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opinion/ el lenguaje del cine

Bienvenidos al fin del mundo: La civilización de los idiotas

MANUEL DE LA FUENTE. 06/12/2013

VALENCIA. Que nosotros sepamos, el presidente de la Generalitat Alberto Fabra no tiene pensado acudir al cine. No consta en su agenda. Eso se debe a dos motivos fundamentales: en los cines nunca hay nada que inaugurar y, si se despista un poco, podría acabar metido en una sala viendo una película española. Eso ya es más de lo que cualquier estómago aguantaría.

Porque una cosa es cerrar medios de comunicación públicos, enviar a centenares de personas a la calle, culpar a los sindicatos y llevar por ahí más policías que en una escena de Benny Hill. Pero otra cosa muy diferente es consumir algo de cultura y ver que hay un mundo más allá de las consignas del día que te suministran los asesores, y mucho menos tragarse una película española. Antes dimitir que hacer algo así.

Es una lástima porque el pobre hombre se podría echar unas risas. Por ejemplo, hay en cartelera ahora mismo una película titulada Bienvenidos al fin del mundo. Es una comedia británica bastante divertida. Sí, británica.

No es española pero podría serlo porque los protagonistas son un grupo de amigos que se reúnen para emborracharse yendo de bar en bar. Bueno, aquí van de pub en pub bebiendo cerveza y rememorando sus hazañas del pasado que consistían precisamente en eso: en ir de pub en pub bebiendo cerveza.

La película arranca con este reencuentro de cinco amigos cuarentones que deciden volver a su pueblo natal para culminar un reto que dejaron pendiente en la adolescencia: hacer la ruta de pubs del pueblo, lo que promete una resaca monumental a la mañana siguiente. Sin embargo, los años han pasado y comprueban algo curioso: el mundo actual es muchísimo más aburrido y gris que hace veinte años. Ahora hasta los pubs son todos iguales, la cultura y la sociedad es totalmente homogénea y pillar una cogorza se parece más a un cuento de Disney que a los elementos tan simpáticos que definen la cultura británica: pubs, pintas de birra, hooligans y peleas.

La respuesta a este hecho tan extraño la descubren tras la tercera o cuarta ronda: los habitantes del pueblo son extraterrestres. Se comportan todos como diputados del PP, hablando igual, votando lo mismo, yendo juntos a todas partes.

Las similitudes no acaban ahí porque estos extraterrestres en privado te dicen que lo único que quieren es ayudarte, que seas feliz, que sólo piensan en tu bien. Que vamos, que quieren conquistar todo el mundo y tal, pero que no es para tanto porque ellos sólo traen progreso y grandes eventos.

LOS BRITÁNICOS SE REBELAN

Sin embargo, llega un punto en que nuestros borrachos protagonistas demuestran por qué estamos ante una película británica y no española: se rebelan. No aceptan lo que les dicen los alienígenas, les responden que se metan sus buenas palabras donde les quepan, que los humanos no quieren que les controlen, sólo quieren ser libres y pasárselo bien.

Entonces los extraterrestres reaccionan cuales socialdemócratas destemplados: no ofrecen resistencia, aceptan el acto de rebeldía, desconectan a sus robots y se van a la conquista de otro planeta llevándose consigo todos sus avances tecnológicos.

La película juega a esa identificación entre invasores uniformadores y políticos ultraconservadores. Uno de los ejemplos más disparatados que nos ha dado el cine es la película de John Carpenter Están vivos, estrenada en 1988, año electoral en Estados Unidos. En ella, los extraterrestres eran los republicanos que habían inundado el país de mensajes ocultos bajo los anuncios de publicidad de esa sociedad hipercapitalista de Ronald Reagan.

Los ciudadanos norteamericanos estaban siendo invadidos y nadie se daba cuenta mientras los invasores se congregaban disfrazados en mítines políticos hablando de esas idioteces de la derecha: que si hay que adelgazar el Estado, que si hay que hacer una economía más fuerte, que si hay que robar aún más y mejor sin que nadie se entere, etc.

Pero no sólo eso, porque Bienvenidos al fin del mundo también pone en marcha una constante ruptura de expectativas para que el espectador se lo pase en grande. Así, lo que parece una cinta sobre unos amigos británicos que se van de juerga deriva en una comedia de ciencia ficción con referencias a obras como La invasión de los ultracuerpos.

