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del concurso exprés a la programación

Sombras de Cortés: siete incidentes que empañan ya al nuevo IVAM

C. AIMEUR / FOTOS: E. MAÑEZ. 20/11/2014 El cambio de ciclo en el instituto se ha traducido en una confontración con los artistas valencianos que tenían exposiciones comprometidas; podría perderse la donación de Miquel Navarro

VALENCIA. No ha tenido ni cien días. Con sólo dos meses, José Miguel G. Cortés ha levantado una polvareda tal que ya ha comenzado a sentir el peso de la responsabilidad institucional. La polémica desatada por el cierre de la galería dedicada al escultor Miquel Navarro es el episodio más sonado de los desencuentros que ha tenido ya el nuevo director del IVAM. Pese a que muchos le consideran aún como "una de las mejores opciones" para llevar a cabo el reflotamiento del instituto, su actuación ya ha provocado los primeros enfrentamientos agrios y ha causado sorpresa.

Así, aunque algunos como la presidenta de la asociación de galerías, Olga Adelantado, siguen manifestándose "a favor del cambio", es decir, a favor de Cortés, otros como Ernesto Casero, de la asociación de artistas valencianos AVVAC, manifiestan ya abiertamente su escepticismo. "Las impresiones que recibimos en el primer encuentro [que tuvimos con él] no fueron nada alentadoras", dice Casero. "Los representantes de AVVAC salimos de la reunión con un horrible sabor de boca, constatando", según Casero, "que la nueva dirección del museo no iba a suponer un cambio de política con respecto a la época Consuelo Císcar, sino que se presentaba como una mera operación de maquillaje, sin cambiar las formas, los objetivos ni el discurso anterior".

Parecida opinión manifiesta el presidente de la asociación de críticos, José Luis Pérez Pont, quien advierte de que "el peligro de replicar los vicios se ha puesto de manifiesto ya, en su corto periodo al frente de la institución". Pérez Pont sostiene que después de todo lo precedido en el IVAM, "no caben cartas en blanco". "El nuevo director del IVAM tendrá que entender, cuanto antes mejor," dice, "que para que su proyecto salga adelante deberá tratar con el sector de igual a igual, haciendo que el proyecto sea de todos, pues los tiempos de las torres de marfil acabaron y ya no hay sitio para intocables".

1. Celérico cambio de organigrama. La primera actuación de Cortés, el rápido cambio en el organigrama que realizó en su primer día como director, ya fue objetos de comentarios en su día. En concreto, se le achacó insensibilidad con algunas personas con las que ya había trabajado en el pasado. Igualmente, se le recriminó la precipitación con la que exigió a los destituidos que se marcharan del instituto, a los que dio dos horas para que recogieran sus cosas y salieran de allí. La mayoría lo aceptaron enseguida. Que podía cambiarlos, nadie lo pone en duda; es su potestad. El problema, dicen los críticos con Cortés, es que no eran necesarias esas maneras para despedir a algunas de las personas de confianza de Císcar.

2. Fallo de estrategia al nombrar a su equipo sin preverlo todo. Para Pérez Pont, un fallo grave de estrategia por parte de Cortés fue hacer público los componentes de su equipo (Joan Llinares, Raquel Gutiérrez, Álvaro de los Ángeles y Ana Moure) antes siquiera de comprobar si podía o no contratarlos. Lo hizo el primer día de su dirección, a las pocas horas, y al poco tiempo recibió la noticia de que no podía incorporar a dos de ellos al museo ya que la Conselleria de Hacienda se lo prohibía, en función del decreto Vela que impide nuevas contrataciones. Cortés había llegado con las manos atadas y no lo sabía.

3. No buscar aliados políticos y burocráticos. Ante el problema burocrático y político, Cortés no intentó encontrar una solución en los pasillos. Más preocupado en marcar las líneas de futuro que en resolver los problemas del presente, no acudió a las altas instancias, sino que continuó con su plan preestablecido de trabajo. Ya había comunicado lo que pasaba. Daba por hecha su obligación. Ahora esperaba respuesta.

Es por eso que muchos señalan aquí como responsable a la consellera de Cultura, María José Català, quien, dicen, "se ha desentendido del futuro del IVAM desde que tiene nuevo director". Para estas fuentes, Català no le ha tutelado como debiera, ni le ha guiado o apoyado estos días, en la sombra; se ha limitado a dejarle a su suerte.

4. La mala solución del concurso público. Se decidió seguir al pie de la letra el reglamento y se optó por sacar a concurso a finales de octubre las plazas de Jefa de Comunicación y de Jefe de Actividades, los dos puestos que no se podían cubrir. En principio la solución adoptada por Cortés era la correcta pero ha tenido un efecto boomerang. El concurso ha provocado ya recelos entre los profesionales y desde la Unió de Periodistes han trasladado su inquietud ante la posibilidad de que esté amañado, es decir, que cualquiera de las dos plazas recaiga sobre las personas que Cortés seleccionó antes.

