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'EVENTISMO Y TEATRO'

Cómo sobreviven las compañías especializadas en grandes fastos

BEGOÑA DONAT. 17/09/2014 Al habla La Fura dels Baus, Comediants y Xarxa Teatre

VALENCIA. La Mostra Internacional de Mim de Sueca cumple este año un cuarto de siglo y Comediants ultima el pastel de aniversario. Las trayectorias del festival de teatro gestual y de la formación liderada por Joan Font se han ido entrelazando a lo largo de estos 25 años. Su director impartió la clase magistral de la novena edición del MIM en 1998, y en 2011, la capital de la Ribera Baja acogió Perséfone. Variaciones mortales.

Ahora, para la efeméride, la madrugada del domingo la compañía catalana escenificará en la Plaça Jaume I una acción de calle que compila escenas de sus montajes más emblemáticos. MIM, vine a bufar el pastís recicla un espectáculo estrenado en 2002 con motivo del 50 aniversario del Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

Mucho ha cambiado el panorama económico desde entonces. La crisis dificulta el trabajo de una compañía especializada en montajes superlativos. Pero en peores garitas han hecho Comediants guardia. La compañía barcelonesa se conformó en 1971 al calor de la corriente escénica acuñada como Teatro Independiente. En las postrimerías del franquismo, surgieron una serie de formaciones multidisciplinares, alejadas del teatro de texto, rupturistas en suma con respecto a las tablas impuestas por el régimen.

"Nuestro objetivo era salir del teatro a la italiana y, como estábamos especializados en fiestas populares y verbenas, queríamos conquistar el espacio que estaba prohibido en aquel entonces, las calles, las plazas... Cualquier lugar era susceptible de representación, y siempre acabábamos apalizados en comisaría", relata la coordinadora general de Comediants, Paca Solá.

En 1972, con su primer espectáculo, Non Plus Plis, configuraron las señas de identidad de su trayectoria con la reivindicación del teatro festivo y el olor a pólvora como bandera. "Decidimos ir a nuestras raíces y rescatar la tradición que el dictador había prohibido durante más de tres décadas. Hacía demasiado que los gigantes y cabezudos permanecían enterrados, el material estaba escondido, semi roto bajo las tarimas... Quisimos poner en valor nuestra historia y reinventamos el pasacalle", incide Solá.

Con el devenir de los años, el reconocimiento internacional les procuró la participación en grandes eventos internacionales, proyectos parateatrales al aire libre diseñados a medida, como la recuperación del Carnaval de Venecia en el marco de la Biennale (1980-81) y las ceremonias de inauguración y clausura de la Expo de Sevilla (1992). Pero su gran escaparate fue La fiesta del fuego, espectáculo ideado para la clausura de los Juegos Olímpicos de Barcelona. "Fue un encargo coherente, porque las olimpiadas son el gran teatro en la calle", explica la miembro original de la compañía.

Luego vendrían las exposiciones internacionales de Lisboa (1998) y Hannover (2000), el Fórum de Barcelona (2004), la inauguración del Museo Picasso de Málaga (2003)... Y en 2008, el advenimiento de la crisis.

"Es una situación que nos ha afectado muchísimo, trabajamos el doble a mitad de precio. España ha bajado sensiblemente a nivel cultural, pero gracias a los países exteriores estamos continuando".

Su más reciente incursión internacional ha sido la presentación del primer espectáculo mundial de pastelería en Singapur, de la mano de la marca de repostería Escribá.

El Centro de convenciones de Marina Bay de la ciudad del Sudeste Asiático se convirtió en un parque de chocolate y pasteles, con una tarta nupcial de cinco metros, una cascada de chocolate de ocho metros y un safari de animales a tamaño real confeccionados con merengue, caramelo y chocolate.

El horno no está en España para tales bollos. Como caso señero, Solá reflexiona sobre el declive de la Ciudad de las Ciencias de Valencia, donde la compañía acometió, entre otros encargos, eventos comerciales, la celebración del solsticio de verano y el espectáculo familiar Mozart andante. "En el Palau de les Arts se trabajaba muy bien y se cobraba estupendo, pero daba la impresión de que estaban por encima de sus posibilidades. Como ciudadana de a pie, mi sensación era que todo era desmesurado. Valencia parecía el Hollywood de España, con la Fórmula 1, la vela, las óperas... Estaban a un nivel que no estaba nadie, y mi instinto profesional, después de darme varios batacazos económicos, era que estaban rozando la catástrofe". La última vez que acudieron, con la representación de L'Italiana in Algeri, de Rossini, los precios y condiciones ya no tenían nada que ver con el antiguo esplendor, y el trencadís caía del edificio diseñado por Calatrava como una metáfora del intuido tropiezo.

Visto lo visto, los directores de Comediants se han adaptado a los tiempos con proyectos a escala en función del perfil de la demanda. Su última producción, Monts, se enmarca en esta línea modesta, pero coherente con la creatividad de la compañía. La pieza es una fábula musical sobre el Pirineo, de ecos mitológicos, en la que el espectador es invitado a viajar por las cuatro estaciones en la cordillera. 

VIEJOS Y DESMEDIDOS TIEMPOS

La Fura dels Baus también ha padecido la recesión. Si en 2007, la compañía catalana hacía una media de 15 macroespectáculos de calle, en 2014 la cifra y el caché se han reducido a la mitad.