ES EL PRINCIPIO HITCHCOK: SALTAR DE UN GÉNERO A OTRO

Es el principio que utilizó Alfred Hitchcock en Psicosis, con la historia del robo que se convertía en un relato sobre un asesino en serie, y que luego retomó Robert Rodriguez en Abierto hasta el amanecer, con la transformación de un film negro en un derroche de vampiros y sangre.

El director de Bienvenidos al fin del mundo, Edgar Wright, ya se había cachondeado de todo esto de la ciencia ficción y los monstruitos en películas como Zombies Party. Ahora se ha empeñado en que la parodia nos deje también una reflexión sobre esa homogeneización que tenemos en la sociedad, donde todo el consumo de cualquier tipo de producto está limitándose a unos pocos productores que se encargan de eliminar cualquier tipo de competencia, diferencia y voz discordante.

Todo repercute en que seamos más dóciles, y se empieza por la cerveza y se acaba votando siempre a los mismos políticos. Así discurre la película, que parte de la escasez de tipos de bebida de los pubs (algo que llama la atención a los protagonistas) y termina con un alegato ante unos tíos extraterrestres vestidos como si fueran a jugar al dominó a Quintanilla de Onésimo.

Como es un film que se ríe de todo, hasta de nosotros mismos como seres humanos alineados e idiotas, vale la pena acercarse al cine y pasar un rato memorable. Luego basta con salir de la multisala, tomar un café o cenar o comprar la cena en cualquiera de las grandes cadenas y franquicias que se han apropiado del centro de cualquier ciudad para comprobar que lo que nos dice la película no es ninguna tontería.

Por todo ello, le proponemos al presidente de la Generalitat Valenciana que no se pierda esta cinta. Seguro que se parte un rato de la risa. Eso sí, si va al cine y no le gusta, por favor, no la emprenda con los taquilleros pidiéndole que le devuelvan el dinero o cosas peores. Bastante tiene ya todo el sector con unos impuestos abusivos y con el desprecio de gran parte de la clase política hacia la industria cinematográfica.

Pero seguro que le gusta porque es una peli en la que los protagonistas demuestran que cuando no hay más remedio, hay que hacer lo que hay que hacer porque eso es lo que hay que hacer. Pues se hace y punto, sin rectificar, faltaría más.

Ficha técnica

Bienvenidos al fin del mundo (World's End)

Reino Unido, 2013, 109'

Director: Edgar Wright

Intérpretes: Simon Pegg, Martin Freeman, Paddy Considine, Nick Frost, Pierce Brosnan

Cinco amigos británicos deciden irse de juerga para rememorar sus años de adolescencia como bebedores de cerveza. Sin embargo, pronto descubren que todos los habitantes del pueblo son extraterrestres que no paran de perseguirles para que se afilien a su grupo. No les prometen ningún cargo de asesor municipal, pero va implícito en el contrato.

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3 comentarios

asertus escribió
10/12/2013 11:50

¿Cuál de mis afirmaciones es falsa? ¿No tiene el cine el mismo IVA que casi todos los demás sectores? ¿No tiene más ayudas que muchos otros? Por cada ejemplo de me des de un sector con más ayudas te puedo dar 10 con ninguna o con menos. Sólo depende de la fuerza del lobby para con los políticos para saquear su parte de los impuestos. Paz y amorl

Peterson escribió
07/12/2013 12:32

Asertus, las dos cosas que afirmas son falsas. Primero, sí que se tienen los mismos impuestos, pero en TODO nuestro entorno civilizado (Francia, Alemania, UK, etc.) el producto cultural parta IVA reducido o superreducido. Porque es vulnerable. El estado de cosas ha llevado al cierre de miles de Empresas en España sólo por el IVA. La segunda afirmación también es falsa, pero mucho, mucho. Mira, los planes PIVE esos para vender coches ¿Los conoces? Pues suman en un año TODO el fondo de ayudas al Cine Español (incluyendo los sueldos a los funcionaros al cargo) de los últimos DOCE AÑOS. Mira, opinar desde el prejuicio extendido por la derecha más rancia y fea no sólo nos lleva a errores mayúsculos, nos hace personas más feas y miserables. Nos empequeñece y nos hace como los extraterrestres de "Bienvenidos al fin del mundo", unos seres que se creen cualquier mentira. Y así no vamos a ningún lado. Paz, colega.

asertus escribió
06/12/2013 08:57

Muy de acuerdo con lo de impuestos abusivos. Básicamente tienen los mismos que cualquier otro sector, aunque más ayudas que muchos otros.

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