Fuentes de la Unió confirmaron que habían hablado al respecto de este asunto con personas cercanas al director; desde el sindicato, dicen, defienden este tipo de convocatorias porque profesionalizan el puesto de jefe de Prensa, pero advirtieron que se mostrarán vigilantes por si al final es tan solo un paripé. Así pues, si los directivos sin puesto en el IVAM consiguen la plaza, algo bastante probable ya que sus perfiles se ajustan a los requisitos que se solicitan, esta convocatoria estará siempre bajo sospecha; y si no, la solución del concurso devengará en un fiasco y lo único que logrará es, precisamente, echar del instituto a la gente en la que confiaba Cortés y con la quería relanzar el museo.

5. Tensión en su primeras reuniones. Una de las primeras medidas que adoptó Cortés fue organizar dos reuniones: una con las asociaciones de galeristas y críticos, y otra con las de artistas. Si su intención fue ganárselos, falló en dos de los tres casos. Así, si bien Olga Adelantado asegura haberse quedado muy satisfecha con el encuentro, tanto Casero como Pérez Pont manifiestan sus serias dudas sobre el nuevo director del IVAM. "Salí francamente decepcionado", dice el presidente de la asociación de críticos. Y pone un ejemplo concreto: "Comprobé personalmente su negativa reiterada a hacer público el proyecto de gestión por el que ha sido designado director. Ese signo de opacidad no invita a la confianza, sino todo lo contrario". Por el contrario, recuerda, "otros directores como el responsable del Artium de Vitoria, Daniel Castillejo, lo publicaron en la web del museo nada más llegar al cargo". Cortés se justificó diciendo que ya lo ha explicado a la prensa.

6. No quiere firmar el manual de buenas prácticas. Otro motivo de discusión ha sido la negativa de Cortés a suscribir el manual de buenas prácticas. En una reunión celebrada el 14 de octubre con los representantes de los artistas, Nacho Paris y Casero, estos le plantearon abiertamente si iba a comprometerse con dicho manual. "En lo tocante a derechos de los artistas en exposiciones en Museos y Centros de Arte públicos constituyen tres demandas básicas", explica Casero; "la formalización de un contrato por escrito, el respeto a los derechos de autor y la remuneración económica".

Según Casero, Cortés "respondió ofendido que las buenas prácticas ya se habían puesto en marcha con la elección del nuevo director mediante concurso público". Parecida respuesta obtuvo unos días antes Pérez Pont. Con todo, Adelantado defiende que las buenas prácticas se deben demostrar día a día. Su filosofía está clara: "No me importa tanto el proyecto como ver cómo lo desarrolla; no importa que suscriba el manual como que lo aplique".

7. Otro corte abrupto con el pasado: la programación. La presentación de la programación de 2015 ha quedado eclipsada por decisiones polémicas como han sido cerrar la sala dedicada a Miquel Navarro o cancelar la exposición dedicada al pintor Uiso Alemany. Al primero, según relata el propio Navarro, Cortés le llamó "a bocajarro" apenas una hora antes de que lo anunciara, tras la rueda de prensa de presentación de la programación; "se lo dice a todo el público, a toda la prensa, y ahora quiere que hable con él", explica extrañado Navarro.

El escultor de Mislata, amigo personal de la anterior directora, asegura estar muy dolido y ofendido por una medida que considera una "humillación". Desde el IVAM insisten en que su obra seguirá expuesta, si bien como parte de exposiciones colectivas. Pero eso no parece convencer a Navarro.

"Me dijo que era muy buen escultor pero que no podía exhibirme", explica este miércoles el artista aún impactado, "y que me quitaba porque no se va a ampliar el museo, pero no me lo manda por escrito, me lo dice por teléfono". "A estas alturas ¿voy a tener que explicar quién soy?", se preguntaba. Premio Nacional de Artes Plásticas, con obra en el Guggenheim de Nueva York, considerado por muchos como el mejor escultor español vivo, Navarro se siente desplazado, ninguneado, maltratado. 

Uiso Alemany ha anunciado que demandará al IVAM por los gastos que ha realizado por una exposición que, dice, estaba acordada; Navarro, por su parte, ha puesto el asunto en manos de sus abogados. "Seguramente puede argumentar exposición por exposición por qué no las ha programado", le justifica Olga Adelantado. El problema, creen en el museo, han sido las formas; es una cuestión de diplomacia. En arte, la estética manda.

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1 comentario

Felipe Tamayo escribió
20/11/2014 13:47

Apreciado Sr. Aimeur, magnifico analisis sin duda ppero echo de menos su opinion sobre la planificacion en el IVAM. Confio en que en breve nos la de. Sera como siempre acertada y certera

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