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INDUSTRIA AUDIOVISUAL

Las tribulaciones de 'El Niño': por qué la película se retrasó un año

C. AIMEUR. 29/08/2014 La esperada película del valenciano Daniel Monzón fue aplazada por Vasile por su pulso con el Gobierno

VALENCIA. La primera leyenda urbana que circuló fue que un productor de la película había cogido el dinero de las ayudas y se había fugado con él. La segunda habló de una discusión de Daniel Monzón con Paolo Vasile, capo de Tele 5. Otra, que una las productoras implicadas en la película tenía serios problemas legales. Todas eran mentira.

El retraso de la grabación de un año de El Niño, la esperada película del director de Rocafort tras el apabullante éxito de Celda 211, ocho Goyas incluidos, ha sido uno de los misterios más extraños de la producción cinematográfica en España. ¿Por qué se retrasaba? ¿Qué sucedía? Públicamente Vasile sólo ha mencionado "problemas económicos" durante una presentación a la prensa del film realizada hace un par de meses. En realidad era otra mentira.

Según revelaron hace unos meses personas vinculadas a la producción, la decisión de paralizar la película vino del propio Vasile y formaba parte de una estrategia de la cadena privada. Según esta versión, Tele 5 ya había cubierto el cupo de dinero que tenía que invertir por obligación cada año y Vasile decidió paralizar el rodaje y trasladarlo a 2013.

Hubo una reunión en el despacho en Madrid del productor en la que el cineasta valenciano, nacido en Palma de Mallorca, le planteó al italiano que no podían retrasar la filmación, que tenían que comenzar ya. Monzón le advirtió a Vasile que habían acordado con la Policía Nacional iniciar el rodaje en abril de 2012, que era la mejor fecha, pero Vasile se mostró inflexible. Le pidió fe, le aseguró que la película se haría tal y como deseaba, y ahí acabó el encuentro.

MONZÓN FINALMENTE ACEPTÓ LA PROPUESTA DE VASILE

Daniel Monzón salió del despacho y después regresó a su casa en Rocafort. Durante meses los agricultores de la zona le vieron pasear todas las mañanas, realizando una larga caminata entre Rocafort, Godella y Borbotó. Monzón aparecía por la carretera del bar La Parra y se perdía después entre naranjos y campos de alcachofas, entre alquerías y acequias, meditando sobre su película. Saludaba a los agricultores que le conocían de tanto verle por allí. La mayoría no saben siquiera que se dedica a hacer cine. Muy pocas personas eran conscientes del mar de dudas que le asolaba esos días.

Podía buscar otra cadena, podía buscar otra forma de financiación, podía... pero finalmente confió en Vasile. Con el guión escrito a medias con Jorge Guerricaechavarría prácticamente cerrado, con el reparto ya claro, Monzón reflexionó sobre el film y decidió que seguiría con Tele 5. Aprovechó el otoño para realizar ensayos con los actores más novatos, con los nuevos, y aguardó. Vasile cumplió. Y Monzón tuvo premio al aceptar el reto del italiano.

Otra versión de la historia hablan de que Vasile decidió paralizar todas las producciones de Tele 5 en un pulso al Gobierno de Mariano Rajoy, en protesta por su política cultural y por las cuotas que obligan a invertir parte del presupuesto en cine. En cualquier caso, las dos coinciden en un punto: No hubo nunca problemas económicos. Fue una decisión personal de Vasile, por estrategia de la cadena, y Monzón la aceptó.

La espera les dio réditos en lo económico tanto a Tele 5 como al cineasta, y es que la película consiguió una ayuda del fondo Eurimages, retornables si El Niño tiene éxito. Estos fondos están destinados a proyectos audiovisuales de la Unión Europea y benefician a aquellos cineastas que tienen éxito porque si devuelven parte de la subvención es más posible que se les vuelva a dar en el futuro. El Niño es la única producción española que lo ha conseguido y es bastante probable que pueda devolverlos. Esto garantizará a Monzón una más fácil financiación de su próxima película.

