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TENDENCIAS ESCÉNICAS

La desigualdad de
la mujer sigue vigente
en el teatro

BEGOÑA DONAT. 04/03/2015 Sueldo, acceso a puestos de responsabilidad, continuidad laboral y representación simbólica todavía plantean discriminaciones de género

VALENCIA. Todos los días tendrían que ser 8 de marzo. Pero hasta que así sea, tal jornada ha sido marcado en el calendario como Día Internacional de la Mujer a modo de reivindicación de equidad entre los géneros.

En el campo de las artes escénicas, la democracia española ya suma tres generaciones de mujeres copando la formación. Las oportunidades de estudio y la determinación de las alumnas ha favorecido un crecimiento exponencial de la capacidad femenina en todos los ámbitos, pero cuando llega el momento de cristalizarse en empleo, la pirámide se invierte a favor de los hombres. Ese ha sido el punto de partida del encuentro internacional "¿Es una quimera la igualdad en las artes?", celebrado en Madrid entre el 23 y el 25 de febrero y organizado por la asociación Clásicas y modernas.

Según la vicepresidenta de este colectivo en pos de la igualdad de género en la cultura, Margarita Borja, los datos evidencian que las áreas donde se concentran las mujeres en el ámbito teatral son el diseño, la peluquería y el maquillaje. Esto es, las de siempre. No sucede otro tanto en dirección escénica, autoría, producción, composición de obras musicales para el teatro, traducción y adaptación de textos antiguos, ocupaciones atribuidas en su mayoría a los hombres.

¿DÓNDE ESTÁN LAS MUJERES MADURAS?

"Hay zonas de currículum que se quedan ciegas a los 30 años. La trayectoria de las creadoras se acorta mucho porque los presupuestos para proyectos de producción a cargo de mujeres son escandalosamente bajos frente a los concedidos a los hombres. En el caso de las actrices, de los 40 a los 60 existe un hueco como la boca de un volcán. Y esto es así porque la mayoría de los textos son obra de autores. De resultas, gran parte de los papeles femeninos son secundarios, y en muchos casos, relegados a papeles de víctima o enamorada. Siempre hablan por boca del hombre y nunca actúan con autonomía o por su propia iniciativa", lamenta la autora y activista.

Patricia Pardo

La erradicación de esta tendencia tan largamente fiada pasa por la asunción de la dramaturgia por parte de la mujer. De resultas, la mirada sería distinta, por cuanto los personajes reflejarían su situación en el mundo. "Si estuviera normalizado, si en la cartelera hubiera tantas directoras y autoras como directores y autores, las mujeres tendrían más papeles en todas las edades, no sólo cuando son jóvenes, como objeto sexual, o cuando son abuelas", asegura Borja.

La actriz e investigadora de teatro y género en la Universidad de Granada Isabel Veiga, ponente en las jornadas, secunda su opinión. Tras años de estudio en el Laboratorio para el Estudio de la Perspectiva de Género en el Teatro, financiado por el Centro Andaluz de Teatro, la  doctora ha concluido que la presencia, visibilidad y promoción de las mujeres en las artes escénicas en nuestro país es, en general, escasa. Según cifras recogidas en su estudio "La construcción de los roles de género en el teatro andaluz contemporáneo", la proporción de mujeres artistas es de un 25-35% frente a la de los varones, que oscila entre un 65- 80%.

"La mayoría de las discriminaciones son indirectas en cuanto que no existe una norma o regla que las impida desarrollarse profesionalmente en igualdad de condiciones respecto a los varones, sin embargo, en la práctica se encuentran en una situación de desventaja que las impide disfrutar de las mismas oportunidades y el mismo trato, lo que favorece la pervivencia y mantenimiento del orden patriarcal", establece la académica.

La exclusión es sutil, y se concreta en las expresiones techo de cristal, referente al momento en el que la carrera de una mujer se estanca por una barrera invisible que le impide acceder a la gerencia y a la dirección; y suelo pegajoso, en alusión a la conciliación de la vida familiar y laboral. "A la mujer no se le prohíbe presentarse a un proceso selectivo para puestos de responsabilidad, pero finalmente no se la elige, y es una cadena que se reproduce, porque los órganos de los jurados están integrados en un 99% por varones", expone Veiga.

FIJOS Y DISCONTINUAS

Otro tanto sucede con los sueldos, la investigadora realizó una encuesta entre 100 intérpretes de ambos géneros en la que, entre otras cuestiones, se les planteaba si existe una desigualdad salarial entre hombres y mujeres. La respuesta fue que no. Y, sin embargo, apunta Veiga que la proporción de mujeres con ingresos inferiores a los 6.000 € es de un 40%, frente a un porcentaje del 20% en el caso de los hombres.

"Probablemente esa disparidad no resulte muy clara, porque un actor y una actriz cobran lo mismo, pero sin embargo, según las conclusiones de un estudio de la asociación francesa por la igualdad hombre-mujer en la cultura Movimiento HF, ellas tienen carreras intermitentes. Y esto es así, bien por la maternidad, que implica una interrupción; bien por el modelo ideal de belleza, que responde a un canon patriarcal; o bien porque hay pocos papeles que representen las diferentes edades de los ciclos vitales. Se ofertan muy pocos personajes femeninos maduros, todos llegan hasta los 30 años o ya tienen 65 años, mientras que en el mundo masculino hay más variedad y diversidad de edades y de aspecto físico, de forma que sus carreras son mas continuas", argumenta.

