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DOS DE LOS LIQUIDADORES HAN DIMITIDO

Deloitte sigue sin dar luz verde a las cuentas de RTVV seis meses después de aprobarlas los liquidadores

JOAQUIM CLEMENTE . 04/10/2014


VALENCIA. Las cuentas de Canal 9 no están claras. Así se desprende del hecho de que, seis meses después de haber sido aprobadas por la comisión liquidadora, sigan sin contar con el informe de auditoría. Ni Ente Público Ràdio Televisió Valenciana, la antigua sociedad que se quedó solo con la deuda, ni RTVV SAU, la nueva sociedad que asumió la gestión de Canal 9 y Ràdio 9 y que también entró en liquidación tras el cierre de las emisiones hace casi un año, cuentan con el preceptivo informe de auditoría.

Las dos empresas comparten auditora, Deloitte, que sustituyó a Ernst & Young (EY), responsable de fiscalizar las cuentas de RTVV en los ejercicios anteriores tras el concurso celebrado por la Generalitat para contratar a las censoras de cuentas de su sector público. Precisamente EY ya demoró su informe de 2012 (entonceso sobre el grupo consolidado de RTVV) y cuando lo emitió puso de manifiesto las dificultades que había tenido para obtener toda la información necesaria para emitir un dictamen sobre la situación patrimonial de la empresa. 

En el caso del ejercicio 2013 las dificultades para Deloitte habrá sido mayores, puesto que las dos sociedades en que se dividió el negocio de RTVV, la que guardaba la deuda y que no tenía actividad y que estaba en liquidación y la que recibió los activos y era responsable de gestionar Canal 9 y Ràdio 9, se vieron abrutamente afectadas por la anulación del ERE por parte del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana, lo que acabó desembocando en el cierre ordenado por la Generalitat. 

Las cuentas de las dos sociedades fueron aprobadas por sus consejos liquidadores el pasado 31 de marzo y están firmadas por Carlos Cervantes, Pau Pérez Blay Antonio Hervás, los tres administradores que nombró la Generalitat. Formalmente, una sociedad mercantil, como es el caso de las dos RTVV, tiene tres meses desde el cierre del ejercicio para formular las cuentas. A partir de ahí, antes del final del semestre debe celebrar la junta general y después depositar en el registro mercantil los datos contables del año, incluyendo el informe del auditor.

DIMISIÓN DE DOS AUDITORES

Las cuentas de las dos empresas se hicieron públicas a primeros de septiembre con la Cuenta General de la Generalitat Valenciana. Tal y como adelantó en su día ValenciaPlaza.com, los resultados y el informe de gestión de las dos sociedades se presentaeron sin el correspondiente informe de auditoría. Dos meses después de aquella presentación, Deloitte sigue sin haber dado el visto bueno a las cuentas. Al tratar de consultar el informe en la página web de la Conselleria de Hacieda aparece el siguiente mensaje: "A fecha actual no se ha emitido el informe correspondiente a esta entidad".

Las dificultades para formular las cuentas y las salvedades del auditor están en el fondo de la dimisión de dos de los liquidadores el pasado mes de septiembre. Antonio Hervás y Pau Pérez renunciaron a sus puestos. Fueron sustituidos por José Hernández Pons, economista y gerente de RTVV, y Carlos Pérez-Marsá, abogado.

Las dificultades para liquidar RTVV se han puesto de manifiesto en los últimos meses. Por una parte, la empresa antigua que se quedó solo con la deuda de más de 1.000 millones (ahora reducida por la amortización de parte de ella) no ha conseguido que los bancos acepten que la Generalitat asuma los créditos, lo que impide su liquidación. 

La nueva RTVV SAU, que tuvo actividad unos meses, entró en liquidación tras ordenar el cierre el Consell. Este empresa es la propietaria de los activos de la sociedad, desde los inmuebles al material técnico o derechos de emisión. Aunque no tiene una deuda relevante, lo cierto es que el Consell ha tenido que inyectar fondos no previstos para, primero, pagar a los empleados que se reincorporaron a sus puestos con la anulación del ERE y después para las indemnizaciones.

La dificultad de las dos sociedades para hacer líquidos sus activos y cancelar sus pasivos, más con unas cuentas que ya tuvieron salvedades importantes en ejercicios previos por parte del auditor, es lo que subyace en el fondo de la negativa de Deloitte a firmar su informe.  

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