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ARTÍCULO COMPLETO - FEBRERO 2015

Valmor: la última curva

J. CLEMENTE / J. CAVANILLES. 21/04/2015

(Artículo publicado en el número de febrero de 2015 de la revista Plaza) 

VALENCIA. El contrato sólo se firmará cuando se celebren las elecciones y las gane Camps». Cuando Bernie Ecclestone vinculó la victoria de Camps a la celebración de la Fórmula 1 se desvelaba algo que se sabría años después: el president se había comprometido a pagar todo con dinero público. Era su juguete personal. Un gran scalextric que acabó costando casi 300 millones pese a que iba a salir gratis.

El problema es que era ilegal. Así lo afirma la Fiscalía Anticorrupción en la querella que ha presentado contra el expresidente por prevaricación, malversación de fondos públicos y un puñado de delitos más. «Actuó con un consciente desprecio a la legalidad vigente», afirma la denuncia, que también se dirige contra la que fue consellera Lola Johnson y contra Jorge Martínez ‘Aspar', el expiloto de motociclismo.

Camps y ‘Aspar'. Es la pareja sobre la que gira toda la polémica historia. Y es que dentro de ese «consciente desprecio a la legalidad» al que se refiere la Fiscalía Anticorrupción en su querella, Camps sabía perfectamente que el acuerdo que había cerrado con Ecclestone tenía aristas administrativas que decidió limar escudándose tras un tercero, «su amigo » -en declaraciones propias- Jorge Martínez ‘Aspar', quien acompañado de Fernando Roig y de Bancaja, constituyeron Valmor Sports. Esta empresa pantalla debía organizar las carreras y asumir el riesgo económico. Pero no hizo ni una cosa ni otra.

Viajemos en el tiempo. La idea de organizar un gran premio de Fórmula 1 fue de Eduardo Zaplana siendo alcalde de Benidorm, pero la olvidó tras llegar a la Generalitat. Aún así, Adrián Campos, a quien se le había encargado el proyecto, creía que podía traer la Fórmula 1 al nuevo circuito de Cheste organizando una prueba de GP2 y atraer así a Bernie Ecclestone a Valencia. El británico no mostró interés hasta que su socio Ernesto Bertarelli le cuenta que Valencia va a ser la sede de la Copa América.

La GP2 se celebra en 2006 y, tras ella, Ecclestone acude al puerto acompañado del ya presidente Francisco Camps, el conseller de Economía Gerardo Camps y David Serra (secretario autonómico de Deportes). Entonces el magnate da el visto bueno a la operación a condición de que sea una prueba urbana en el puerto. Visto el empeño de un Camps dispuesto a todo, fija el canon en 18 millones para 2008 (aumentará hasta los 27,6 de 2011). Tomada la decisión, se plantea un problema: todo está por hacer y saldrá caro. Nace entonces la necesidad de crear una empresa pantalla para esquivar el control público: Valmor Sport.

LLEGA ‘ASPAR'

Camps elige a ‘Aspar' y arrincona a Campos. El de Alzira, junto a su socio Facundo García, controla de facto el Ricardo Tormo, pieza que es esencial para el negocio. Sólo faltan dos invitados de lujo: primero se piensa en Paco Roig, pero es una figura muy controvertida, así que se invita a su hermano Fernando, dueño del Villarreal CF y de Pamesa. También entra Bancaja, presidida por José Luis Olivas.

Sólo quedaba un eslabón para que el negocio de Valmor fuera redondo: había que controlar formalmente el circuito. Julio García (hermano de Pedro García, director general de RTVV), que lleva en la institución desde 1999, es nombrado director. Valmor tenía la promesa de que en la Fórmula 1 habría negocio. Pero el elevado canon que Camps había aceptado de Ecclestone -«de emirato árabe», afirman fuentes consultadas por Plaza- y el escaso interés del público por la carrera (tras la de Barcelona, ha empezado el declive de Alonso y comienza la crisis) impedirá cumplirla.

