X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información
Viernes 7 octubre 2022
  • Valencia Plaza
  • Plaza Deportiva
  • Cultur Plaza
culturplaza
Seleccione una sección de VP:
LOS RECUERDOS NO PUEDEN ESPERAR

Camilo Sesto Superstar

RAFA CERVERA. 14/06/2015 Por mucho que se empeñen los guardianes de la ortodoxia musical, el de Alcoi mola mazo

VALENCIA. Camilo Sesto es una de las estrellas más fascinantes de la música pop española. Lo digo tal como lo pienso, consciente de que tal afirmación suele sentarle como un tiro a los guardianes de lo auténtico. Puesto que en España nos da mucho apuro aceptar lo que somos a la vez que insistimos en imitar lo que nunca seremos, hay que decirlo más: Camilo Sesto mola mazo. Su personaje es una mezcla de inteligencia y ego, ironía y decadencia, talento y delirio.

Está ese Camilo, el músico dotado que compone arregla y produce, el vocalista arrollador, el ídolo de masas en la España tardofranquista; y también está el otro Camilo, la persona devorada por la fama y el personaje castigado por el olvido, el icono que se resiste a envejecer como si fuera Dorian Gray, la estrella que no supo darse cuenta a tiempo de que los medios ya solo lo querían para enfatizar su declive, aunque luego le hagan cantar Amor amar  en el mismo plató donde antes le han intentado torear. Esas dos vertientes conviven en un mismo ser nacido hace muchos años en Alcoi con el nombre de Camilo Blanes.

LA HISTORIA QUE JAMÁS FILMARÁN NI BURTON NI WATERS

He tenido la oportunidad de entrevistar a Camilo Sesto en dos ocasiones. En ambos casos fue en su casa de Torrelodones, la versión cañí de Graceland, un reducto de ego y gloria con el que John Waters podría rodar uno de sus clásicos. La primera fue en 1997, cuando tras años ausente en las listas de venta españolas, volvía a conquistarlas gracias a un recopilatorio. Camilo Superstar se convirtió en un éxito inesperado y su discográfica, que lo había publicado sin demasiada fe, reaccionó y comenzó a promocionarlo con ganas.

 Se programaron entrevistas con el artista y yo logré colocar una en Interviú. La pequeña comitiva que llegó días después a la casa de Torrelodones estaba compuesta por dos personas del sello, un fotógrafo y un servidor. Solo unos minutos después de que Chelo, la hermana de Camilo, nos abriera la puerta, se hizo patente que entrábamos en otra dimensión.

Las paredes del salón principal estaban cubiertas por fotografías del cantante. Imágenes de la época dorada del astro, inmortalizado en su papel de Jesucristo Superstar -obra que adaptó al castellano, produjo y protagonizó en 1975, desafiando al conservadurismo de la época-, posando con combinados cromáticos imposibles, pantalones de pata de elefante y solapas como portaviones, todo ello recuerdos de su época cumbre.

Las porciones de pared libres de fotos estaban ocupadas por cuadros suyos porque Camilo, que estudió Bellas Artes, pinta desde niño. Si Tim Burton llega a ver esos cuadros -a destacar un retrato de Lola Flores realizado con chinchetas-, no rueda Big eyes, rueda un biopic de Camilo.

EL CREPÚSCULO DE LOS DIOSES EN TORRELODONES

Ya entonces Camilo era como una Norma Desmond a la mediterránea. Su presencia, con ese aire cercano y a la vez algo enajenado que ha exhibido en sus apariciones públicas de los últimos 25 años, daba sentido a aquella casa digna de un ídolo de Hollywood de los años setenta. Le alegró saber que dos de los visitantes éramos valencianos, y eso le hizo abordar la entrevista con confianza. Un detalle que, tratándose de Camilo, es muy importante.

Lo sabe cualquiera que le haya visto vapulear verbalmente a Inés Ballester durante un especial consagrado a su figura, o enfrentarse a la jauría de Tómbola, a la cual rebatió con bastante dignidad en una de las primeras emisiones del programa.

Pero esa mañana Camilo estaba de buen talante. Antes de empezar la entrevista me ofreció algo de beber. Le pedí agua. Entonces, en un arrebato de humor no sé si kafkiano o de Don Pío, añadió: "Si la quieres fría se lo decimos a Chelo". Y mirándome fijamente, recalcó: Che-lo, para apuntalar el juego de palabras entre el nombre de su hermana y el vocablo gel que en valenciano significa hielo.

CAMILO VERSUS LOS STONES

Sería idiota pensar que Camilo carece de un discurso interesante solo porque no hace rock & roll. Ojo con eso, además, porque en sus comienzos sí que lo hizo. Para quienes le acusaban de blando, tenía una respuesta certera: "Hay algunos temas míos que tienen unos solos de guitarra que ya los quisieran los Rolling Stones". Respuestas que merecen genuflexiones, para qué negarlo.

