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CITA EN BENIDORM

Low Festival: del bajo coste a la consolidación de la marca

CARLOS PÉREZ DE ZIRIZA. 19/07/2014 Benidorm acoge la sexta edición de un certamen que crece este año con Massive Attack, The Horrors o Editors como principales argumentos

VALENCIA, Ni la elección de los nombres ni su transformación suelen ser casuales. No al menos en el caso de este festival, que celebró su primera edición hace cinco años bajo el epígrafe de Low Cost Festival, y este año ha recortado la denominación para quedarse simplemente en Low. No es de extrañar que el cambio obedezca a la preceptiva singularización: el Low dio sus primeros pasos con el poderoso señuelo de unos precios sumamente económicos y el reclamo de su enclave, esa potencia turística de primer orden que es la ciudad de Benidorm, que hasta entonces carecía de citas musicales que apelasen a un público joven.

Aquel modesto cartel congregó en el verano de 2009 a varios miles de personas al son de Juliette Lewis, Vetusta Morla o Nacho Vegas, pero tanto su crecimiento como la proliferación de otras ofertas que le han adelantado por la derecha en el plano económico (la asequibilidad del masivo Arenal Sound, como máximo exponente, que ha vuelto a colgar el sold out por tercer año consecutivo) le han conminado a especificar su propuesta.

Quizá para distanciarse de las connotaciones algo peyorativas que puedan asociarse a la idea del bajo coste, que tanto salpica desde hace unos años nuestra geografía musical cada verano, lo cierto es que el festival no lo ha tenido difícil para distanciarse del estigma. A diferencia de otros certámenes, su abono no garantiza el derecho a camping. Algo que deriva en que su público generalmente tenga un poder adquisitivo mayor al de otras citas homólogas. Al menos, el suficiente como para poder disponer de alguna de las muchas plazas hoteleras que oferta la ciudad en el mes de agosto.

Pero el factor más determinante para despuntar por encima de la competencia, y que también determina una programación de la que acaba disfrutando un público que mayoritariamente ronda o supera la treintena, es la especialización de parte de su oferta. Al menos de aquella que puede constituir su cebo más potente.

Y en esas lides, el Low ha parecido encontrar su filón en la aristocracia del trip hop. Si el año pasado fueron Portishead, en esta ocasión se han remontado incluso más atrás en el tiempo para contar con Massive Attack, prácticamente los progenitores de aquel sonido que se forjó en Bristol a principios de los 90. Con ellos, un buen puñado de bandas de relevancia variable, la sostenibilidad ecológica por bandera (los vasos son reciclables, abundan los servicios de limpieza) y la comodidad que otorga el emplazamiento en la Ciudad Deportiva Guillermo Amor (lugar donde se celebra desde 2011), el festival ofrece motivos más que poderosos a su público. Incluso se han sacado de la manga un escenario flotante en el espacio de la piscina VIP. A continuación, desgranamos lo más interesante de su espinazo musical.

MOTIVOS DE PESO

Massive Attack cimentaron las bases del trip hop con el descomunal Blue Lines (1991). En una fórmula que perfeccionaron con Protection (1994) y sobre la que pivotaron un audaz giro en el magistral Mezzanine (1998). Desde entonces ya no volvieron a rayar a aquel nivel, pese a lo aplicado de trabajos como 100th Window (2003) o el tibio Heligoland (2010). El directo de Robert Del Naja (3D) y Grant Marshall (Daddy G) es sinónimo de pulcritud, perfeccionismo y minuciosidad, pese a que las novedades escénicas que prometían hace unos meses en realidad no sean tantas, si hay que hacer caso a lo que contaron las crónicas del pasado Sónar. En todo caso, la suya no deja de ser una cita con una de las fórmulas magistrales de la música de los años 90, servida de primerísima mano, y no a través del reguero de clones que desvirtuaron su esencia en los años posteriores.

En la misma línea de notabilidad cabe enmarcar la presencia de los británicos The Horrors, quienes pasaron de ser una inconsistente banda de garage rock tallada al molde de directos tan caóticos como fugacesa constituir la mayor luminaria de post punk atmosférico de nuestro tiempo, precisamente a partir del momento en que contaron con los servicios de Geof Barrow (Portishead), un hombre presente al año pasado en el Low. El reciente Luminous (2014) no ha hecho más que confirmarles como dignos albaceas de Psychedelic Furs o los primeros Simple Minds.

