA'?

Los editores en valenciano, "a la expectativa" por acabar con la marginación política de un sector

EUGENIO VIÑAS. 24/06/2015 Los términos y las cifras se confunden en una deriva crítica para el sector que se muestra esperanzado por el cambio político

VALENCIA. Las posiciones políticas y la cultura (o viceversa) parecen estar llamadas a colisionar de forma inevitable. En el caso próximo de la Llengua la batalla ha supuesto un auténtico posicionamiento en contra y a favor de algo más que lo que, en esencia, se esconde detrás de una guerra de intereses: libros, historias, lectores y una sociedad atenazada por el contexto y privada de contenido.

Las cifras de ayudas a la edición hablan de una llengua marginada frente a la del resto de territorios en España con una voz propia. Sin diferencias significativas en la evolución histórica de ninguna de ellas, el minuto y resultado actual es el siguiente: los editores valencianos reciben 200.000 euros de ayudas para la publicación al año, 120.000 para libros en la lengua propia y 80.000 para publicaciones en castellano. Es decir, el 0,004% del presupuesto (4.093,8 millones de euros) de la conselleria de Educació, Cultura i Esport para 2015.

Desde el llamado año de la crisis, en el que el banco estadounidense Lehman Brothers anunció su quiebra tan solo unos días antes de que Valencia estrenara un circuito urbano de Fórmula 1, las ayudas editoriales se han dividido casi entre tres, aunque el presupuesto de la Generalitat Valenciana ha crecido en algo más de 3.000 millones desde aquel 2008 (desde los 13.828,1 millones a los 17.191, 4 de 2015). Solo Galicia ha recortado más en este periodo, pasando de los 2.167.687,98 euros a los actuales 590.000.

La valenciana dobla prácticamente a la población gallega, que es el único público potencial de su lengua, pero cuenta con casi el triple de presupuesto en lo que se refiere a ayudas a la industria editorial en lengua propia. La Llengua comparte más de 13 millones de potenciales lectores en un territorio lingüístico común, aunque son las denominaciones -científicas, sentimentales y políticas- las que al parecer justifican la desidia por apoyar a un sector de la cultura clave para mantener viva una lengua, precisamente, viva.

SUSTANTIVOS QUE PESAN

Todos los datos expuestos están extraídos del informe Igeldo 2014 y las estadísticas de presupuesto y población de 2015. Dicho informe lo hacen público los editores de Galeusca, el término que desde el pasado siglo se utiliza para enlazar a Galicia, Euskadi y Catalunya. Ni rastro de la Comunitat Valenciana ni tan siquiera del Pais Valencià, pero el territorio lingüístico integra a los editores valencianos por la ‘vía catalana' y a partir de aquí empiezan a sumarse los sustantivos en contra de sus intereses.

La asociación propia de editores valencianos, en la que se encuentran prácticamente ‘todos los que son' y utiliza en Internet la forma amable de editorsvalencians.com, es oficialmente la Associació d'Editors del Pais Valencià. La asociación de escritores valencianos, en la que se encuentran muchos de los que son, es la Associació d'Escriptors en Llengua Catalana que tiene como vicepresidenta "pel País Valencià" a Gemma Pasqual: "es una cuestión científica. La lengua es catalana, pero podemos ponerle el nombre que queramos. Lo que ha de estar claro es que eso no debe permanecer como una batalla, como una barrera que impida que sigamos creando libros y haciendo crecer sus posibilidades", señala en declaraciones a ValenciaPlaza.com.

No obstante, para la ambos colectivos lo que para otros son marcas de indetidad no son las principales barreras: "el gran obstáculo es la cultura, el desinterés y no solo pensando en el libro", apunta el editor Josep Gregori, al frente del grupo Bromera, el principal de la Comunitat Valenciana. "La distancia con el resto de territorios es abrumadora. La llengua siempre ha sido un arma política, pero lo importante es que eso acabe de una vez por todas porque ha sido una configuración en nuestra contra". De ahí que Gregori se refiera al cambio político en positivo: "estamos a la espectativa, pero de momento parece que vamos a tener unas autoridades que hablen en su lengua y puedan hacer cualquier discuros y dar cualquier respuesta en la misma".

Pero en el agravio comparativo, de nuevo a partir de los datos de Galeusca, lo cierto es que las ausencias en partidas como ayudas a la traducción suponen un golpe a la normalidad editorial en una lengua: "sin esas ayudas a la traducción de una novela extranjera, por ejemplo, tenemos dificultades para que el entorno de la lectura y la evolución de todos los autores suceda de una forma que se aproxime a una igualdad de condiciones con el resto. Tampoco tenemos una televisión pública con la llengua ni una radio y, al final, todo influye en el empobrecimiento de una cultura que no va desligada entre todas esas partes. Además, es un factor determinante para la falta de autoestima del pueblo valenciano que, en mi opinión, parece que poco a poco está recobrándose y es algo que solo corre a favor de los intereses de todos", apunta Gregori.

En referencia a la ausencia de canales de comunicación en el idioma, ya sean públicos o privados, según Pasqual "lo que han intentado es hacernos lo más invisibles posible". Ante la situación, una pregunta a Pasqual y una respuesta muy clara:

-¿La cultura debe sustentarse subvencionada?
-"Sí. Es la forma de generar un motor económico y no es planteable otra opción porque las administraciones han logrado que estemos al borde de partir de cero, a diferencia de cualquier otro sector. Los editores se han acabado convirtiendo en héroes y no es el papel que les toca, sino el de participar de una normalidad lingüística, desde luego más próxima a la de otros territorios con lengua propia".

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2 comentarios

Pelaio escribió
25/06/2015 09:01

Acabar con la marginación = recibir subvenciones fresquitas...

quevienequeviene escribió
24/06/2015 12:11

Si tienen tantos lectores potenciales, no necesitan subvención. Necesitan publicar libros más interesantes.

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