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UN PERFIL PARA LA RECUPERACIÓN

José Martínez-Medina, un empresario valenciano entre los clásicos del diseño

EUGENIO VIÑAS. 12/02/2014 Una exposición en el Centre del Carme repasa la vida de este diseñador de mobiliario e interiorista, a caballo entre la fábrica y la excelencia del diseño a través de las bellas artes

VALENCIA. La historia de los Martínez Medina arranca con la aventura cubana del ya tátarabuelo Juan. Regresó -como tantos otros- tras haber conseguido acumular algo de dinero, pero con la experiencia profesional de haber trabajado el mueble. Al llegar a Valencia se adaptó rapidamente a la corriente de mobiliario: "rococó, recargadao, incluso victoriano, pero que trabajaba particularmente con finura. Fue depurando el estilo de los muebles desde los años 20 y 30", apunta José Miguel Martínez Medina, nieto del citado fundador e hijo del protagonista de esta historia de diseño, arte y empresa.

Cuando todavía era un adolescente, José Martínez Medina (Valencia, 1919-2006) ya estaba en el taller. "Creó sus primeras piezas con 15 años. Era un dormitorio completo, con un estilo decó-cubista muy interesante", cuenta Manuel Martínez Torán, investigador del Instituto de Diseño y Fabricación (IDF) de la Universidad Politécnica de Valencia. El ahora profesor inició su vínculo con José Martínez-Medina en 1990, cuando preparaba su tesis. Ahora, tras década y media de relación con el empresario y diseñador, tras acumular documentación y piezas en la UPV, Martínez Morán es el comisario de la exposición ‘José Martínez-Medina: Diseñando una vida'.

"No se puede entender el producto final de la ‘factoría' Martínez-Medina sin recordar que él mismo almorzaba con sus trabajadoUn diseño de interiores de José Martínez-Medinares, que se preocupaba hasta el extremo por el proceso. Tampoco es justo olvidar que era especialmente exigente con ellos", apunta Martínez Torán. La exposición, que abre sus puertas a las 20h de este miércoles, repasa las facetas como empresario, interiorista, diseñador de mobiliario y promotor de arte para la cual el profesor universitario ha tenido que realizar una labor de síntesis importante: "hemos recopilado documentos durante muchos años. Hay bocetos iniciales, catálogos, piezas... una ingente cantidad de material ahora reunido por primera vez en Valencia".

Martínez Torán, que reconoce que hubiera preferido que el protagonista de la exposición hubiera visto la muestra, coincide con José Miguel en una doble influencia de cara a su legado final: la vida en el taller desde su infancia, pegado a la fabricación, y la carga de la formación académica. José Martínez-Medina estudio Bellas Artes y también fue miembro de la primera promoción de interioristas de Valencia.

EL ENCUENTRO DECISIVO CON EL DISEÑO ITALIANO

Sin embargo, hay un encuentro fortuito y decisivo en la vida de José Martínez-Medina que acaba por exponenciar su labor, determinando el valor de su obra. Juan y Vicente, hermanos mayor y pequeño respectivamente de Pepe, como los más cercanos le llamaban, también participaban de la empresa, pero es éste el que conoce a Gustavo Pulitzer. Fue a mediados de los años 50 y propició el descubrimiento del diseño italiano por parte de los Martínez-Medina, además del inicio de una vasta producción de mobiliario para barcos de pasaje y cruceros, contrato facilitado por el propio Pulitzer.

Los diseños para espacios de recreación dentro de los barcos obra de Martínez-Medina

El hombre que hablaba con los tallistas, que dibujaba sus diseños a lapiz ("con un don innato, maravilloso", según Martínez Torán), vio como la maquinaria de la producción de la empresa familiar zarpaba a través de la Unión Naval de Levante, en los astilleros de Valencia. Pero la vinculación con italia le llevó a seguir ahondando en el conocimiento, en las tendencias, en el sentido de la belleza. Su visión del diseño, que ya se había ido depurando con los años ("al principio tuvo que realizar dibujos a escondidas de su padre, mucho más avanzados de lo que 'podían' fabricar", apunta el comisario) amplía su visión con Pulitzer: aprende trucos, conoce nuevos materiales, asimila una nueva forma de orden para el interiorismo.

Pulitzer le acoge en una relación "casi de maestro a alumno", según Martínez Morán, y le dota de algunas directrices que potenciarán las posibilidades de su trabajo. Con todo ello, experimenta con el mobiliario y la empresa familiar de los Martínez-Medina se beneficia del modelo europeo de deslocalización de licencias: las empresas trasladan las nuevas tecnologías en este caso hasta Valencia, liberadas de patentes internacionales. Es el propio Pulitzer el que inicia el contacto entre Martínez-Medina y la marca Arflex: "Pirelli había logrado inyectar gomaespuma en los tejidos. Fue tal el éxito en el diseño para el uso doméstico en Italia que crearon la empresa paralela Asler. En España serían los Martínez-Medina los que explotarían con éxito esta tecnología, clave en la producción del mueble tapizado".

