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LOS LAZOS QUE UNEN A LA CÚPULA DEL PALAU DE LES ARTS

Todos los hombres de Helga

CARLOS AIMEUR. 01/11/2013 Daniel Barenboim, Plácido Domingo y  Zubin Mehta protegen a la intendente del Palau de les Arts y le aconsejan en mitad de la tempesta económica por la que atraviesa el coliseo operístico valenciano

VALENCIA. Los trabajadores del Palau de les Arts saben que si 77 compañeros mantendrán su puesto es gracias a la intendente, Helga Schmidt. La austriaca ha pasado en los últimos meses de ser villana a heroína, de que los trabajadores bromearan hace unos años con ir en grupos al cine para ver ‘El diablo viste de Prada' como forma de terapia, a defenderla y dar la cara por ella. Así lo apunta una fuente sindical que señala a su actitud ante el ERE del Palau de les Arts como clave en este ‘coup de théâtre'.

Primero, Schmidt evitó que el complejo entrara en el ente CulturArts, con lo que salvó numerosos puestos de trabajo. Después intercedió por el Coro de Valencia para evitar que se produjera una reducción de plantilla considerable con el ERE de CulturArts. Como golpe de efecto accedió a rebajarse su sueldo de 180.000 euros a 68.000. Y por último, consistió en ser considerada una empleada más y, como cualquier trabajador del Palau de les Arts, Schmidt será ‘despedida' dos meses al año durante el próximo cuatrienio.

Con medidas como esta última, el ERE del coliseo, que iba a afectar a 117 personas sólo supondrá el despido de 40, una cifra sensiblemente menor. Y muchos saben que es en parte por Schmidt, la otrora temible intendente, ahora madre.

Schmidt despierta odios y amores viscerales. Una vez caído en desgracia su gran valedor, el expresidente Camps, el hombre que la contrató, todo hacía pensar que su salida de Valencia era cuestión de meses. Su carácter difícil le había hecho granjearse enemistades, especialmente dentro del Partido Popular donde muchos dirigentes criticaban su sueldo y su tren de vida. Que la intendente no es perfecta es algo que reconocen hasta sus más estrechos colaboradores. Su capacidad de trabajo es infinita pero arrítmica, su perfeccionismo obsesivo y, como muchas personas creativas, tiende al caos aunque ella presume de ser "nórdica, no latina". Si tiene una idea a las tres de la mañana, es capaz de convocar a su equipo para estudiarla.

Recuerda las cosas más nimias y se olvida de firmar contratos o pagos. Es implacable con los errores. Su gestión económica ha sido criticada por la Sindicatura de Cuentas y la intervención de la Generalitat. Es dura. "Si no fuera así quizás no podría llevar bien un complejo como el Palau de les Arts", apuntaba hace años un dirigente valenciano; "quizá esa forma de ser tan rígida es la que ha permitido que hayamos tenido grandes óperas", agregaba a la salida de un estreno en el coliseo.

Sea como fuere, ha renovado por cuatro años, hasta la temporada 2016-2017. El contrato tenía que haber sido denunciado en 2012. Como no fue así, se le renovó automáticamente. No ha habido muchas dudas en el entorno de Presidència. Hasta los más escépticos admiten que es sólo a ella a quien le cogen el teléfono los principales agentWerner Herzog en la presentación del proyecto de 'Parsifal' en Valencia (Foto: EFE)es internacionales; que es a ella a quien escuchan los principales cantantes del mundo, los mejores directores. No siempre, claro.

Ha habido casos como el de Werner Herzog, con el que acabó enfrentada y ni se hablaban, pero la mayoría vuelven cuando se lo pide. Un cantante valenciano cree que si no fuera por Schmidt, el Palau de les Arts sería otra urna hermosa vacía de contenido (y carísima; el edificio de Calatrava ha costado 480 millones de euros). Por eso tanto el presidente Fabra como su entorno, incluida la consellera de Cultura, María José Catalá, la defienden a capa y espada. "Hay que cuidarla", dicen desde la avenida Campanar, donde tiene su sede la Conselleria.

