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Obama o Merkel: ¿Cuál es la mejor receta
para escapar de la crisis?

04/10/2011 El empresario Juan Manuel Baixauli, el catedrático Javier Andrés y el sindicalista Joan Sifre se suman a Joaquín Maudos, Mariano Ayuso y Carlos Glez. Triviño en su análisis sobre las posibles vías para superar la crisis, el modelo expansivo de Obama o la batalla contra el déficit que proclama Ángela Merkel

VALENCIA. Cada día que pasa se hace evidente que las propuestas de Merkel  (Alemania) y Obama  (EE UU) para hacer frente a la crisis son no sólo diferentes sino contrapuestas. Frente al énfasis en la contención del déficit del Gobierno de Merkel, la Administración Obama apuesta por planes de gasto como estímulo para fomentar el crecimiento y el aumento del empleo. ¿Cuál sería en el caso de España la opción mejor para superar el estancamiento? ¿Existe una alternativa que permita combinar ambos enfoques?

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JAVIER ANDRÉS, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia e investigador del Instituto de Economía Internacional (UV)

"Ambas políticas deben entenderse en el contexto de una situación fiscal muy diferente. Si bien el nivel de deuda pública en EEUU ha aumentado recientemente hasta alcanzar un nivel muy preocupante, el Tesoro americano no parece tener un problema de financiación por el momento. Mientras tanto los problemas de deuda en Europa son de sobra conocidos. La austeridad a veces no se elige sino que viene impuesta. Es cierto que algunos países europeos, como Alemania, Holanda, etc, podrían tener una política fiscal más expansiva pero hay que tener en cuenta que estos gobiernos pueden tener que asumir en algún momento no sólo el rescate de otros países sino el de parte de su propio sistema bancario.

De todas formas si la crisis de deuda se estabiliza –lo que no quiere decir que las primas vayan a desaparecer de un plumazo ni mucho menos- sería deseable un plan de estímulo coordinado a nivel europeo para la construcción de grandes infraestructuras físicas, tecnológicas y sociales (educativas y sanitarias) para acelerar la convergencia europea. Lógicamente la participación de los distintos países en este estímulo sería desigual; por eso los países con más problemas fiscales deben acelerar sus reformas estructurales para que los efectos de dicho estímulo mejoren realmente la capacidad de crecimiento de Europa y no se queden en un mero estímulo transitorio a la demanda". 

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JOAN SIFRE, Escola Sindical Ramón Paredes y exsecretario general de CC OO P
V

"En ambos casos estamos hablando de política. En mi opinión hay una cuestión previa: salir del estancamiento sólo podrá hacerse poniendo orden en los balances, con trasparencia. Y esto exige que los políticos asuman su papel, defendiendo un interés público y general. No riéndole las gracias al sector financiero, diciendo lo bien que salen de las "pruebas de estrés"... porque si el mercado interno está paralizado y el crédito no fluye es imposible salir y es evidente que no hay servicio de intermediación financiera con la economía productiva. Un servicio público muy importante, aunque lo presten entidades privadas.

Nuestro país debe hacer sus deberes. La política no puede estar para hacer de "correveidile" de los "mercados" sin afrontar los ajustes de lo que hay que ajustar (balances a valores reales, podar lo que está muerto, atender las amenazas...). Pero esto exige también una política clara de saneamiento sin deteriorar más el estado social, acudiendo a privatizaciones. Habrá medidas propias y otras a afrontar en la Unión Europea y con USA, como la fiscalidad, condiciones de quita y espera, nuevas formas de garantía y control del sector financiero.

 Hay diferencias profundas entre políticas que enfatizan la inversión y las de reducción del déficit, pero en nuestro país no es esa la primera cuestión, si no si se sanea analíticamente o si lo público se pone al servicio de las corporaciones con el resultado de que nada cambie de lo que falló. En esta "cuestión previa" tanto Alemania como USA han hecho deberes. Por eso (no sólo por eso, evidentemente) pueden plantearse qué camino seguir".

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JUAN MANUEL BAUXAULI, presidente del Grupo Gheisa

"Evidentemente un plan que estimule el gasto (el gasto del Estado) genera en el corto plazo crecimiento o al menos mayor actividad económica, pero viniendo de donde venimos, con incertidumbre en los mercados, dificultades para financiar la deuda, y un escenario donde merman los ingresos de la Administración pública de forma constante, es totalmente necesario contener los gastos, acoplarlos al nivel de ingresos y ofrecer perspectivas claras de viabilidad y confianza.

Esto debe ir acompañado de medidas y cambios estructurales y coyunturales que otorguen mayor protagonismo a la empresa y a los emprendedores y empresarios, de quien depende realmente la capacidad de crear empleo, y generar riqueza. Los políticos deben ser ahora gestores audaces y asumir el papel que tienen, y dejar de tirarse los trastos unos a otros, y tomar medidas de estado claras y contundentes, y asumir que deben ir de la mano para explicar adecuadamente dichas medidas a la población sin demagogia. No hacerlo así me parece de una irresponsabilidad enorme, por que las consecuencias pueden ser incalculables".  