UN FRESCO SOBRE EL MUNDO DE LA DROGA

El Niño, el resultado de tantas vicisitudes, tantas idas y venidas, llega este viernes a las pantallas. Se presenta como "un gran fresco" sobre el mundo del narcotráfico vinculado con el Estrecho de Gibraltar y está considerada por muchos como una película llamada a marcar un antes y un después en el cine policiaco rodado en España. Del mismo modo que con Celda 211 Monzón trasladó al cine hispano las películas carcelarias, con El Niño ha conseguido que un filme policiaco, de acción, sea verosímil, real.

Si en el caso del primer largometraje, el que le consagró y le dio los Goyas al Mejor Director y Mejor Película, se podían percibir ecos de filmes como El expreso del infierno de Andréi Konchalovski, en El Niño resulta inevitable percibir referencias como las de Heat de Michael Mann, con esa narración planteada desde dos perspectivas, la del delincuente y la del policía, y con una determinada estética.

Inspirada en el caso real de Ahmed Ouazzani, uno de los mayores traficantes de costo en el Estrecho, la película también dibuja un trazo de Mounir Remach, un narcotraficante que subía a YouTube vídeos de sus logros tras atravesar el Estrecho con moto acuática.

Monzón fue más allá de la mera narración de unos hechos conocidos y divulgados por la prensa, se trata de una película, no un documental, y para ello ideó una trama con policías honestos, con personajes maquiavélicos y que tenía como gran telón de fondo los 14 kilómetros del Estrecho de Gibraltar, que son retratados como nunca.

Con la ayuda de su inseperable Guerricaechevarría, rastrearon toda la zona del Estrecho en busca de documentación para su proyecto durante la fase de redacción del guión. A pesar de la dificultad de encontrar testimonios, dieron con una pareja de gomeros (aquellos que trasladan la droga) de los años 80 dispuestos a contar su historia y que, posteriormente, les facilitaron otros contactos.

"Nos pusimos a hablar con los dos lados de la ley. Nuestra intención era la de ser objetivos y no juzgar a los personajes. La sensación que te queda al hablar con los gomeros es que viven muy rápido porque el dinero lo ganan muy rápido y, además, para ellos es una aventura porque desafían a la ley", asegura Monzón. En el fondo, un juego. Como le dice uno de los personajes a El Niño: "Lo de El Niño es por eso, porque te gusta jugar".

TODO EL PESO DE LA PELÍCULA SOBRE UN ACTOR NOVEL

Protagonizada por Luis Tosar, Eduard Fernández y Bárbara Lennie, al igual que sucedió en Celda 211, Monzón hace que todo el peso de la película recaiga sobre un actor novel, en este caso Jesús Castro, que es el gran protagonista del film. Una elección arriesgada quizás pero menos, porque, como dice Monzón, nada más conocerle pensó: "Este hombre es una estrella y no lo sabe; pero yo sí".

El joven actor andaluz ha asumido el reto. La suya es la tradicional y casi arquetípica historia del acompañante. Al igual que le ha sucedido a otros muchos actores y actrices españoles, Castro fue el amigo que va con otro aspirante a actor a un casting y se lleva el gato al agua.

Tosar por su parte se pasa esta vez al lado de los buenos y encarna a Jesús, un agente de la Policía que junto a su compañera (encarnada por Lennie) lleva dos años persiguiendo la pista de un importante narcotraficante británico, que encarna Ian McShane, y que opera en el Estrecho.

Justo cuando parece que no conseguirán cerrar el cerco, aparecen El Niño que da titulo a la película, Castro, y El Compi, encarnado por el ganador de un Goya Jesús Carroza, dos narcos menores que les acercarán a su objetivo.

El destino hará que los caminos de estos personajes a ambos lados de la ley terminen por cruzarse en un punto de no retorno en el que descubrirán que el enfrentamiento de sus respectivos mundos es mucho más complejo, ambiguo y peligroso de lo que jamás hubieran pensado.

Con su efectivo montaje y su laborioso trabajo de producción, El Niño se presenta como una de las grandes apuestas españolas para este año. Pero, además de por su poderosa factura, destaca por la intensa y agresiva campaña de promoción que ha realizado Tele 5 por orden expresa de Vasile, quien ha pedido a sus ejecutivos que apoyen sin ambages la película. Sabe que se lo debe a Monzón. Él le pidió que esperara un año. El cineasta cumplió. Ahora le toca a Vasile cumplir.

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