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'DISEÑO PARA EL PENSAMIENTO'

Alta fidelidad:
cuando el diseño y la música se enamoran

XAVI CALVO. 17/11/2014 Un repaso a algunas de las portadas de discos que marcaron época en el diseño gráfico desde su inicio a nuestros días

VALENCIA. Gracias a las portadas de los discos, al trabajo de directores de arte, fotógrafos y diseñadores, se consigue representar visualmente algo tan inmaterial como la música. Se lo debemos a profesionales que ponen cara a discos y que consiguen que (aunque cada vez en menor medida debido a nuevos canales no físicos) alrededor de un grupo o artista se genere un recuerdo gráfico, un imaginario propio que refuerce su marca comercial.

Yendo un poco más allá de los Top Ten de mejores portadas, repletos de casos de éxito con memorables fotografías o grandes direcciones artísticas, hay una categoría de carátulas mucho más gráficas, con las que sus diseñadores han ido dejando huella y marcando etapas en la historia del diseño gráfico. De esta forma no entrarían casos como el Sgt Pepper's (Capitol, 1967) o Abbey Road (Apple Records, 1969) de los Beatles, Nevermind (DGC, 1991) de Nirvana o Wish you were here (EMI, 1975) de Pink Floyd.

Estas portadas más gráficas no son siempre las más bellas, ni las más feas, van más allá, buscan encontrar el lenguaje de la música desde un concepto visual, algo casi sinestésico, una portada final a menudo testigo de las tendencias del momento, o bien creando tendencia en sí.

ESTE DISEÑO ME SUENA

No es extraño que el mundo de la música sea uno de los referentes habituales en el del diseño a la hora de elaborar proyectos temáticos, desde un ámbito más experimental al terreno expositivo, y muestra de ello es la exposición colectiva 'Este diseño me suena' que en 2012 organizó la Asociación de Diseñadores de la Comunidad Valenciana en La Rambleta de Valencia, con la participación de más de 40 diseñadores valencianos como Juan Nava, Dídac Ballester, Sebastián Alós, Paco Bascuñán, Lina Vila, Baptiste Pons, Voltio, Tactelgraphics, Estudio Menta, Marisa Gallén o Juan Martínez, entre otros. A través de algunos de sus trabajos, y con la temática común de la música, estos profesionales ponían en común la buena herramienta comunicativa que puede ser el diseño.

Tal y como decía Josep Gil, comisario de la exposición 'Este diseño me suena', "el diseño forma parte de la creación de la obra, pues modifica la percepción que el oyente tendrá de la música que escucha, del músico o músicos que la interpretan".

EL NACIMIENTO DE LAS PORTADAS DE LOS DISCOS

El arte de las portadas en la música nace a mediados del siglo pasado de la mano del diseñador norteamericano Alex Steinweiss, el hombre que estaba en la compañía adecuada en el momento oportuno, pero que demostró la iniciativa que hizo que los discos dejasen de ir en sobres o bolsas de papel o piel sin imprimir.

Steinweiss entró en 1938 en el sello discográfico Columbia Records, justo cuando su presidente, Ted Wallerstein, iba a introducir en el mercado un disco de vinilo que giraría a 33⅓ revoluciones por minuto: El LP. Este nuevo soporte necesitaba una funda para protegerlo, y así es como llega al diseñador el encargo, que reconvierte en una funda que a la vez sería un formato idóneo para comunicar, ya que el diseñador siempre había considerado desaprovechadas estas cubiertas.

Alex Steinweiss fue a la música lo que Saul Bass al cine con sus títulos de crédito. Introduce un cuidado especial por la tipografía, la fotografía y la ilustración, y demostró con un incremento de ventas exponencial que acertó con la decisión haciendo funcionar las carátulas como carteles, dejando a lo largo de sus 35 años en la discográfica más de 2.000 portadas de discos diseñadas. 