Sin embargo, la investigadora detecta una falta de conciencia de género. A esa misma conclusión ha llegado la dramaturga y directora valenciana Eva Zapico, que este fin de semana estrena en la Sala Ultramar, Gorgona. "Se supone que esta profesión nuestra es paritaria; es una profesión liberal, en cuanto a que está formada por gente en su mayoría de izquierdas y que se presupone no sexista. Pero no es así. Sigue existiendo una gran misoginia y ninguneo hacia el trabajo de las creadoras. Esta ilusión de vivir en una profesión que se supone no machista, hace que nosotras no seamos del todo conscientes de la necesidad de unirnos y reivindicar la igualdad para nuestro trabajo".

Para promover este reconocimiento recíproco, la totalidad de los montajes programados el fin de semana del 5 al 7 de marzo en el teatro de la calle Alzira se han trabajado bajo el concepto de sororidad. La compilación, que lleva por título Ven y raja, brinda la oportunidad de tantear la obra de cuatro de las creadoras de mayor recorrido del panorama valenciano: Patrícia Pardo, Begoña Tena, Eva Zapico y Mertxe Aguilar.

La propuesta es un collage de piezas breves escritas, dirigidas y protagonizadas por mujeres. Gorgona, en concreto, está escrita por Begoña Tena. El montaje forma parte de un trabajo de investigación más amplio que todavía no tiene fecha de estreno, y es una adaptación contemporánea de los padecimientos y sinsabores del personaje mitológico de Medusa, en una metáfora de la castración masculina.

"La utilidad de poner en marcha de manera excepcional una programación femenina el 8 de marzo es la de visibilizar el trabajo de profesionales que, por el hecho de ser mujeres, tienen menos oportunidades de mostrar su creación artística", subraya la directora Eva Zapico.

EL HOGAR, LA PRISIÓN

El Teatre Micalet también ha querido conmemorar el 8 de marzo, pero ha puesto el acento en la internacionalización de la lucha contra la violencia de género. Este martes programó en función única, Passos Lleugers, una lectura dramatizada que desde hace años se representa en países como Italia, Francia, Inglaterra, Alemania y Japón. Su autora, la italiana Dacia Maraini también se hace cargo de la dirección de la pieza, protagonizada por Rosana Pastor, Maribel Bravo, Pau Pons, Pau Gregori u Josep Valero. El texto se ha construido a partir de casos reales documentados por Amnistía Internacional dentro de la campaña mundial "Nunca más violencia contra las mujeres".

Passos lleugers recoge los testimonios de ocho mujeres víctimas de la discriminación de su entorno. Son féminas atrapadas tras los barrotes de la tradición, de un matrimonio no deseado, de una familia violenta, de un explotador... Sus verdugos son sus mismos padres, maridos, hijos o compañeros.

Para el equipo que ha puesto en pie el proyecto, la Companyia CRIT, su producción "supone la afirmación de nuestro compromiso contra la violencia machista a través de un texto necesario y lacerante que nos obliga a reflexionar sobre este grave problema que sigue presente en todas las sociedades del mundo".

La obra ha sido incorporada al programa estatal de artes escénicas PLATEA del INAEM-Ministerio de Cultura, lo que implica que será representada en otras comunidades autónomas.

RÉPLICAS DEL 8 DE MARZO

Y una vez transcurrido este fin de semana, ¿en qué queda la reivindicación de la igualdad? Durante las jornadas celebradas en Madrid se plantearon varias propuestas con miras a establecer planes perseverantes en la erradicación de la discriminación de la mujer. Destaca la puesta en marcha de la Red europea de ciudades por la igualdad hombres-mujeres en la cultura. Esta propuesta de Clásicas y Modernas aboga por la atribución de "un distintivo europeo a las urbes que desarrollen políticas de apoyo a iniciativas ciudadanas ejemplares en el compromiso por la igualdad de género en la cultura, y en el respeto a la diversidad".

La asociación también ha propuesto a los teatros de nuestro país que se adhieran a la Primera temporada de igualdad en las artes escénicas en España. La iniciativa toma como modelo un proyecto puesto en marcha en Francia por el Movimiento HF, que consiste en instalar la igualdad de oportunidades en las unidades y estructuras públicas y privadas de dirección, producción, exhibición y difusión del teatro, la música, la danza, la ópera y el circo.

El plan actúa sobre tres puntos: la producción y difusión, la comunicación y la gobernanza. En Francia ya hay 100 teatros que han adoptado esas temporadas. Y en España el modelo se ha presentado a varios teatros que se han mostrado receptivos para autoevaluar el funcionamiento de sus centros culturales a fin de tomar medidas en pro de la paridad.

Por último, desde Clásicas y Modernas, aspiran a incorporar a más hombres a sus jornadas, y por extensión al feminismo. "Ellos mismos se excluyen -advierte Margarita Borja-. Como dice nuestra socia de honor Amelia Valcárcel, "quien es consciente de la subordinación es el subordinado". Es la mujer la que vive la injusticia de forma directa. Y como también dice Amelia, lo único que queremos es la mitad de todo, porque somos la mitad de la población".

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