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La ciudad y sus vicios

Pre-textos: La editorial de culto de las letras hispánicas vive en Valencia

VICENT MOLINS. 23/11/2013

Visitamos en el centro de Valencia a una de las enseñas literarias de culto en España. Cerca de cumplir los cuarenta, pervive gracias a América y a una personalidad a prueba de modas

VALENCIA. Lo peor del descrédito valenciano es la popularización de una coletilla que aparece en cuanto te descuidas: "En Valencia también sabemos hacer bien las cosas", se desliza, justificándonos, ante cualquier caso de éxito. Joder, pues claro. La editorial Pre-textos lo lleva haciendo bien desde antes que nos diésemos el estatuto. Suele situarse su nacimiento en 1976 (cuando publicaron el primer título), aunque formar, se formaron antes. Es respetada por lectores y miembros del gremio porque los libros les salen como tallados en mármol.

Si ellos tuvieran que justificarse, aunque ya no están en esas, podrían desenfundar palmarés: el Nacional a la Mejor Labor Editorial, Reconocimiento al Mérito Editorial de la Feria Internacional del libro de Guadalajara (México), Editores del Año en la de Lima... Y un catálogo compuesto por más de 1500 títulos que engarzan narrativa, ensayo, poesía, y alterna clásicos (Chéjov, García Lorca, Baudelaire, Pessoa...) con glorias nacionales (Trapiello) y jóvenes a los que conducen a la relevancia (como Cristian Crusat, por quien apostaron y que recientemente se llevó el premio de literatura de la UE a los "talentos emergentes").

Al hablar con seres literarios es muy probable que acaben eligiendo a Pre-textos entre sus favoritas. "Agradecida por los buenos lectores y un ejemplo para muchas otras editoriales independientes que han venido después", describen los libreros madrileños de Tipos Infames. "Tienen un ritmo especial y una concepción muy cuidada del libro como objeto. Si te fijas, los primeros libros de muchos autores contrastados fueron en Pre-Textos", comenta el ensayista Guillermo Gómez-Ferrer.

Las oficinas están agazapadas en un edificio discreto en la calle Luis Santángel, a un paso de la Avenida Reino de Valencia. Entrar allí es más o menos clavarse en un soleado piso franco de la resistencia editorial. Recibe Manuel Borrás, un personaje apasionado que lee en castellano, catalán, alemán, inglés, italiano, francés y portugués entre seis y ocho horas al día ("un editor que no lee mucho no es un editor, es otra cosa") y lo hace en salas de aeropuertos, aviones, trenes, en el baño ("ya no sé hacer según qué cosas si no estoy leyendo"). Lo encontramos en Valencia de chiripa, en pleno paréntesis entre los 120 viajes que se mete al año.

Manuel Ramírez y Silvia Pratdesaba completan el 'trípode' de la compañía justo desde el primer día de existencia. Ramírez y Borrás se conocieron en el jardín de infancia, fueron juntos al Colegio Alemán ("mi padre era un liberal de derechas que quería llevar a su hijo a un colegio laico y mixto", apunta Borrás). Conocieron a Pratdesaba en la Facultad de Filosofía y Letras de Valencia donde, acabados de llegar, sin cumplir los dieciocho, fueron reclutados por el joven poeta Eduardo Hervás (aka La Bola) para zambullirse en un embrión editorial.

Embastada la idea, el poeta y amigo se suicida el 28 de octubre de 1972, el mismo día que le publican su primera obra. Fue quizá la bofetada más dolorosa en la vida de aquellos tres, pero también el golpe definitivo para refrendar su futuro como editores. Borrás a punto estuvo de dejar la universidad ("decepcionado y aburrido"), pero su padre, otra vez, le convence para que acabe la carrera, y le embauca proponiendo que el 'trípode' retome la causa editorial. Acababa de nacer Pre-Textos, en parte como homenaje a Hervás. Desde entonces no se han separado.

"Lo milagroso es que los tres muchachos sigamos unidos en un proyecto común, con el mismo entusiasmo". En las últimas mañanas del franquismo, a Manuel Borrás le persigue un topo de la brigada político social, y acaban presentándose en su casa preguntando qué aviesas intenciones tiene un cachorro de diecisiete años yendo a fundar una empresa de libros.

EL ESTILO PRE-TEXTOS

Durante cuatro décadas, la invención de los tres valencianos se ha apoyado en hacer las cosas según un férreo criterio de excelencia; hacerlas lentamente; y hacerlas añadiéndole pizcas de riesgo a los nuevos descubrimientos ("de algunos lanzamientos sólo hemos vendido 200 libros"). Borrás dispara contra la moda una y otra vez: "las cosas importantes de la vida no pueden estar supeditadas a la velocidad", "hay muchas veces que sacamos libros y ante la desesperación de mis compañeros les digo: no os preocupéis, ya llegará el lector que tenga que leer ese libro. De hecho, libros que publicamos en los 70 los estamos agotando ahora. Eso demuestra que no estamos bajo el dictado de la moda".