«La prueba fue deficitaria desde la primera edición, y los costes no paraban de crecer. Para Valmor era imposible hacer negocio con los beneficios, así que optó por ganar por la vía de los gastos», explican fuentes conocedoras de la operativa de la empresa que dirigían ‘Aspar' y Facundo García. Para empezar, se colocaron un sueldo de más de 120.000 euros. Valmor carecía de estructura o experiencia. No tenía ni licencia de la federación para organizar las pruebas de motor. Así se ideó un peculiar contrato con Circuito del Motor, la empresa pública que gestiona el trazado de Cheste: ésta se encargaría de la organización a cambio de nada. 

Con esta estructura, ¿cómo podía ganar dinero Valmor? A través de los contratos que otorgaban a terceros y que pagaba a Cheste. Los de ‘Aspar' nunca llegaron a abonar ninguna factura a la empresa pública, a la que acabaron debiendo 14 millones. El caso más conocido es el de las gradas. La multinacional Nüsslí. ganó un supuesto concurso de 48 euros por asiento, cuando el precio de mercado oscilaba entre 22 y 28. Fuentes consultadas coinciden en que el proceso estaba amañado desde el principio por parte de Valmor, «que pidió al adjudicatario que subiera más el precio».

 

Hasta la trama Gürtel se interesó por las gradas. «El Bigotes se desesperaba con ‘Aspar' porque no conseguía entrar en el negocio», explica un conocedor de las conversaciones. La maniobra de las gradas no fue la única. La Fiscalía ha desvelado que con las pantallas gigantes que se instalaron en el trazado también se hizo trampa. Es aquí donde al parecer la Gürtel consiguió hacerse un hueco en el evento gracias a David Serra, según las fuentes consultadas. La firma Avega, implicada en la contratación de la visita del Papa, logró el contrato amañado, según la denuncia de la Fiscalía.

Esta vía de sobrecostes en las adjudicaciones -la diputada socialista que ha denunciado el caso, Eva Martínez, insiste en que todos los gastos de la F1 son sobrecostes porque se prometió coste cero- aún tiene recorrido. Como el circuito urbano había que montarlo desde cero, todo era susceptible de ser contratado. De esa vía fue tirando Valmor. Tanto que incluso puede que se dieran cuenta de que se pasaron...

Fuentes oficiales consultadas por Plaza confirman que en la documentación que Valmor entregó a la Generalitat tras la compra aparecieron facturas de la primera edición del Gran Premio que nunca se pagaron. «La única explicación es que se dieran cuenta de que era excesivo. Se guardaron en un cajón y nadie reclamó el cobro. Seguramente porque no obedecían a servicios reales», señalan desde la Generalitat. Un dato: el primer año en que el Circuito del Motor se hace cargo de la organización efectiva del GP de Europa (ya sin ‘Aspar' y compañía) los costes se reducen un 15% respecto al año anterior.

Lo más extraño es que ese dinero -en teoría- acaba en manos de terceros gracias a la supuesta generosidad de Valmor.

AL RESCATE

En 2009, la Generalitat de Camps firma con Valmor lo que la Fiscalía considera el segundo rescate (el primero fue la adjudicación a dedo del GP a la empresa de ‘Aspar' y la asunción de la organización por Circuito del Motor). Las partes firman un contrato - como todos, ‘confidencial'- por el que la Generalitat pasa a ser coorganizadora de la carrera y se obliga a pagarlo todo, especialmente el canon. Lo hace para cumplir con los compromisos que Camps había adquirido con Ecclestone y Valmor. El primero amenaza con demandar a la Generalitat mientras los segundos insistían en no poner ni un euro.

Con el canon garantizado y el ‘negocio' de Valmor también, pasan dos años relativamente tranquilos, en los que lo único relevante es la falta de interés del público por el gran premio. Sólo las ventas en bloque de entradas -que después se regalaban- salvaban el espectáculo de las carísimas gradas vacías.