Los motivos están claros. Es el único gran nombre de la cultura que no ha abandonado Valencia con la crisis. Es la única figura internacional que no ha dado la espalda a la Comunitat, donde se acumulan como ballenas varadas grandes complejos paralizados y aeropuertos vacíos. Ha sido leal. "Ella se cree el proyecto del Palau de les Arts", admite el diputado socialista Juan Soto, quien pidió su dimisión por un caso de acoso laboral; "yo tengo mis críticas hacia ella, pero reconozco que conocerla me cambió la opinión que tenía; Schmidt me sorprendió".

"Ella quiere lo mejor para la ciudad, la mejor ópera del mundo", aseguran desde el Palau de les Arts. "Si no fuera por ella..." se usa como mantra y como argumento se cita el apoyo incondicional de los grandes nombres de la lírica mundial. Estos son algunos de los valedores internacionales de Schmidt.

PLACIDO DOMINGO: ¿EL PRÓXIMO DIRECTOR TITULAR DEL PALAU DE LES ARTS?

El cantante español Plácido Domingo está considerado como el mejor tenor del mundo por muchos. Su amistad se remonta a mediados de los años sesenta. Helga Schmidt y Domingo se conocieron en una audición en Viena hace ahora más de 45 años. La intendente austriaca era entonces asistente de Herbert von Karajan y Domingo era una de las grandes promesas de la lírica internacional. "Hace ya una vida", comenta Schmidt a ValenciaPlaza.com. Sus caminos se volvieron a encontrar en numerosas ocasiones. Cuando Schmidt dirigía el Covent Garden, Domingo debutó en la Royal Opera House.

Domingo ha contado con ella para su concurso para nuevas voces Operalia, una competición lírica que ya trajo a Valencia, algo así como el Operación Triunfo de la ópera pero con solera (lleva en marcha desde 1993), seriedad (todos los ganadores han hecho carrera internacional) y viabilidad económica (lo patrocina Rolex).

El tenor fue también la persona que le presentó a Camps, allá por el año 1998, a cuenta del estreno en el Palau de la Música de la ópera ‘Luna' de José María Cano. La reunión tuvo lugar en el despacho que Camps tenía en la Conselleria de Cultura en Campanar. Acudieron Cano y Schmidt. De aquel encuentro nació la amistad de Camps con Cano y, sobre todo, la relación con Schmidt. Camps se quedó impactado.

Domingo ha acompañado a Schmidt y ha hecho de Valencia su segunda casa. ¿Qué hay que grabar una nueva versión del Himno regional? Se graba. ¿Qué hay que ofrecer un concierto por el bicentenario del nacimiento de Wagner y Verdi? Coge la batuta. Su implicación es total. El año pasado le dijo a la intendente que el Palau de les Arts era el teatro en el que más veces había actuado en 2012, ya fuera como cantante o director. Este año además también acudió como cada curso a las audiciones del Centre de Perfeccionament para cantantes que lleva su nombre. Está encima de él, se preocupa por su marcha porque cree en esta escuela como en Operalia, que ya trajo a Valencia.

En esta temporada Domingo vuelve a hacer doblete en el Palau de les Arts. En febrero dirigirá a la Orquestra de la Comunitat Valenciana en ‘Manon Lescaut' de Puccini y entre marzo y abril representará ‘Simon Boccanegra' de Verdi. Schmidt quiere que sea el director titular de la Orquestra de la Comunitat Valenciana. Una vez se marche Omer Meir Wellber, el primer candidato es Domingo por afinidad personal, por talento, por todo. No en vano él es uno de los principales embajadores del Palau de les Arts por el mundo.