MÁS NOMBRES A RETENER

Más bandas cuyas prestaciones obligan a que sus nombres sean subrayados con rotulador rojo en el programa de mano: el poderoso synth pop de Holy Ghost!, el electro de MO, el siempre aguerrido rock garagero de los suecos The Hives o la efectividad que aún puedan detentar sobre el escenario propuestas británicas ya asiduas de nuestros escenarios, y que seguramente hayan dejado ya atrás su punto óptimo de cocción, como son Kaiser Chiefs, Editors o Los Campesinos!.

En un nivel de popularidad inferior, es obligado citar el batallador punk rock de Blood Red Shoes, el indie rock noventero de Yuck, el descarnado indie rock de Palma Violets, el dance pop de We Have Band o The Royal Concept o el house que pregonan The Magician o SebastiAn. Todos ellos tienen argumentos de sobra para captar la atención del neófito.

Curiosamente, algunos de ellos ya han estado más que presentes los dos últimos veranos en citas como el Arenal Sound o el FIB (es el caso de Kaiser Chiefs, Palma Violets, Editors, Los Campesinos! o The Royal Concept). Un dato que, unido al hecho de que muchos de los nombres estatales también se repiten con frecuencia, pone el signo de alerta sobre el carácter endogámico que alimenta la programación de nuestros principales festivales. La permuta de nombres entre ellos es llamativa, por mucho que manjares puntuales como suponen Massive Attack (o Portishead, e incluso Belle & Sebastian el año pasado) despunten sobre el resto y ayuden a singularizar algo su perfil.

LA ARMADA INVENCIBLE

Como en casi todo festival de verano que se precie, y que aspire a vender abonos como churros, es casi imposible escapar de esas tres o cuatro bandas estatales de indie pop profiláctico y poco exigente (por buscar un precinto aglutinador) que son de rigor. Su presencia está, en todo caso, algo más atenuada este año que en versiones precedentes. Por eso figuran en su cartel Izal o Second. Y, en menor medida (aunque es una visión que obviamente no compartirán sus fans), Iván Ferreiro, Sidonie, Xoel López o los irrecuperables Love Of Lesbian, que parecen disponer de una franquicia en Benidorm dentro de su gira infinita. A buen seguro que congregarán más público que cualquiera de los nombres citados en el anterior apartado, aunque poco nuevo pueda decirse ya de ellos.

Más enjundia prometen las actuaciones de León Benavente, Triángulo de Amor Bizarro, La Habitación Roja, Pony Bravo, Oso Leone, The Parrots, El Columpio Asesino, Niños Mutantes, We Are Standard, Belako, The Suicide Of Western Culture, Paus, The Free Fall Band (ambos representando la cuota de El Segell del Primavera, el sello editorial del Primavera Sound), Maronda o Modelo de Respuesta Polar. 

PRODUCTO INTERIOR (A VECES BRUTO)

Precisamente estos dos últimos, las bandas comandadas respectivamente por Pablo Maronda y Borja Mompó (junto a La Habitación Roja y, en caracteres menores, Dezervers) son las dos presencias valencianas más destacadas en un cartel en el que vuelve a abundar la presencia de músicos procedentes de la comunidad autónoma que lo acoge, gracias a la plataforma Sounds From Valencia. A ella hay que achacar la presencia de Automatic, Daze Of Dawn, Gypsy Casino, Mancora, Sra Robinson, The Soda Club, Emmerson, Desayuno, Baralides, Empty Bottles, Metropol, Nanga Parbat, Lady's Garden, Emergency Ponchos o Cowboy Lover. Un vivero con potencialidad, cuyos integrantes rara vez tienen la ocasión de actuar ante muchedumbres.

El cartel se completa con los DJ's de rigor: Kaspar & Hauser, Pau Roca (LHR), Estereo Brothers, Nate Cabrera y muchos más. Así como con la programación electrónica del escenario flotante de la Vip Pool, en donde destaca la presencia de BFlecha, DJ Coco, Ewan Pearson o bRUNA.

 El Low, en definitiva, suma y sigue.

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