La eclosión de la ya mítica formación se remonta a los noventa. La formación comandada por Miki Espuma, Pep Gatell, Jürgen Müller, Àlex Ollé, Carlus Padrissa y Pera Tantiñá sumaba siete años de vida y desde su fundación, en 1983, había desarrollado tres espectáculos de formato mediano en espacios cerrados, Accions (1984), Suz/O/Suz (1985) y Tier Mon (1988).

"Con esta trilogía se definen los rasgos clave del lenguaje furero: interacción con el público, utilización de espacios insólitos y adaptación de la escena a las características de cada espacio, uso de materiales naturales e industriales y aplicación de nuevas tecnologías", se detalla en el díptico de la exposición Teatro de Provocación del Museo Nacional del Teatro.

La inauguración de los Juegos Olímpicos de Barcelona fue su trampolín internacional. De inmediato, la marca Pepsi les encargó un macroespectáculo en la plaza de la Catedral de Barcelona para promocionar el cambio del color de la lata. "Entre el trabajo del estadio olímpico y el de calle tomamos las medidas gigantes de este tipo de montajes. Un macroespectáculo se puede hacer para festejar mil cosas: abrir un festival de teatro, un acontecimento deportivo, un evento publicitario". Pero ese suma y sigue de espectacularidad asociado a las artes escénicas no ha sido el único santo y seña de La Fura. Al igual que Comediants, la formación ha optado por la diversificación y alternan diferentes líneas de trabajo, que van de la ópera al teatro de texto, pasando por el teatro digital, las acciones en la calle, la puesta en escena de proyectos musicales contemporáneos o el teatro de pequeño formato, "pensado para la crisis", subraya Miki Espuma, uno de los seis directores artísticos.

El creador escénico ha estrenado este verano Temptacions, una videoinstalación que actualiza La historia de un soldado de Igor Stravinsky a ritmo de música electrónica con una sola actriz.

"Estamos en un momento de handicap económico, pero bagaje de ideas para proponer nuevos espectáculos y proyectos no nos faltan", destaca.

Las circunstancias sociales del país le han hecho asumir a Espuma que los viejos y desmedidos tiempos no volverán. "En el momento de la euforia del ladrillo, entre 2000 y 2005, fue espectacular la cantidad de espectáculos que se nos propusieron y se nos permitió sacar adelante, no sólo en Valencia, sino también en Venecia, Madrid..."

Dados los antecedentes, ¿cómo se puede trabajar de manera modesta después de haber tocado el cielo del presupuesto económico? "En la actualidad seguimos pensando a lo grande, pero luego llega logística y producción, nos corta las alas y nos baja al suelo a nivel de tecnología y producción. No obstante, los resultados son satisfactorios, se pueden hacer cosas pequeñas con la intensidad y calidad de las grandes producciones". 

PROFETAS EN OTRAS TIERRAS

El caso de Xarxa Teatre simboliza la dinámica de ninguneo a lo propio que caracteriza a esta Comunidad. "En Valencia hubo mucho dinero para fastos, pero no llegaba a la cultura autóctona, porque la gente de la Comunidad no aparecíamos en esos fastos inmensos, de los que hoy muchos están bajo investigación. A pesar de nuestra proyección internacional, de que hayamos pisado con éxito los cinco continentes, siempre estaba mejor traer a alguien de fuera. Los valencianos son los que en la danza del oso hacen el oso", lamenta el codirector de la compañía castellonense, Manuel Vilanova.

A fuerza de costumbre, la compañía internacional de teatro de calle ha aprendido a sobrevivir sin el apoyo institucional de los suyos. La paradoja es que la formación creada en 1983 lleva todo este tiempo de andadura revertiendo grandes cantidades de dinero al mundo escénico valenciano por su implantación en Villarreal.

En la actualidad, los mercados que les procuran mejores ingresos son los que resisten los vaivenes de la economía. Oriente Medio, Australia, Canadá, Japón, China, Corea del Sur, Taiwan y países latinoamericanos como Costa Rica, Colombia y Chile.

Curiosamente, es una compañía que bebiendo de la cultura popular valenciana y mediterránea ha elevado su lenguaje a un alcance universal. "No se nos entiende como un grupo folklórico, porque nuestra propuesta dramatúrgica es absolutamente contemporánea", resume Vilanova.

La clave reside en la combinación de un teatro multimedia, dotado de proyecciones de gran formato, uso de grúas y grandes estructuras, con un teatro festivo, liberado del texto hablado, donde la fuerza visual de las imágenes, el ritmo de la música y la pirotecnia alcanza al general de los espectadores.

Xarxa Teatre trabaja en dos frentes, el festivo y el social. Entre sus muchos hitos está la inauguración en 1994 del Canal de la Mancha con el espectáculo Veles e Vents. Este montaje titulado como el poema de Ausias March es, según un estudio de la Comisión Europea, una de las obra de gran formato más representadas en todo el mundo y habla de la degradación de los seres humanos conectada al propio mar.

"La actualidad de los versos se pone de manifiesto en un momento en el que la deformación de nuestra forma de vivir y ser es, lamentablemente, un hecho. Veles e Vents relata un viaje idílico desde un mar idílico que es puente de civilizaciones para llegar a un mar destruido por los seres humanos".

Actualmente, para capear la crisis han optado por la creatividad y la puesta en marcha de espectáculos de gran formato "para tiempos donde no hay dinero para el gran formato". Esto es, llegar a acuerdos de coproducción y realizar diferentes versiones de una misma idea. Así lo están haciendo con Papers!, un espectáculo sin palabras coproducido junto a Générik Vapeur y el Festival de Aurillac donde se aborda la importancia del dinero en la sociedad y el poder que su posesión otorga. Una reflexión con segundas sobre los tiempos que corren. 

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