El aplomo con el que habla de sí mismo es el de alguien que sabe interpretar su papel contra viento y marea, parapetado en un humor valenciano de pura cepa. Ese Camilo que es a la vez muchos camilos. El hombre que le dedicó una canción a Melina Mercouri, compuso canciones con Lucía Bosé, y  también produjo el primer disco que grabó su hijo Miguel; el mito que dice conservar un telegrama de Andrew Lloyd Webber y Tim Rice diciendo que su versión de Jesucristo Superstar era la mejor que se ha hecho; el primer artista que grabó para el sello Ariola. El intérprete que remata muchas de sus declaraciones cantando uno de sus temas, así como quien no quiere la cosa, para acallar de paso a las malas lenguas que decían que había perdido la voz cuando en realidad solamente perdía, un poco, la chaveta.

¿Ha sido usted hombre de muchas mujeres?, le pregunté. "No he llevado las cuentas, no las colecciono", contestó. Apostillando inmediatamente: "¿A que soy diplomático?" Yo asentí, hipnotizado por la cercanía de su tupida cabellera.

 NADIE PUEDE COMPARARSE A ÉL

Al finalizar la entrevista, le conté a Camilo que mi madre y mis tías, como buenas valencianas, eran admiradoras suyas. Les firmó autógrafos a todas y me hizo encender la grabadora de nuevo para entonar una breve versión de El amor de mi vida que coronó mencionando el nombre de mi progenitora. Después se puso en manos del fotógrafo.

Sentado en uno de los sofás del salón, cambió de postura las veces que hiciera falta. Se contorsionó y miró a la cámara con descaro, pero en un momento dado dijo: "Así no me saques que si no dirán de mí cosas que no son ciertas". El trabajo terminó pero Camilo y su gente no querían que nos fuésemos.

Empezaron a hablarnos de cada una de las fotos del salón, de cada uno de los cuadros, todos los detalles. Posiblemente hacía tiempo que ningún medio entraba en aquella casa tratándole con el debido respeto. Aquí no sabemos tratar a los extravagantes y Camilo Sesto es uno de los mejores ejemplos hispanos de la especie.

Sus incongruencias y sus desplantes hacen de él una estrella genuina. Una mezcla de Liberace, Michael Jackson y Elton John; alguien que resulta mucho más espontáneo que Raphael, infinitamente más interesante que Julio Iglesias; una celebridad poseedora de un misterio que jamás tendrán Bisbal, Bustamante o Alborán. Camilo tiene ese aire estrafalario que aporta el brillo necesario a ciertas estrellas cuando el éxito ha dejado de sonreírles.

Llegó un momento en el que los cuatro visitantes empezamos a lanzarnos miradas inquietas. Camilo nos retenía allí intentando perpetuar ese enésimo amago de regreso a la gloria. Era una de esas situaciones en las cuales no sabes muy bien si quieres marcharte o deseas quedarte, abducido, a riesgo de acabar perdiendo también la cordura.

Fui el último en despedirme y cuando le di la mano, él me la estrechó con fuerza y gratitud. Mirándome a los ojos dijo, "gracias por todo... guapet". Cuando se abrió la puerta de la calle fue un alivio comprobar que el mundo real seguía aguardándonos afuera. Pero, como todo el mundo sabe, el mundo real es un asco así que, cuatro años después, volví a entrar en aquella casa.

Comparte esta noticia

7 comentarios

Rafael Matisse escribió
17/06/2015 02:34

Maximo cantautor de habla hispana de todos los tiempos. Mejor ser humano. Lastima que en Espana no sea valorado. Saludos desde Mexico

petra escribió
16/06/2015 17:45

Si hubiera nacido en Malasaña el pop media no lo habría tratado de la misma forma. Es un grande entre los grandes.

15/06/2015 03:39

Por Camilo, estoy enamorada del amor, gracias por compartir tu talento, eres lo máximo, bendiciones.

Aybiana escribió
14/06/2015 16:35

Me alegra que reconozcan a mi gran Camilo, Genio como le decimos por ahí,solo gracias por existir.

Toni escribió
14/06/2015 15:00

La suma de una gran voz pegada a un buen compositor + arreglista tiene como resultado a Camilo Sesto. Muy buenas canciones nos proporcionó a mucha gente. Gracias, Camilo.

luz Divina escribió
14/06/2015 13:13

Por Camilo me vine a Madrid, Fresas Salvajes con cuerpo de mujer me ponia a cien. Fantastico..

luz Divina escribió
14/06/2015 13:13

Por Camilo me vine a Madrid, Fresas Salvajes con cuerpo de mujer me ponia a cien. Fantastico..

Escribe un comentario

Tu email nunca será publicado o compartido. Los campos con * son obligatorios. Los comentarios deben ser aprobados por el administrador antes de ser publicados.

publicidad
publicidad
C/Roger de Lauria, 19-4ºA · Google Maps
46002 VALENCIA
Tlf.: 96 353 69 66. Fax.: 96 351 60 46.
redaccion@valenciaplaza.com
quiénes somos | aviso legal | contacto

agencia digital VG