Pero llega julio de 2011 y todo se complica. Camps, durante uno de sus habituales viajes-huida de los años de Gürtel, se desplaza de urgencia de Bruselas a Londres para reunirse con un muy enfadado Ecclestone por lo que tarda la Generalitat en pagarle. Al mismo tiempo, los socios capitalistas de ‘Aspar', Roig y Bancaja, empiezan a ver las orejas al lobo. Si la empresa sigue acumulando pérdidas y deuda en su balance habrá que capitalizarla y aquí nadie ha hablado de poner un duro. Sólo de ganarlo.

Camps, sin consultar con nadie del Consell, tomó una decisión que le puede costar una condena. Si hasta ahora todo tenía mal encaje jurídico, la decisión del 19 de julio de 2011 es temeraria.

El president ordenó a varios de sus subordinados, entre ellos la consellera Lola Johnson, firmar una modificación del contrato con Ecclestone, por el que se ampliaba 10 años la F1. Pero lo más relevante era que la Generalitat tomaba el relevo de Bancaja como avalista de Valmor. Sin lógica económica, el Consell asumía el riesgo de una empresa privada.

Todo esto se hizo por vía de urgencia. Hubo incluso que falsificar una firma, la del director de Sociedad Proyectos Temáticos, Nicolás Figueras, de viaje de novios. Camps exigía que se firmara ese día. ¿Por qué tanta urgencia? Al día siguiente, Camps dimitió por el caso de los trajes. Fuentes del Consell consultadas por Plaza dudan que la urgencia estuviera vinculada a su marcha. «El día anterior, él no sabía que iba a venir Federico Trillo para forzarle a dimitir», explican. Es cierto. El mismo día que dimitió, Camps estaba dispuesto a declararse culpable y seguir como si nada. ¿Por qué entonces tanta prisa? No se sabe. «Quizá actuó como un mesías, pensando que estaba salvando los intereses de los valencianos... ¿o estaba asegurando por diez años un negocio del que se lucraban terceros con dinero público?». El juicio lo dirá.

LA COMPRA DE VALMOR

Alberto Fabra sustituyó a Camps en julio de 2011. En teoría quedan dos años más de Fórmula 1, pero la prensa ya ha demostrado que el negocio a ‘coste cero' es un sumidero de recursos públicos. Fabra reacciona. Se deshace de Julio García e intenta recuperan a Adrián Campos mientras Gonzalo Gobert se convierte en el nuevo director general de la sociedad gestora del Circuit.

Estos pasos, pese a que aportan un cambio notable en el entorno de la organización, no evitaron que Valmor pidiese su último rescate. «Fue el último favor que le hizo Johnson a Camps», afirman fuentes políticas. El 9 de diciembre, el pleno del Consell acordó comprar Valmor por la friolera de 0,99 céntimos. Fabra permitió que entrara en el orden del día a petición de la consellera de Deportes Lola Johnson. Según Anticorrupción, ésta engañó a sus compañeros al no aportar documentación alguna y ocultar que la operación implicaba asumir 49 millones de deuda de Valmor.

Esta versión es la que ha permitido que, de momento, Fabra y su Consell queden fuera de la querella. «La Fiscalía ha preferido comprar la teoría del engaño de Johnson para hacer avanzar el proceso», explican distintas fuentes, tanto jurídicas como políticas.

Pero, ¿sabía de verdad el Consell lo que estaba comprando? Un alto cargo consultado explica lo que se apunta como principal línea de defensa de los actuales miembros del Gobierno valenciano: «La clave del acuerdo del Consell está en una palabra. Se autoriza a la compra por un importe global no superior a los 0,99 céntimos. De ahí se puede entender que, cuando se aprobó la compra, se entendía que la deuda debía ser enjugada antes», señala.

Pero eso no ocurrió. Circuito del Motor absorbió Valmor con la obligación de fusionarla y hacerla desaparecer, como habían desaparecido algunos de los documentos de la empresa cuando la Generalitat los recibió. De hecho, en el acuerdo de compra se impide que se presente un concurso de acreedores durante los dos años siguientes, lo que evita que se puedan reclamar responsabilidades a los gestores anteriores. Un auténtico blindaje tanto económico como legal. ¿Legal? La carrera hacia el Tribunal Superior de Justicia no ha hecho más que empezar.

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