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Los músicos dan el salto a los escenarios

BEGOÑA DONAT. 04/06/2014 Músicos de Vetusta Morla, La Excepción, Tórtel y La Habitación Roja, entre otros, hacen un alto en los escenarios de conciertos para componer para los de teatro

VALENCIA. El cine está nutrido de grupos y solistas que han subrayado con sus composiciones el argumento de películas. Botones de muestra recientes son las aportaciones de Grizzly Bear para Blue Valentine (Derek Cianfrance, 2010), Lana del Rey para el remake de El gran Gatsby (Baz Luhrman, 2013) o Mogwai para La fuente de la vida (Darren Aronofsky, 2006). Escasas son, en cambio, las extrapolaciones a la escena. Pero van en aumento.

El Teatro Príncipe Gran Vía de Madrid, acoge desde el 31 de mayo El hijoputa del sombrero, obra nominada a seis premios Tony que en su versión española cuenta con canciones de El Langui. El vocalista de La Excepción, Goya a la mejor canción en 2008 por el tema A tientas para la ópera prima de Santiago A. Zannou, El truco del manco, firma cuatro cortinillas incidentales en el montaje. Juan Manuel Montilla, nombre al que responde el rapero de Pan Bendito, pone con su voz conciencia a los actos de unos personajes anclados a adicciones varias, tanto a sustancias como a personas.

El 6 de junio, un día antes de la visita de Vetusta Morla al Auditorio de Burjassot, el Teatro Alfil de Madrid acoge el estreno de Cuentos surrealistas para mujeres reales, que cuenta con la música realizada ex profeso por el guitarra y teclado de la banda de Tres Cantos, Juanma Latorre.

La comedia, integrada por 12 piezas breves, no supone el debut del músico en la creación de incidencias sonoras para las tablas. Latorre ya colaboró con el autor del montaje, Antonio Zancada, en el cabaret Mil clases de amor.

"Cuando compones para una banda, no responde a un motivo en concreto más que a la necesidad personal de expresarte, a dar salida a una melodía que te ronda la cabeza. En cambio, cuando lo haces para el escenario, la música tiene un carácter instrumental, se halla al servicio de un espectáculo mayor. Quizás para otras personas pueda ser un cortapisas, pero a mí me motivan los aprietos. Es bonito crear dentro de ese cercado", argumenta el componente de Vetusta Morla.

El montaje aborda frentes como el de la maternidad, la emigración, la soledad, la anorexia, la vejez, el cáncer, los hitos profesionales y la independencia. Para musicar tan coCuentos surrealistas para mujeresmplejo universo, Latorre se ha decantado por un score con un punto humorístico. "He optado por melodías que fueran pícaras y simpáticas, pero con cierto poso de melancolía, algún punto trascendente en esta retahíla de gags".

El conjunto se completa con cortinillas entre escena y escena para las que el guitarrista ha empleado elementos de la vida cotidiana, como cacharros de cocina y sampleados de electrodomésticos.

Entre sus referentes, Latorre cita, "por su elemento escénico", a Yann Tiersen, autor de la música de Amélie (Jean-Pierre Jeunet, 2001) y a Craig Armstrong, responsable de las bandas sonoras de las películas de de Baz Luhrman Romeo + Julieta y Moulin Rouge, además de otros títulos conocidos del gran público como Love Actually (Richard Curtis, 2003) o El increíble Hulk (Louis Leterrier, 2008).

UN BESO DE CORCOBADO

Al valenciano Néstor Mir fue Javier Corcobado el que le despertó el interés por la composición al servicio de las artes escénicas. En febrero de 2008, el músico, poeta y novelista, conocido bajo el sobrenombre de duque del ruido, visitaba el Festival VEO con su montaje Agrio beso. Nueve meses después, Mir hacía sus pinitos en la obra de Paco Zarzoso Arbushto, estrenada en el Teatro de los Manantiales. 

Para la pieza, un buceo en el interior de la psique del presidente de EE.UU. George Bush, el capo del sello discográfico Malatesta Records se decantó por sonidos folk-rock. La banda sonora de la pieza constaba de dos partes interpretadas con banjo y guitarra, "una más campestre, porque simbolizaba la parte texana de América, y otra más de plegaria a lo Jim Morrison", puntualiza Mir, quien destaca una secuencia de un duelo para el que se inspiró en Ennio Morricone.

Nestor Mir

La siguiente incursión escénico musical del valenciano fue Pensión Morfini, estrenada en Espacio Inestable en junio de 2012. La pieza se planteó como tres aproximaciones al abismo con un contrapunto musical. La catarsis que vivía su protagonista estaba acompañada de música ambiental y de un tema del disco De l'amour al abîme, del propio Néstor Mir, Mogambo le tigre vert.

