X AVISO DE COOKIES: Este sitio web hace uso de cookies con la finalidad de recopilar datos estadísticos anónimos de uso de la web, así como la mejora del funcionamiento y personalización de la experiencia de navegación del usuario. Aceptar Más información
Sábado 15 diciembre 2018
  • Valencia Plaza
  • Plaza Deportiva
  • Cultur Plaza
culturplaza
Seleccione una sección de VP:
murió arruinado

El mito de Gonçal Peris se desmonta seis siglos después

CARLOS AIMEUR. 13/10/2014 Nuevos estudios corroboran que el célebre pintor del XV acudió a su sobrino para acabar sus obras más famosas y que éste le introdujo en el arte flamenco

VALENCIA. Para muchos historiadores del arte el pintor valenciano Gonçal Peris Sarrià (1380?- 1451) está considerado como uno de los introductores del estilo flamenco en la pintura valenciana. Hasta el día de hoy se le ha considerado como un precursor, un adelantado a su tiempo, que impulsó la corriente artística que ha hecho que se considere el arte valenciano del siglo XV como uno de los más relevantes de Europa.

Sin embargo, un reciente estudio publicado por los historiadores Francesc Ruiz i Quesada y José Gómez Frechina en Retrotabulum viene a plantear nuevos interrogantes sobre la figura de un creador que murió arruinado y en un profundo declive. Su propuesta obligaría a reescribir un pequeño pero trascendental capítulo de la Historia del Arte en España: la entrada del arte flamenco en Valencia y de ahí al resto del país.

En concreto el estudio de los dos historiadores se centra en el retablo de San Martín de Portaceli, una de la joyas de este creador que en la actualidad es uno de las grandes obras del XV que se exhiben en el Museo de Bellas Artes de Valencia. Se trata, según los historiadores, de un conjunto de excepcional belleza que supuso el colofón del arte internacional y "la consolidación de las propuestas flamencas en la pintura valenciana".

Todo comenzó con unas fechas mal dadas, sin cotejar. Históricamente se ha atribuido al pintor valenciano y se ha datado en el año 1443 a partir de una anotación en el Llibre de Benefactors de Portaceli. Sin embargo esta fecha, tal y como demuestran Ruiz i Quesada y Gómez Frechina, es inexacta. El Llibre fue escrito a finales de ese siglo, incluso puede que principios del XVI, y es una recopilación de hechos acaecidos más de medio siglo antes. Los dos historiadores han encontrado numerosos errores en este documento, desde confusiones de personas hasta alusiones a que se desconoce en qué año se comenzó a construir la capilla, con lo que la probabilidad de inexactitudes en la datación del retablo es muy alta.

A partir de esa premisa, la fecha es falsa, Ruiz i Quesada y Gómez Frechina se plantearon una alternativa: Que la obra fuera pintada no sólo por Gonçal Peris sino también por su entorno, y muy especialmente por su sobrino, Garcia Peris Sarrià y Joan Reixach. Lo único que invalidaba esta tesis era precisamente ese dato inexacto, esa anotación dudosa. 'San Pedro y San Pablo ante Nerón', de Gonçal Peris.Y es que Garcia Peris Sarrià falleció en el año 1440 y Reixach inició su carrera independiente a partir de 1437, según descubrió Mercedes Gómez-Ferrer en su artículo 'Nuevas noticias sobre retablos del pintor Joan Reixach', publicado hace cuatro años.  

Los dos historiadores valencianos han desandado el camino y han comprobado que todas las piezas encajan. No es la primera vez que se pone en duda el año en que fue pintado el retablo. Ya en su día Joan Aliaga apostaba por datarlo entre 1437 y 1440; pero Ruiz i Quesada y Gómez Frechina han ido más lejos al añadir dos pintores más a la obra. Vendría a ser, salvando las distancias, cómo descubrir que Piccaso no pintó solo Guernica. Si el retablo de Portaceli fue realizado en torno a 1437, como ellos y Aliaga sospechan, es bastante factible, dicen Ruiz i Quesada y Gómez Frechina, que fuese la obra de estos dos discípulos aventajados con el viejo maestro. Ambos le habrían enseñado el nuevo arte, el que se acabaría imponiendo. 

Un dato fundamental para comprender este cambio de autoría o ampliación sería el propio declive del pintor. Si había realizado el retablo de San Martín en 1443, lo lógico es que se le tuviera en cuenta a la hora de los futuros grandes encargos que se sucedieron en esos años. Pero fue al contrario. Nadie le quería contratar. En su indagación Ruiz i Quesada y Gómez Frechina han descubierto el trágico final de Gonçal Peris, quien acabó prácticamente en la ruina, con un descrédito popular considerable. 

Las noticias y documentos de los años treinta del siglo XIV que han estudiado les han aportado información sobre la carrera de tío y sobrino. Mientras se perciben los indicios del declive artístico del primero, el sobrino, huérfano e hijo del también pintor Francesc Peris, inició su carrera en el año 1432 y gozó de gran popularidad. El auge que fue adquiriendo su trabajo se confirma mediante detalles como su colaboración en la pintura del altar mayor de la catedral de Valencia o su participación en el retablo que presidió el altar mayor de la iglesia de San Martín de Valencia.