Portadas de Alex Steinweiss (1940), Jim Flora (1947) y Ben Shahn (1954) para Columbia Records

El relevo de Columbia como abanderada del diseño en sus portadas lo tomó la discográfica de jazz, también norteamericana, Blue Note Records. Y fue también de la mano de un joven diseñador que llegaba a la compañía desde el mundo editorial, Reid Miles, como el sello consiguió distinguirse de todo el panorama musical por sus portadas características con una identidad única basada en la elegancia tipográfica y en la combinación bitonal de fotografía y textos con unas composiciones que casi 70 años después podrían considerarse, de nuevo, modernas.

Portadas de Harold Feinstein (1956), Reid Miles (1957) y Andy Warhol (1958) para Blue Note Records

Ahora ya hace décadas que las grandes compañías perdieron el afán de innovar con sus portadas, cediendo el pulso a un tufo comercial genérico y anodino, y son las independientes las que pasaron a tener la necesidad de destacar con su imagen entre tantos discos y frente a una voraz distribución, aunque está por ver qué pasará con el formato, y si las portadas de los discos seguirán teniendo su lugar en un nuevo mercado de distribución digital. De momento, y gracias a precisamente estas nuevas vías, hasta el más pequeño de los grupos tiene a su alcance diseñadores con los que emprender su carrera musical de la mano de una imagen personal, acorde y cuidada.

Imperial Orchestra Under Rich. Rodgers (COLUMBIA, 1939)

Este disco de la Imperial Orchestra interpretando éxitos de Richard Rodgers y Lorenz Hart fue la primera portada ilustrada de la historia, el primer trabajo de Alex Steinweiss en Columbia Records para el cual tuvo que cambiar la rotulación del Imperial Theatre de Nueva York para la fotografía de su collage. En pocos meses, el LP hizo aumentar las ventas del catálogo de Columbia en un 800%.

Jackie McLean, It's Time! (BLUE NOTE, 1964)

Quien terminó siendo el diseñador de cabecera de Blue Note, Reid Miles, procedía de Esquire y del mundo del diseño editorial, y encontró en las portadas de discos su medio natural para explotar el lenguaje gráfico que se convirtió en la marca de la casa del sello de jazz. Sus trabajos para Thelonius Monk, Herbie Hancock, Horace Parlan, Coltrane o Miles Davis son ya míticos, explorando el uso de la fotografía a dos tintas y el desarrollo tipográfico como si de un cartel se tratase.

 

The Velvet Underground & Nico (VERVE, 1967) 

Una de las obras más famosas de Andy Warhol, quien ya había trabajado para Blue Note y cuyo día a día (o noche a noche) se diluía con el mundo de la música, hasta llegar a ser manager de The Velvet Underground y contribuir a una serie de rumores turbios sobre la producción del álbum de debut. En las primeras tiradas, ni siquiera el nombre del grupo aparecía en portada y el plátano se levantaba como una solapa dejando ver un chillón interior magenta.

 

The BEATLES (APPLE RECORDS, 1968)

Si la portada de Warhol para The Velvet Underground siempre se conoció como "el plátano" en lugar de por el nombre del álbum, algo similar pasó con el décimo disco de estudio de los Beatles, que aunque se llamó oficialmente The Beatles, ha pasado a la historia como "The White Album".

Fue el primer disco publicado por el propio sello discográfico de la banda británica, Apple Records, y la portada se le debe al artista Richard Hamilton, que simplemente estampó en relieve el nombre del grupo.

Pink Floyd, Dark side of the moon (EMI, 1973)

A la tercera fue la vencida, tras dos oportunidades que el estudio británico Hipgnosis había tenido encargándose de las portadas de Pink Floyd sin dejar satisfecha a la banda. Esta vez pidieron que la portada no fuese fotográfica, y el diseñador Storm Thorgerson de Hipgnosis, que ya había recibido encargos algo peculiares para Led Zeppelin, dio con el mítico prisma, que de cierta forma es un homenaje al creador de las portadas de discos, Steinweiss, al inspirarse claramente en la portada de 1942 del Concierto de Piano N°5 de Beethoven por la Filarmónica de Nueva York (puesto a copiar, copia a los mejores).