 

---------------------------------------COMENTARIOS ANTERIORES-------------------------

JOAQUÍN MAUDOS, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia e investigador del Ivie

"Existe una diferencia fundamental entre Europa y EEUU. Mientras que en EEUU, a pesar de su elevado nivel de endeudamiento, el dólar sigue contando con la confianza de los inversores sin tener que pagar elevadas primas de riesgo para financiar su gasto publico, en Europa los mercados desconfían de la sostenibilidad de la deuda de varios países, lo que obliga a sufrir elevadas primas de riesgo que les impide financiar políticas de gasto expansivas. Por tanto, aunque la teoría nos dice que deberían utilizarse políticas fiscales con carácter contracíclico, la oleada de austeridad que recorre Europa viene impuesta por la disciplina del mercado.

Mientras no se resuelva la crisis de la deuda soberana poniendo en marcha los acuerdos del Eurogrupo del 21 de julio y se amplie la capacidad de acción del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera y se camine hacia una deuda pública europea con respaldo de todos (lámese o no eurobono), Europa no podrá salir de la trampa de la austeridad.

Es fácil criticar las politicas de austeridad en Europa, pero hay que ser conscientes de que para aplicar políticas de gasto expansivas, hay que conseguir que los mercados las financien. Desgraciadamente, la deuda pública de varios paises europeos no cuenta con la confianza de los inversores. Ahora bien, los países que disfrutan de esa confianza (como Alemania), deberian aplicar politicas expansivas. Sería necesario que en foros como el G20 se coordinaran esas políticas para que los países que pueden emitir deuda a bajos tipos, como Alemania y EEUU, actuaran de locomotoras.

En el caso de España, nuevamente, la austeridad ha venido impuesta por el mercado cuando desconfía de la sostenibilidad de nuestra deuda cobrándonos elevadas primas de riesgo. Cuando vuelva la confianza hacia nuestra economía (lo que exige avanzar en las políticas estructurales y despejar la incógnita del verdadero valor de los activos bancarios) y se resuelva el rescate de Grecia, será posible abandonar la política de austeridad. De momento, y tras los recortes ya aplicados, solo podemos mejorar la eficiencia del gasto para no estrangular la recuperación. Pero hay que evitar a toda costa recortar mas aun el gasto en las funciones mas vinculadas al crecimiento (educación, I+D, infraestructuras)". 

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MARIANO AYUSO, abogado, socio de Cuatrecasas, Gonçalves Pereira

"La más importante diferencia estructural entre las economías de Estados Unidos y la Unión Europea es que la primera de ellas es un único país –federal, pero con autoridad, disciplina y política financiera única, como Alemania-, mientras que la Unión Europea es una unión aduanera, con mercado interior libre y con moneda única para varios de los países miembros, pero con autoridades nacionales soberanas en todo lo demás, salvo algunas restricciones en política agraria, armonización en la imposición indirecta y garantía de libre circulación y libre competencia.

En este marco europeo, la estabilidad presupuestaria, la limitación del déficit y la del endeudamiento son esenciales para garantizar el buen funcionamiento económico de la Unión –por encima de cualquier otra consideración-, hasta el punto que es necesaria una reforma de los Tratados para dar más autoridad financiera a las instituciones comunitarias.

Por eso, creo que la prioridad de la 'política Merkel' es indiscutible, además de que la 'política Obama' no está dando –por el momento- gran resultado y en el entorno europeo una desigual política de incremento del gasto público por cada Estado miembro podría resultar desastrosa para el conjunto".

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 CARLOS GONZÁLEZ TRIVIÑO, abogado

"El problema del planteamiento del debate sobre los límites al gasto público es que presenta un énfasis excesivamente cuantitativo, mientras que el único caldo de cultivo intelectual en el que pueden alumbrarse soluciones eficaces a la crisis es el de la reflexión sobre lo cualitativo. La cuestión de cuánto gastamos es indisociable de la cuestión de en qué lo hacemos. Carece de sentido separar el análisis de la escala del análisis de la función. Nuestro problema es no tener definidas unas prioridades consistentes de inversión, ni propuestas convincentes sobre el destino cualitativo del gasto, ni una estrategia de transformación del modelo productivo que pueda absorber la inversión pública de un modo coherente.

El dinero que gastamos es mucho o poco solo en relación al retorno que esperamos obtener de él. Por poner solo un ejemplo, la construcción de las 44 infraestructuras europeas más importantes de investigación (red ESFRI) tendría un coste total de unos 17.000 millones de euros. Insignificante cantidad si se atiende al resultado que ello produciría en términos de una economía del conocimiento.

El Proyecto ITER de Cadarache, la infraestructura de investigación energética más importante del mundo, tiene unos costes de construcción de unos 1.200 millones de euros. Lo que viene a ser la deuda de Canal 9. Si pudiésemos rediseñar el sector público desde la libertad de una tabula rasa sin atender a otra cosa más que a la satisfacción del interés general (que es lo único que deberia atenderse), es obvio que el resultado sería algo muy diferente a nuestro sector público actual. Es sencillamente increible el rendimiento que podría extraerse de una Administración eficiente de los activos de las admistraciones públicas. Muy diferente es que contemos o no con los adecuados indicadores de oportunidad, de riesgo y de talento".

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