Era el inicio de la década de los 60 y los Martínez-Medina abrían su popular tienda en la calle Poeta Querol, casi sobre la calle de la Paz. Cuentan que aquella inauguración de 1961, en la que el arte era tan protagonista como el diseño dentro de la tienda, "provocó que tuvieran que dejar las luces de los escaparates encendidas toda la noche", cuenta Martínez Torán. "La gente pasaba una y otra vez por allí, agolpándose por la luz y por los objetos que había dentro de la tienda. En Valencia no se había visto algo igual".

MÁS ALLÁ DE PULITZER: INNOVACIÓN E INFLUENCIAS

Dibujos de la silla Fórmula, todavía en fabricación

Fallecido Pulitzer en 1967, la rueda de las sinergias con Italia ya no cesaría para los Martínez-Medina. El siguiente escalón no fue menos importante: la conexión con los hermanos Borsani, de la marca italiana Tecno. Con ellos llegó la fabricación en la fábrica valenciana de los Martínez-Medina de los productos de mobiliario mecanizados, bajo producción de control numérico. "Eran los años 60 y 70 y Pepe ya estaba apostando por la última tecnología. A veces le costaba abrirse, sobre todo en lo relacionado en no manufacturar el producto, pero finalmente cedía y alentaba estos cambios", destaca el comisario. 

Hubo más influencias: Javier Carvajal o Marco Zanuso. A nivel de interiorismo, por ejemplo, Paco Muñoz, expresidente de la asociación de decoradores de España e ideólogo del proyecto editorial 'Casa & Jardín'. También desde el mundo del arte: Joaquín (Ximo) Michavila, con quien mantuvo un vínculo profesional y de inspiración especial, según las fuentes. También, Andrés Alfaro o Manolo Valdés.

En la fábrica Juan es el hombre más ligado a la gerencia de la empresa, Vicente es el que hace las veces de supervisor del proceso. Por su parte, Pepe trata de estar sobre todas las decisiones, pero es eminentemente el diseñador, el que supervisa la creación de productos de la factoría Martínez Medina. La relación de esta segunda generación encuentra su límite precisamente con la incipiente llegada a la empresa de la tercera. "Seguramente, la ruptura en los 80 con sus hermanos fue la parte más dolorosa y frustrante para José Martínez-Medina. No obstante, por la entidad de la empresa y la cantidad de hijos, en cierto sentido era natural que acabaran por dividirse".

LA VIGENCIA DE SU DISEÑO

La mesa Niza, actualmente comercializada

La exposición recoge una obra que, sin duda, muestra una gran vigencia. "La pude ver estos días y me sorprendió precisamente la modernidad de todas las piezas. De las fabricadas y de los apuntes", señala José Miguel Martínez-Medina, hijo del empresario y diseñador. "Es como si no hubiera envejecido, al contrario".

Por su parte, Martínez Morán apunta: "sus diseños están tan vigentes que empresas como Punt siguen fabricando la mesa Miu, de Martínez-Medina, así como las mesas Niza, la silla Fórmula o la silla Joy. Todas ellas tienen un lenguaje personal propio, aprendido de las raíces mediterráneas y de la creación de un estilo personal. Una línea de trabajo que aprendió especialmente de los italianos".

José Martínez-Medina mantuvo tres estudios durante su vida: en el chalé de Nàquera, en su casa de Valencia y en la misma fábrica. "No se puede entender su figura sin el concepto de vocación. Una vocación que era clave desde el punto de vista empresarial, porque no todo le salió bien. Aun así, su gran virtud era la de arriesgar. Un riesgo por el cual encontraba muchas satisfacciones, pero con el cual también caía a menudo. Especialmente dura fue la crisis de los 70 para la empresa, pero por sus relaciones y por el contexto económico siguiente pudo salir adelante", apunta Martínez Moran.

LA CONTINUIDAD FAMILIAR

José Miguel Martínez Medina asegura llevar "58 años en el mundo del diseño. Los que tengo". Cuando recuerda a su padre yendo por la calle con él de la mano, éste siempre le apuntaba sobre el remate de una finca, sobre cualquier elemento de diseño del mobiliario urbano. "El diseño era una forma de vivir. Y sí, aunque los cuatro hermanos hemos estudiado diferentes cosas, hemos acabado todos en el negocio del mueble porque no podemos evitar llevarlo dentro".

Los vínculos familiares y "las comidas con Escario, Corominas, Carvajal u otros arquitectos eran habituales en casa. Como trabajaban las marcas italianes era casi una conversación habitual en nuestra casa", recuerda el hijo y también defensor de esta recuperación del empresario y diseñador José Martínez Medina. "La exposición muestra que eso de que 'nadie es profeta en su tierra' es falso. El problema es que en Valencia somos exceisvamente meninfots. En este caso puede parecer que lo defienda por tratarse de mi padre, pero necesitamos rescatar este tipo de historias para las generaciones actuales. Necesitamos contar que nosotros ya emprendimos, que no nos debemos abandonar a un derrotismo. Ejemplos así son ahora más valiosos que nunca".

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1 comentario

Carlos Marco escribió
12/02/2014 11:24

Qué ganas d ever esta exposición y de que se haga justicia a este diseñador y empresario. Por otro lado, me temo que hay un error en el texto. Pirelli creó para sus productos de interiorismo la casa Arflex, que es con la que colaboraba Martinez Medina. "Asler" no sé yo que exista o haya existido nunca.

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