 

Never Mind The Bollocks, Here's The Sex Pistols (VIRGIN, 1977)

La portada del primer (y único) disco de The Sex Pistols la firma el artista anarquista inglés Jamie Reid, quien se encargó de configurar para la banda todos sus elementos gráficos y con ello parte de la estética punk de finales de los 70 en el Reino Unido. El décollage fue su estilo, como opuesto al collage, destruyendo un original en lugar de construirlo a partir de recortes de otras imágenes, cortando letras de prensa, utilizando colores vibrantes y con un aparente desprecio por cualquier icono del sistema, dando así lugar a un icono antisistema per se.


 

Joy Division, Unknown Pleasures (Factory Records, 1979)

Como uno de los fundadores de Factory Records, el diseñador inglés Peter Saville se encargó de las portadas de Joy Division y posteriormente de New Order. Para el primer álbum de estudio de Joy Division, Unknown Pleasures, Saville invirtió a blanco sobre negro una imagen de ondas de radio del primer pulsar, representando visualmente algo no visual, y creando un símbolo de la cultura post-punk de principio de los 80.

New Order, MOVEMENT (FACTORY, 1981)

En sus primeros trabajos para New Order, Peter Saville se inspiró (calcó, realmente) en obras de los años 30 del artista futurista italiano Fortunato Depero. Así, la portada de Movement (1981) sigue el mismo esquema del cartel-homenaje de Depero a Marinetti (1932) y el single Procession respectivamente a la portada de la revista La Dinamo Futurista (1933).

Que Saville, con su trayectoria, no necesitaba copiar, es evidente, por tanto su forma de ensalzar a un auténtico pionero del diseño gráfico trasladando su obra a unas portadas de 50 años después para demostrar lo avanzado a su tiempo es más que digna.

THE Pixies, Doolittle (4AD, 1989)

Si durante un tiempo cada sello discográfico tuvo a su diseñador de cabecera, Vaughan Oliver fue el de 4AD que portada a portada construyó a lo largo de su trayectoria en paralelo la identidad visual de los Pixies. En Doolittle, el segundo álbum de la banda de rock norteamericana, el británico Oliver colabora con el fotógrafo Simon Larbalestier en una surrealista composición generada a partir de las letras de las canciones del disco.

Vaughan Oliver es uno de los protagonistas de la revolución gráfica de entre 1980 y 1990, cuando el ordenador entra en los estudios de diseño permitiendo explorar todas las posibilidades que la tecnología ofrecía al uso de la tipografía y las imágenes. Es la época en la que Neville Brody rompe también con la rigidez formal del diseño, y posteriormente llegaría David Carson a terminar de desvariar con todo lo que un ordenador fuese capaz de hacer.

Thom Yorke, The Eraser (XL, 2006)

Tras toda una carrera colaborando con la dirección artística de los discos de Radiohead, Stanley Donwood se encargó también del primer disco en solitario de Thom Yorke, The Eraser.

Todo el desarrollo del libreto se basa en una serie de grabados, delicadas ilustraciones que se despliegan formando una gran visión panorámica de una inundación, con un cuidado especial por la producción del álbum desde el formato al papel.

La evolución de Donwood sigue un camino paralelo al de Radiohead, desde un estilo en sintonía con la escena general de los 90 a experimentar con lenguajes más tecnológicos en OK Computer (Parlophone, 1997) o volver a la esencia del diseño con una producción manual a una tinta o a técnicas pictóricas combinadas con composiciones y tipografías modernas.

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2 comentarios

JCC escribió
27/11/2014 19:51

Con estos artículos, stamos aprendiendo como el buen diseño interviene en todo y mejora TODO. Además, vemos que disponemos de grandes diseñadores en España y en nuestra Comunidad. Enhorabuena

payomigue escribió
17/11/2014 13:47

Interesante artículo, me quedo con ganas de mucho más, pero me ha vuelto loco que en un texto tan didáctico, hayáis metido las peores portadas sottovoce...jiji

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