Schmidt no quiere lanzar las campanas al vuelo, pero sí el anzuelo; de hecho ya lo hizo en público hace un par de años. Ahora, cuando se le habla de esta posibilidad, Schmidt sólo se limita a apuntar con cierta fe: "nadie sabe el futuro, ya veremos". Domingo se lo piensa. Si al final dice sí, a nadie extrañará. El Palau de les Arts es casi tan importante en su vida como el Teatro Real y eso es mérito de Helga Schmidt.

ZUBIN MEHTA: "YO SOY VALENCIANO"

Mehta y Schmidt se conocen tanto tiempo casi como Domingo y ella. Su relación siempre ha sido fluida y honesta. De hecho, son ‘vox populi' sus discusiones porque ninguno se calla nada. Se dicen las cosas a la cara. Se entienden. Discuten. Vuelven a reconciliarse. Mehta siempre vuelve a Schmidt como a un amigo verdadero. Lo suyo no es una relación de conveniencia. Es por eso que el maestro indio, uno de los mejores directores del mundo, amigo personal de la Reina Sofía, siempre dice sí al Palau de les Arts. A todo. O a casi todo.

Por ejemplo, Mehta no ha mostrado mucho interés en representar óperas del compositor valenciano Martín y Soler porque no las considera interesantes. "Él está en Valencia para hacer cosas que le gustan", comenta una fuente del Palau de les Arts, "y él valora a Martín y Soler como un compositor menor". No le duelen prendas hacer giras con la orquesta del coliseo, ya que entiende que forma parte de su trabajo pero Martín y Soler, como que no...

Mehta vino a Valencia con el objetivo claro de poner en marcha el Festival del Mediterráneo. Si a Lorin Maazel le correspondía crear la Orquestra de la Comunitat Valenciana, él sería el responsable de un evento cultural que quería equiparar al mítico Maggio Musicale Fiorentino, que tan bien conoce. Ha sido precisamente con motivo del Festival del Mediterráneo que el Palau de les Arts ha realizado la que quizá sea la mayor aportación cultural surgida al amparo de la administración valenciana en la última década.

La versión que Mehta y el director teatral de La Fura dels Baus Carlos Padrissa realizaron de ‘El Anillo del Nibelungo' ha obtenido parabienes por todo el mundo y el reconocimiento unánime de la crítica. Premio Franco Abbiati de la crítica italiana, mejor producción del año en los Premios Líricos Teatro Campoamor, se encuentra editada en DVD y se ha proyectado en cines de todo el orbe.

Alberto Fabra y Zubin Mehta .(Foto: EFE-KAI FÖRSTERLING)

Mehta siempre está y siempre se le espera. Que siga en Valencia es por Schmidt a quien atribuye que nunca ha sufrido injerencias artísticas. Así lo decía en una entrevista en Mallorca hace menos de un mes. "Mientras haya dinero nunca se irá", asegura una fuente sindical. "No es sólo dinero; lo que aquí cobra lo cobraría en cualquier parte", matiza otra fuente consultada; "es la confianza que le da ella".

Así, recuerdan que el año pasado aceptó bajarse el sueldo 100.000 euros para seguir viniendo a Valencia y llegó a decir en una entrevista a El Mundo que no opinaba del Teatro Real ni del Liceu de Barcelona por un motivo: "Yo soy valenciano". Sabe que puede hacer lo que quiera y como crea conveniente. Y eso, para él que cobra más de 50.000 euros por concierto en cualquier parte del mundo, le importa mucho más que el dinero.

Se le ve feliz en Valencia. Hay vídeos en internet que se le ve en animada conversación en restaurantes italianos de la ciudad. Se da por hecho su continuidad durante los próximos años, junto a Schmidt. Muchos creen que espera que vuelvan los buenos tiempos para volver a epatar al mundo con un montaje como el de ‘El Anillo del Nibelungo'. Y desde su posición privilegiada no se cansa de reclamar una Ley de Mecenazgo que permita que el Palau de les Arts sea autosuficiente y no dependa tanto de la administración.