¿Y los lectores? ¿emergen o se esconden? "Nos los ganamos uno a uno. Muchos acaban fidelizándose", "en contra de lo que dice la tendencia, hemos ganado lectores, y eso que no nos compramos los ejemplares a nosotros mismos...".

También apunta y lanza contra aquellos editores que trabajan guiándose únicamente por criterios estadísticos: "Muchos de mis colegas recomiendan que la edición debe basarse en la información. Me parece un dislate. Si simplemente publicamos sobre datos, nos convertimos en empresas intercambiables, sin personalidad". Entre sus 120 viajes al año, aprovecha para para hacer experimentos: "Conté los ejemplares de las librerías de los aeropuertos de Minessota, Nueva York, Viena, Copenhague, Bogotá y Buenos Aires. El 70% de los libros eran los mismos".

Pre-textos ha hilado su plan campando entre el resto. Tienen fama de editores que recuperan a autores olvidados, marginados, al tiempo que descubren talentos ocultos ("...se los acaban llevando las 'grandes'"). Lo hacen bajo una premisa: "La obra tiene que ser excelente". Entonces Borrás, que se explica que ni que estuviese contando la novela de su vida, recuerda uno de los peores elogios recibidos: "Daba una conferencia en una universidad americana y una prestigiosa crítica literaria me presentó hablando de la excelencia de nuestra editorial, una excelencia, decía, corroborada por la proporción adecuada de mujeres y homosexuales... Yo, por dignidad, tomé la palabra y dije que jamás hemos publicado a un autor por su condición ni por su ideología, sólo por escribir una obra excepcional". Zas.

Manolo Borrás, corredor de fondo, cuyos libros, como virguerías, se preparan durante dos años ("no entiendo quién dice que los libros están caros. Un libro, bien hecho, cuesta mucho"), pasa revista a los críticos literarios de los periódicos ("si la mayoría de periódicos pertenece a editoriales..."), a los certámenes ("en muchos de ellos cuando me dicen la composición del jurado ya intuyo quién va a ganar, y suelo acertar"), y al juego sucio de las competidoras más feroces: "Para las grandes editoriales antes de la crisis éramos unos mindundis, y ahora que ellas también lo tienen más difícil intentan destruirnos".

AMÉRICA DESDE VALENCIA

Con Pre-textos ocurre que su pertenecia a Valencia tiene que ver más con el ligazón sentimental que con la lógica empresarial. "En Valencia es donde menos libros vendemos. Tenemos más lectores en Canarias que en Valencia", anuncia Borrás. "Aquí empezamos a salir porque aparecíamos en medios madrileños, por inducción". Se le preguntan los motivos y se pone a encontrarlos: "No nos hemos coaligado a la universidad ni a ningún partido político, hemos sido poco corporativistas. UCD nos preguntó qué tendencia teníamos, les dijimos que ninguna y dejaron de prestarnos atención; el PSOE no nos lo preguntó porque sólo publicábamos en castellano; y en el PP nos deben haber considerado unos rojazos".

Entre tanto, son cada vez más una compañía valenciana mirando a América. "Estamos salvando la cara gracias a América, pasa por ser nuestra tabla de salvación", detalla, "nos reconocen como propios, como locales, y no como recolonizadores culturales". "Muchos colegas nos preguntan qué hemos hecho para tener ese prestigio allí, y yo les digo que me lo tenían que haber preguntando hace 30 años, cuando empecé a viajar sistemáticamente".

Los tres muchachos, menores de edad cuando se liaron a armar una editorial, desafían testarudamente: "Un editor de nuestra naturaleza siempre está al borde del precipicio; no tenemos muchos asideros y los enemigos son muy grandes, pero yo creo que de aquí a diez años vamos a seguir igual, pero renovados". Sería buen síntoma si se confirma.

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1 comentario

vicente escribió
24/11/2013 11:14

Muchas gracias al tripode. Muchas gracias por existir y resistir los ataques de la ignorancia, la superficialidad, la prisa y los políticos cutres y casposos que nos gobiernan o quieren gobernarnos. Gracias por publicar cosas que sirven para mejorar nuestras vidas, o al menos para hacerla más placentera. Gracias por ser y estar donde estáis, aunque Valencia os de la espalda, somos muchos los valencianos que os agradecemos vuestros libros. salut vicente

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