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II Festival Valencia Negra

"Con tantos imputados en Valencia, el comisario Jaritos se sentiría como en casa"

JAVIER CAVANILLES / FOTOS: JESÚS CÍSCAR. 14/05/2014 Petros Márkaris, autor de la ‘Trilogía de la Crisis', pasea su escepticismo sobre el futuro de Europa por la segunda edición del festival Valencia Negra

VALENCIA. Tiene 77 años, pero son de pura vitalidad. El escritor Petros Márkaris, padre del comisario Kostas Jaritos, dispara con vehemencia verdades sobra la crisis, los políticos y el futuro de Europa. Su acento griego -y su formación germana- subrayan cada palabra que dice. Como a su personaje, no le falta sentido del humor, pero se reconoce "escéptico" sobre el futuro más inmediato.

No es un experto sobre la situación española, pero sí la conoce bastante bien gracias a algunos de sus amigos. "Cuando escribí Con el agua al cuello (2011), la primera entrega sobre la ‘Trilogía de la Crisis', un periodista español me dijo que parecía que hablara de España. Por lo que veo, las otras dos también".

Se ríe cuando Valenciaplaza le pregunta qué haría Jaritos en un lugar como la Comunidad Valenciana, con más de 120 políticos imputados. "Seguramente se sentiría como en casa, pero dudo que tuviera tiempo para todos. De todas formas, no se extrañaría, en Grecia la lista de políticos implicados en casos de corrupción también es bastante larga".

Pero los paralelismos no acaban aquí. "Al igual que pasó en Grecia, la generación que acabó con la Dictadura se olvidó de sus principios. Se instalaron en la administración, la política, los sindicatos, las universidades... y se olvidaron de lo que les llevó a luchar. Algo parecido creo que ha ocurrido aquí. Gran parte de lo que ha pasado, más allá de los problemas económicos, es culpa suya pero nunca lo van a reconocer".

ASUMIR EL MAL

En Liquidación Final (2012) un asesino decide ajustar las cuentas con los que cree causantes de la crisis. Así aborda un tema que, salvando las distancias, remite al reciente asesinato a sangre fría de la presidenta de la Diputación de León Isabel Carrasco. Algunos comentarios en Twitter han sido de gente que se alegra o creen que se lo merece. "Comprendo que la gente esté harta pero a mi eso me produce un rechazo enorme, lo peor que puede hacer alguien es tomarse la justicia por su mano o pensar que con la violencia se puede solucionar lo que está pasando".

Aun así, guardando las muchas distancias entre la ficción y la terrible realidad, no puede ocultar su temor "por esa gente que piensa que la violencia pueda ser parte de la solución". Cree que situaciones así, entre otras cosas, evidencian la debilidad de las instituciones. "Una sociedad democrática tiene que asumir una parte de mal, de corrupción o de impunidad. Nada es perfecto. Pero este tipo de cosas se da cuando la gente ha perdido toda la confianza en las instituciones y cree que algunos siempre se saldrán con la suya". "Afortunadamente", concluye, "esos que predecían estallidos de violencia por toda Europa se ha equivocado, la gente entiende que ese es un camino muy peligroso".

El escritor griego -aunque nacido en Turquía- prefiere ser realista cuando habla de la crisis. "Los políticos dicen que la recuperación ya ha pasado, y los más críticos que aún iremos a peor. Yo creo que hemos tocado fondo, que ya hay algunos indicadores económicos que están mejorando, pero eso no significa que haya pasado. El error que quieren hacernos creer es que todo es una cuestión económica y nos olvidemos de hacia dónde vamos, de cómo se han hundido las instituciones y de una sociedad que ha perdido derechos que parece que no van a volver".

LA OTRA CRISIS

Citando a España, pone el ejemplo de los tres principales diarios de información que en menos de un mes perdieron su directores por motivos políticos (El País, El Mundo y La Vanguardia). "Eso también es la crisis, porque afecta a la libertad de información, como lo es que la gente se pregunte para qué trabajar 35 años si luego tendrá una pensión que no le permitirá tener una vida digna. Desde un punto de vista social, nada indica que la crisis esté superada".

Para hablar de cómo ve el futuro recurre a una anécdota. "Me acuerdo cuando publiqué Con el agua al cuello y dije que iba a ser la primera parte de una trilogía. Una periodista se me acercó y me preguntó ¿de verdad cree que va a ser tan larga? Pues ya casi he acabado la cuarta novela y las cosas no han cambiado". Lo que no sabe es si la cosa irá a peor. "Una crisis oscila, hay momentos mejores y peores, lo que no sé es si lo que viene será peor pero tampoco me extrañaría", apunta.

Márkaris, que vive con un pie en Grecia y otro en Turquía, es escéptico -cuando no pesimista- sobre lo que va a pasar. "Cuando ves un país como Turquía te das cuenta que la crisis, cuando llega, lo hace para quedarse. En Grecia ya no hay clase media, y en España está en peligro de extinción. Los datos económicos dirán lo que quieran, pero si no hay cambios acabaremos con una Europa con pocos ricos muy ricos y muchos pobres muy pobres".

Europa forma parte importante de su discurso y mira con preocupación unas encuestas en las que la abstención y el aumento de la ultraderecha (tema que trató en Pan, educación, libertad, 2012) son las grandes protagonistas. "Soy muy crítico con Europa, como lo soy con mi hija y es porque a las dos les quiero. Pero lo que veo es que sólo preocupa una construcción económica, no social, y si la gente no reacciona iremos a peor. Y para eso están las urnas. Merkel dice, y los demás presidentes asienten. Si a gente no toma las riendas no veo cómo vamos a salir de eso".

EL  FUTURO

A Márkaris le preocupa que la gente deje de luchar. "Al principio, nos dijeron que sería cosa de un año y la gente se preparó para resistir. Pero se ha alargado cuatro años más y los ciudadanos ya no tienen fuerzas. Es difícil, pero hay que seguir peleando", afirma.

Este estado de ánimo será el protagonista de la cuarta entrega (y no prevista inicialmente) de la ‘Trilogía de la Crisis'. "Hasta ahora había hablado de los banqueros, los políticos, los sindicatos... pero no de la gente. De eso va mi próxima novela que espero acabar este mismo mes y con ella cerrar un ciclo". ¿Será el fin de Jaritos? "Noooo, no pienso separarme de él", bromea. "Está un poco mayor, pero por suerte su mujer le cuidad bien y mantiene a la familia. Ha aparcado su SEAT Ibiza en el garaje y viaja en transporte público para ahorrar gasolina, pero no dejará de investigar. Lo único es que en el futuro la crisis no será una protagonistas más, sólo el telón de fondo".

Tampoco sabe de qué escribirá en el futuro, más allá de novelas policíacas. "A mi me gusta tener muy claro como empieza la historia pero no lo que pasa, eso lo voy descubriendo cuando lo escribo, como el lector cuando lo lee". "Jarilos será más pobre, pero viene de una región muy humilde, así que sabe cómo sobrevivir con lo que importa, como su familia". A su personaje le queda mucha guerra que dar. A él, también.

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