DANIEL BARENBOIM: VINO, VIO, SE FUE Y PUEDE VOLVER

Barenboim y Mehta se hicieron amigos cuando ambos estudiaban en Viena. Sus caminos se han cruzado en numerosas ocasiones. El Palau de les Arts es un episodio más de esa relación. La presencia del músico argentino en el coliseo fue frecuente en los primeros años pero con el paso del tiempo se ha enfriado, en gran parte por los compromisos internacionales de Barenboim. Al director y pianista le gusta Valencia. Ahí está el Palau de la Música para dar fe de esta relación de amor, donde ha actuado en numerosas ocasiones y aún se recuerda su concierto en 1998, cuando ofreció quince ‘bises'.

Siempre que puede recuerda que fue en esta ciudad donde actuó por primera vez en su vida en España. Fue el 15 de octubre de 1959, en el Teatro Principal de Valencia, con la Orquesta de Valencia dirigida por José Ferriz, quien le dejó dirigir desde el piano el Concierto para piano y orquesta número 23 en la mayor KV 488 de Mozart. De su amor a España hay sobradas muestras. Tiene pasaporte español.

La ascendencia de Barenboim sobre Schmidt es considerable. Confía en él como hace con pocas personas. De hecho esa es una característica de la austriaca: escucha a muy pocos.

Uno de ellos es su hijo, agente internacional de cantantes, con quien hace meses que no se habla. Otro es Barenboim. Fue él quien propuso a la intendente que contratara a Omer Meir Wellber como director titular de la Orquestra de la Comunitat Valenciana. Aunque la relación entre Meir Wellber y Schmidt no ha sido buena y han acabado enfrentados, muy enfrentados, la intendente no le guarda rencor a Barenboim a quien, siempre que puede, le ha intentado convencer para que acuda a Valencia. Ahora que éste deja La Scala de Milán, Schmidt intentará atraérselo de nueva a orillas del Turia.

Con todo, las posibilidades son pocas, habida cuenta que el músico tiene en marcha proyectos como la Orquesta del Diván de Oriente y Occidente, su proyecto integrador de músicos palestinos e israelíes creado junto con el escritor palestino Edward Said. Y La Scala tardará aún en dejarla; la fecha de salida es enero de 2015. Schmidt no lo da por imposible, pero reconoce esas dificultades con un lacónico e indefinido: "Vamos a ver". Su pesimismo al pronunciar esta frase no tiene nada que ver con el optimismo que destila cuando habla de Domingo.

RICCARDO CHAILLY: SU HIJA COORDINA EL CENTRE DE PERFECCIONAMENT PLÁCIDO DOMINGO

De todos los grandes maestros amigos de Helga Schmidt, el que más interés personal tiene en el Palau de les Arts de Valencia es el maestro milanés Riccardo Chailly. Su hija Luana es coordinadora del Centre de Perfeccionament Plácido Domingo. La presencia de Chailly es una constante en las temporadas del coliseo. Este curso el maestro italiano estará este mes de diciembre para ofrecer dos conciertos de la 'Messa de Requiem' de Verdi.

Cuentan trabajadores del coliseo que trabajar con Chailly es, literalmente, "una gozada". "Es un encanto de persona; siempre está dispuesto, siempre colabora", añaden. Algo parecido sucede con Plácido Domingo del que todos dicen que es "un currante, uno más, una maravilla".

Entre los trabajadores y músicos del coliseo desearían que la presencia de Chailly fuera más asidua, pero la posibilidad de que, por ejemplo, fuese el nuevo director titular de la Orquestra de la Comunitat Valenciana se esfumó una vez él ha aceptado dirigir La Scala de Milán, su destino natural, su casa. A Helga Schmidt con todo le basta con saber que siempre que pueda estará en Valencia. Contar con él le completa el póker de ases. 

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