"Para el teatro compones a partir de ideas, de texturas, de ambientes. La palabra te marca las pautas y los huecos que hay que acompañar", explica.

En la actualidad, Néstor Mir nos confía que se ha decantado por un teatro más textual, pero no abandona su idea primigenia de gestar un musical.

Jorge Pérez, alias Tórtel, también acaricia ese anhelo, pero hasta que llegue el momento ha roto mano con la obra Manual de plantas de interior.

PASO A TRES

Durante su carrera de Filología Hispánica, Pérez estudió varias asignaturas de teatro. Y el hecho de colaborar con profesionales de otras artes, le supone expandir su visión de la música, "por cuanto supone un reto que he de resolver", apunta.

Lo del guitarrista y cantante responde a una cuestión de afinidad. Del mismo modo que su proyecto musical Tórtel surgió de la amistad sobrevenida con Joaquín Pascual, sus composiciones para la obra de teatro se fraguaron tras sucesivos encuentros con Nacho López Murria.

El dramaturgo, actor y director escribió un texto para ser representado por 16 parejas sucesivas de actores en la librería Bartleby, sita en la calle Cádiz. "Se me ocurrió que el librero protagonista podía estar silbando mNacho López Murriaientras limpiaba y ordenaba las estanterías", comenta Pérez.

Tras ese punto de partida, entró en juego Pau Roca, de La Habitación Roja, acompañante en la gira del primer disco de Tórtel, colaborador en las grabaciones de los álbumes y tándem habitual en trabajos publicitarios.

López Murria les pidió una canción para empezar, un pequeño interludio y otro tema para terminar, pero Jorge le propuso emplear la misma melodía con cambios en el tempo y en el aire para que funcionara bien en esos tres momentos.

"El personaje es un chico aburrido y fantasioso, un poco desubicado y rebosante de una energía que está por salir. Así que aunque melancólica, la melodía es esperanzadora", puntualiza el también componente de los grupos Ciudadano y Maderita.

A la vista, una todavía no bosquejada colaboración con el director de cine y teatro Gabi Ochoa, y en el horizonte "un musical de poca monta", en el que repetiría con López Murria. 

LOS NIÑOS AMANSAN A LAS FIERAS

Joan Mei y Andrés Blasco, más conocido como Truna, son unos veteranos en la creación de espacios sonoros para la escena teatral local. Ambos proceden del rock, Joan empezó combinándolo con música electrónica, y Andrés militó en dos grupos míticos del underground, Carmina Burana y Fitzcarraldo. Con el tiempo, se decantaría por la experimentación, aquel por la electroacústica y éste por la forja de sus propios instrumentos inventados.

Curiosamente, tras una larga carrera vinculada a las artes escénicas, ahora se estrenan en espectáculos infantiles. Mei, que acumula en su currículum trabajos de teatro danza junto a Taiat Dansa, Cel Ras, La siamesa tuerta y La sonrisa de Caín, acaba de colaborar con Begoña Tena en Volcán azul, programada en el pasado Festival Cabanyal Íntim y con próxima parada en Matarranya Íntim.

Para esta ocasión, el compositor ha optado por un trabajo de construcción a partir de la voz, prescindiendo de instrumentos musicales. "La voz de Begoña es estupenda, tiene muchos registros, así que era suficiente. Al final, el efecto que hemos conseguido es que lo que canta en escena se confunda con lo grabado", comenta Mei.

Truna, por su parte, está preparando estos días la primera incursión de Xavier Puchades en el teatro para todos los públicos. Precisamente, fue de la mano del dramaturgo valenciano en su anterior colaboración, Ansia, la primera vez que hizo una excepción a su dinámica de trabajo. Andrés suele componer las piezas in situ. Su método consiste en la improvisación y a partir de los resultados procede a construir. "Son cosas muy vivas, la pieza no se puede separar de la música, porque la hago contagiándome del bailarín, del actor, director...".

La adaptación de la obra de Sarah Kane ha sido la única vez que el luthier realizó música enlatada. Tras Ansia, comenzó a trabajar con Rocío Pérez, Ángela Verdugo y Cristina Andreu, cultivando su dinámica improvisada. "Me encantan los procesos, las piezas nunca acabadas, abiertas tanto en su concepción como en su desarrollo. Los directos tienen ese aire de que cada día va a ser diferente", sintetiza.

Para la pieza que ahora tiene Puchades en el horno, Truna ha introducido sus dejes surrealistas y patafísicos. El resultado, que anuncia mágico, consta de violonchelo, sierra musical, pequeñas grabaciones de mecanismos y un instrumento inventado llamado maleta mágica.

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