Es más, su muerte en 1440 parece acelerar la decadencia de su tío y evidenciar que el maestro se apoyaba en el sobrino-discípulo. Prueba de ello es que las ratio precio del cuadro por superficie de las contrataciones llevadas a cabo por Garcia Peris Sarrià y Joan Reixach entre 1438 y 1440 tienen una valoración económica bastante superior a la de los pactos concertados por Gonçal Peris. Es decir, los discípulos cobraban mucho más que el maestro. Reixach llegaría incluso a cobrar el doble que su maestro a finales de 1440. Este pintor abandonaría el taller mas no el sobrino, quien, a pesar de conseguir contratos por su cuenta, siguió trabajando en las dependencias de su tío, quizás por lealtad familiar.

No están claros cuáles son los motivos por los que Gonçal Peris se hundió como artista (avanzada edad, alcoholismo, enfermedad...), pero el caso es que el buceo en pos de contratos del siglo XV y de sentencias judiciales les ha demostrado que al final de su carrera era un artista maldito al que nadie le quería adelantar dinero porque nunca cumplía los plazos de entrega de las obras. Entre otros ejemplos han documentado que en 1437 había contratado el retablo de San Pedro y San Pablo con el abad del monasterio de Piedra y en 1443 todavía no lo había finalizado. Como consecuencia de estos retrasos, Obra de Allyncbrood con las nuevas influencias flamencas.Piedad de la Catedral, obra Garcia Peris y su tío Gonçal. recibió un requerimiento similar al que se le ejecutó en 1444 por no haber terminado el retablo de san Miguel de Murcia, pactado en 1442. "Esta situación", dicen ambos historiadores, "imprimió desconfianza entre sus clientes".

Así le sucedió en el contrato del retablo de San Blas de Alpuente que está fechado en 1444. De los noventa florines pactados por este conjunto tan sólo se le avanzaron 100 reales. "El resto del importe se le abonaría con la condición de que fuera librando previamente diversas pinturas hasta completar el mueble". Lejos habían quedado los grandes encargos como también los pagos a cuenta de la obra. Así, en Alpuente acabó contratando un retablo por partes, cuyo valor económico le fue pagado una vez efectuada la entrega de las pinturas. Era como cualquier joven pintor de los que estaban en la calle San Vicente. O incluso menos. En ese contexto, tanto Ruiz i Quesada como Gómez Frechina consideran más que posible que su sobrino fuera quien le abriera los ojos al arte flamenco. García Peris habría sido el que habría visto las nuevas pinturas, el nuevo estilo, y el que lo incorporaría a las pinturas que les encargaban; el verdadero modernizador.

"Si partimos de que el retablo se podría haber hecho antes de la muerte de su sobrino, de que la datación de 1443 es inexacta, es más que posible que lo hiciera Garcia Peris Sarrià, de que colaborara Reixach, de que el maestro no fuera el único pintor", dicen los dos historiadores. "Este es un dato fundamental porque daría relevancia al sobrino, quien habría sido uno de los verdaderos impulsores del nuevo arte en Valencia con Reixach", explican. El retablo de San Martín pues sería realmente un proyecto único pero por la intervención de los jóvenes pintores, sobrino y discípulo, con el veterano maestro. Se trataría de "un conjunto en el que impera el pincel de Gonçal Peris y despunta el talento de Garcia, quizás auxiliado por Reixach", escriben Ruiz i Quesada y Gómez Frechina.

"El conjunto pictórico de Portaceli podría responder a un cruce de caminos ciertamente espectacular en el que cada uno de sus autores interviene con la maestría ya demostrada o con la que significa haber sido discípulo de Gonçal Peris y ser permeable a las brillantes propuestas del arte flamenco, aportadas por Lluís Dalmau tras su viaje a Flandes", añaden. Unas influencias que serían ampliadas después por Luís Allyncbrood.

En su estudio ambos historiadores además añadirían al corpus de obras de García Peris las piezas atribuidas hasta ahora al exiguo cuerpo pictórico del que tradicionalmente se ha denominado como Maestro de Martí de Torres, un artista tan bien valorado como desconocido, y del que no existen casi referencias. Esto permitiría hacerse una idea de la verdadera dimensión de ese artista hasta hoy olvidado que ha sido Garcia Peris Sarrià. 

La marcha primero de Reixach y después la muerte de su sobrino acabarían de hundir a Peris, quien murió prácticamente en la indigencia. En su testamento, redactado el 23 de septiembre de 1451, el artista nombró a Andreu Garcia entre sus albaceas y confesaba que le debía 100 sueldos "por prestamos graciosos hechos en mis necesidades de alimentos". Había tenido que pedir dinero para comer.

Ha querido el azar que durante siglos se haya atribuido a este artista en la ruina una obra maestra que fue pintada, al menos, con la colaboración de otras manos. Ahora el paso del tiempo le ha arrebatado esa pizca de gloria inmerecida así como devuelve al primer plano a ese sobrino, genial y único, cuya participación permitió que Peris viviera sus últimos años de esplendor.

Comparte esta noticia

1 comentario

Carmen escribió
13/10/2014 09:49

Felicidades por el artículo. Impresionante trabajo. Gómez Frechina debería ser director del museo Pío V. Sin duda el que más sabe de pintura Valenciana del mundo.

Escribe un comentario

Tu email nunca será publicado o compartido. Los campos con * son obligatorios. Los comentarios deben ser aprobados por el administrador antes de ser publicados.

publicidad
publicidad
C/Roger de Lauria, 19-4ºA · Google Maps
46002 VALENCIA
Tlf.: 96 353 69 66. Fax.: 96 351 60 46.
redaccion@valenciaplaza.com
quiénes somos | aviso legal | contacto

agencia digital VG